Surrealismo español y atonía americana.

Diciembre 28, 2009 por spottorno

Ha salido hace poco un nuevo libro de Jordi Bernadó, bajo el título Welcome to Espaiñ y creo que merece la pena echarle un vistazo. Es un gran trabajo de desenmascaramiento de cómo es nuestro muy peculiar país. No es que nos descubra nada que no supiéramos, pero es verdad que ver todo esto encuadernado y así de golpe, pone un poco los pelos de punta. Así somos, o así son algunos. Bravo por Jordi, que es, al margen de lo que ha hecho con este libro, un fotógrafo muy prolífico que ha producido una cantidad de libros realmente inusual en nuestro panorama. No es la primera vez que lo hace. Good News y Bad News ya se hicieron notar. Mallorca Boom también fue un buen libro. Y además tiene lo que para mí es una enorme virtud, que es la de producir también libros por encargo para clientes reales. Jordi es un fotógrafo que no se detiene en la pura lírica. Es un currante que además tiene capacidad y ganas de dedicar parte de su tiempo y su dinero a trabajar en proyectos personales de calidad. Un buen ejemplo para todos.

Nuestro país es millonario en surrealismo visual. Welcome to Espaiñ es una magnífica muestra, pero lo mejor es que no ha agotado el tema, porque como en sus fotos no salen personas, queda toda esa dimensión humana para seguir hurgando en esa senda. Si Cristina García Rodero decidiera trabajar en un España Oculta 2.0 y lo viera con este prisma, tendríamos quizás el retrato perfecto.

En las antípodas de esto, mirad este proyecto que se llama The 50 States Project: 50 fotógrafos, un fotógrafo por cada uno de los 50 estados de Estados Unidos hacen un trabajo conjunto que tiene por fin realizar un retrato de su país siguiendo un esquema muy sencillo: una foto de Personas, una de Habitat, una de Paisajes y una de Industria. Próximamente, se añadirá El Sueño Americano. Veréis que el resultado es interesante. Para los que adoran la fotografía átona, aquí va una buena dosis.

Una de nostalgia.

Diciembre 21, 2009 por spottorno

Quizás porque mi niñez sigue jugando en el Sena y escondido entre las calles duerme mi primer amor, o yo qué se por qué, pero lo cierto es que desde que viví con mi padre dos años de adolescencia en París, he desarrollado un amor romántico por la ciudad de la luz. Había en casa un libro (el primer libro de fotos que recuerdo) que se llamaba “Paris, mon Coeur”. Yo lo miraba una y otra vez, sorprendido por ese libro que, sin tener muchas letras, era de adultos. Hoy lo vuelvo a ver y descubro que las fotos eran de Doisneau, de Cartier Bresson, de Brassaï o de Kertesz entre otros. En los vips todavía se puede encontrar un libro que se llama “Paris, mon Amour”, que parece una especie de recreación del que conocí de niño.

Y toda esta introducción para hacer la revolución en este blog. Esta semana de frío he estado meditando acerca de lo que realmente me gusta, a parte de aquello que me gusta porque me ha llegado a gustar. Me gusta la Nutella, todos lo saben. Me gusta oler un libro recién comprado y estrenar calcetines. Como Amélie, adoro meter las manos en un saco de lentejas.

Y sí, me gusta y venero a Robert Doisneau.

Ahora que nos fijamos tanto en la fotografía de lo inmutable, de lo frío y de lo que ocurre lejos, seguimos castigando con injusto encono a los fotógrafos de los 50, que son los que sentaron las bases de la fotografía tal y como la entienden la inmensa mayoría de los humanos. Haced la prueba y explicadle a vuestra madre que es más interesante una foto de una habitación de motel que la que aquí abajo aparece.

L’Enfer, que es como se llama esta foto me causó una inmensa impresión de niño. Creo que fue con esta foto con la que comprendí el fabuloso poder de la fotografía. He pasado horas en mi vida disfrutando de ver cómo el fotógrafo consiguió contar una mini historia sin que su protagonista la perciba siquiera. Fue con esta foto con la que comprendí que las fotos son constrrucciones mentales que dependen del autor; que la realidad no es nada si no se ve con una mirada personal. Recuerdo la fascinación con la que descubrí el sentido subversivo y antisistema que hay detrás de esta foto. Cuántas veces he jugado a esperar que pase la persona adecuada para poblar un decorado natural vacío.

Esta, como tantas otras fotos de Robert Doisneau, son los cimientos sobre los que construimos nuestros edificios sofisticados y modernos. Las enseñanzas del torturado Walker Evans parecen haberle ganado el terreno a los despreocupados parisinos, pero yo vuelvo con gusto al sótano a ver de cerca los pilares sobre los que descanso.

El pobre Doisneau, a fuerza de haberse visto reproducido en miles de posters y postales, ha llegado a devaluarse de tal modo que hay quien cree que sólo hizo la foto del dichoso beso, que Dios confunda. Pocos recuerdan hoy sus maravillosas fotos de los suburbios de París, donde vivió él mismo toda su vida.

Me pregunto si en las escuelas de fotografía les enseñan a los jóvenes quién era este tal Doisneau, o lo despachan rapidito para hablar de Eggleston cuanto antes.

A sus calles con piojos se acostumbraron mis ojos, como el aceite al comino, soy Carlos, soy un bloguero, me gusta el fuego y el lino, tengo alma de cantinero.

Esta semana trabajáis vosotros.

Diciembre 14, 2009 por spottorno

Este fin de semana ha sido muy movidito, así que no he tenido ninguna idea genial, ni he hecho ninguna reflexión acertada. Tampoco he descubierto a ningún talento prometedor ni he redescubierto a un clásico básico.

Cuando hace unas semanas propuse expulsar a Alec Soth de la lista de la derecha hubo un aluvión de participantes. Al olor de la sangre se acercaron centenares de lectores a ver de qué iba la trifulca. Muchos se animaron incluso a pegar alguna patada.

Hoy, ya que no tengo nada mejor, os pido que me expliquéis por qué me gusta este fotógrafo: Bryce Duffy. A ver, tampoco me vuelve loco, pero estoy completamente deslumbrado por su biografía. Hay algo en sus fotos que está bien. También hay algunas cosas feas, como las fotos de Gasol para Nike.

Como actividad extraordinaria podemos aprovechar para hacer que esta semana los lectores mandéis en forma de comentarios, a vuestros hallazgos, a vuestros favoritos y a vuestros aborrecidos.

A ver si esta semana va a ser la mejor…

Lluvia sobre tiendas de campaña.

Diciembre 7, 2009 por spottorno

Hace mucho tiempo, desde que era adolescente, que no me tomo unas vacaciones de verdad. Es decir, unas vacaciones en las que no haces absolutamente nada. Aunque he estado formalmente de vacaciones en estos años, siempre he tenido o una cámara colgando, o una decisión que tomar, una actividad que empezar, cuando no directamente un trabajo que llevar a cabo en ese tiempo.

Os hablo de este asunto personal porque es algo en lo que pienso cuando veo el libro Fake Holidadys de Reiner Riedler. Un libro que vi hace unos meses de refilón en una feria, pero que se me ha quedado en la retina pegado como un chicle de frambuesa. En Fake Holidays utiliza un lenguaje irónico no muy original, pero lo utiliza bastante bien. Y además ha hecho el libro, que tiene su mérito.

Reiner es un fotógrafo que reúne algunas cualidades que me suelen llamar la atención. Es bueno eligiendo temas. Es bastante fino encuadrando. Tiene sentido del humor  y se siente atraído por visiones sutilemente paradójicas en lugares en los que la mayoría se perdería en los tópicos consabidos. Además sus historias son de visión amplia. Coje un tema y lo fotografía en muchos sitios y con muchas personas distintas. Un fotógrafo de los que cavan en profundidad y a lo ancho. Mirad si no sus colecciones On The Way y Iranian Dreams. On The Way, como es de Europa del Este, me gusta casi por defecto. Tampoco está mal Pleasure Garden.

No diría yo que Reiner sea un genio, ni que haya roto ningún esquema. Tampoco ha descubierto el agua caliente, ni formalmente trabaja a un nivel inalcanzable. Además, diré que su trabajo de encargo es realmente insulso. A estas alturas me pregunto qué demonios hago escribiendo sobre Reiner. Bueno, sí; hablo de él, porque es un buen ejemplo de lo alto que está el listón para los que estén planteándose dedicarse a esto. Puedes romperte los cuernos, darte la vuelta al mundo un par de veces buscando historias, hacer libros y exposiciones, conferencias, puedes publicar en todos lados y luego llega un listo y dice que está bien pero no es para tanto. Así de crudo está el tema. Así de exigentes nos ponemos cuando vemos el trabajo de los demás. Así de importante es estar bien anclados al suelo. Somos como tiendas de campaña, que cuando el sol brilla funcionamos perfectamente, pero una lluvia o un viento un poco fuerte nos pone seriamente a prueba. Y el viento sopla a menudo.

Quiero ser una Rock & Roll Star.

Noviembre 30, 2009 por spottorno

En Visa Pour l’Image es muy fácil cruzarse por las callejuelas de Perpiñán con los fotógrafos de la agencia Noor, de los que ya hemos hablado alguna vez. Se les distingue, a su mayoría, porque son un poco como estrellas del Rock. Altos, con grandes fulares, cinturones de tachuelas y Leicas decrépitas colgando. De entre ellos, Stanley Greene es quizás el más llamativo. Nadie lo menciona casi nunca, pero es de los poquísimos fotógrafos negros que se conocen.

Stanley acaba de publicar un ibro que se llama Black Passport, en el que además de enseñar sus fotos de los muchos conflictos que ha cubierto en las últimas décadas, nos habla de sí mismo, de su experiencia como fotógrafo de guerra famoso y de cómo su vida se ha movido en un sendero cercano a lo que solemos asociar al mundo del rock, o al de la moda. Será quizás porque Stanley comenzó su carrera como fotógrafo de moda en París. Lo cierto es que leyendo sus textos, descubrimos a un hombre emocionalmente convulso, con historias de pareja complicadas y al que la vida le ha llevado de la mano a los lugares más oscuros del mundo. Si hacemos paralelismos entre estrellas de la fotografía y estrellas de la música, yo diría que James Nachtwey es como Leonard Cohen: un tipo discreto y silencioso, con una docena de piezas absolutamente históricas. Stanley Greene sería más bien como un rapero de Los Ángeles, conduciendo un Rolls con sus iniciales grabadas en la llantas, pero con un trabajo más difuso en cuanto a hits unitarios.

Últimamente he estado relexionando acerca de la necesidad que tenemos los fotógrafos de ir más allá de nuestras fotos y conquistar el mundo de la comunicación, del mismo modo que los músicos lo han hecho. Hoy lunes se hace público El Fotográfico, publicación online, que habla exclusivamente de fotografía desde múltiples ángulos, creada y dirigida por aquellos que sustentaban la sección de fotografía del difunto Soitu. Para la ocasión he escrito un artículo hablando de todo esto; de cómo el mundo moderno en el que vivimos, los fotógrafos vamos a tener que hacer un esfuerzo, como lo hace Stanley Greene por ser atractivos al público, pero en directo. Vamos a tener que ser personajes, además de personas, si queremos vivir en un mundo de publicaciones online gratuitas. Yo creo que es nuestro destino inevitable y quizás deseable, el dar  charlas, talleres o visitas guiadas igual que las estrellas del rock dan conciertos para compensar la ausencia de ventas de discos. Por favor, id a verlo. Si se os hace largo, por lo menos habréis ayudado a hacer que El Fotográfico tenga un buen arranque en cuanto a visitas.

Al margen, como Jeremiah Johnson.

Noviembre 23, 2009 por spottorno

Hace meses encontré por la red a un tipo muy extraño que presentaba una colección extraña de fotos extrañas. Su nombre es Jason Evans.

Como no sabía qué decir de él, se quedó en la lista de favoritos, porque la verdad es que me gustó, y hasta ahora. Hoy me he tomado la molestia de leer mejor su texto de introducción, pero sigue siendo un poco misterioso. Creo que se trata de alguien que se ha dedicado unos años a la fotografía profesionalmente y en un momento dado tuvo una epifanía. Algo así como un deseo irrefrenable de hacer un tipo de fotos con las que nunca se podría ganar la vida. La cosa le salió bien, porque la marca de cosméticos Shiseido le encargó esta serie  que se llama Beauty where you find it, que es una tontada preciosa.

Aquí veréis su trabajo profesional antes de la mutación. Una página web algo estridente, pero atractiva. Y la verdad, muchos poetas quisieran ser la mitad de poéticos de lo que lo es Jason en algunos de sus trabajos por encargo. Es una web amplia, lleva su tiempo, pero merece la pena.

La extraña colección de fotos postepifánicas es The New Scent. Leed la introducción. Mirad las fotos y luego pinchad en Additional, que es, como su propio nombre indica, un añadido. Las fotos que veo en The New Scent son como minipoemas con minúsculos significados, que aún estoy descifrando. La página web que alberga este trabajo es tan sencilla, tan perfecta, que consigue lo que seguramente no conseguiría una publicación en papel. Las fotos se cargan rapidísimo. No hay más opciones que mirar la sigueinte. Si queréis volver al menú, tenéis que ver la colección completa. Normalmente esto me molestaría, pero en el caso de Jason no me disgusta. Creo que comparto, o envidio la libertad con la que ha hecho este trabajo. Después de trabajar, de hacer anuncios, moda y lo que le echen, ha hecho lo que le ha dado la gana sin contemplaciones. Esto me gusta. Es un tipo que parece solitario, taciturno, viviendo con su familia nativa y con sus propias normas. Igual que uno de mis ídolos de toda la vida: Jeremiah Johnson.

Una fotógrafa y una novedad.

Noviembre 16, 2009 por spottorno

¿Cómo era el mundo hace 200 años?

Oscuro.

Por las noches se encendían algunas velas o candiles en los pueblos y ciudades, pero sólo dentro de las casas. Los lugares más avanzados del mundo tenían iluminación de gas, creo. Si tenías que ir a Guadarrama o al Escorial, tenías que esperar al día siguiente. El campo entonces era un lugar oscuro, peligroso y lleno de misterios. Caldo de cultivo para leyendas de hombres lobo y brujas.

Este verano estuve haciendo fotos en los incendios de Ávila y anduve una noche entera triscando por los montes con los bomberos. Como van muy rápido, en un momento dado me quedé descolgado y solo. Solo en el bosque, con una porquería de linternilla de 1 led. Los fuegos lejos de mí, así que a oscuras del todo en la naturaleza. Sin luna. Oscuro, negro. Raro.

Y ¿por qué cuento esto? Pues para introducir el trabajo de una interesante fotógrafa, que tiene una preciosa serie de fotos acerca de la relación del hombre americano contemporáneo con la naturaleza y con los animales. Es una reflexión acerca del hecho que buscamos con insistencia el mundo salvaje, una Arcadia en la que la naturaleza era virgen y los animales no nos tenían miedo porque nos desconocían. Cuando finalmente encontramos ese maravilloso lugar, hacemos una urbanización, para poder disfrutarlo, pero con todas las comodidades, claro. Así que como los animales sí nos tienen miedo, pues les amaestramos y punto. Les damos de comer y nos convertimos en sus tutores. El campo, a diferencia de cómo era hace 200 años, hoy es un lugar amable, con Bambis y Nemos. Todo esto está relacionado con el libro de Cases, pero no van por ahí los tiros.

Así que id a ver la web de Amy Stein. La serie que buscáis es Domesticated. Lo que vais a ver no es fruto de una inverosímil suerte ni de una prodigiosa capacidad para estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, sino de la planificación, la construcción de grandes dioramas y, en definitiva, de la producción orquestada y dirigida a partir de un concepto abstracto.

No puedo decir que sea la bomba atómica, pero como yo me he planteado desde pequeño ese asunto de la domesticación de la naturaleza, encuentro que  el trabajo de Amy Stein es una manera interesante de reflexionar acerca de ello.

Además tiene un buen blog en el que habla de otros fotógrafos, de libros y de exposiciones. Los fotógrafos con blog, esa nueva especie.

Ah, y la novedad. El viernes pasado nació Pablo, mi hijo. Pero no os pongo una foto, porque creo que podría estar vulnerando la Ley de Protección del Menor.

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Unos días Whopper y otros chuletón de Ávila.

Noviembre 9, 2009 por spottorno

Muchos fotógrafos consiguen llamar la atención porque trabajan insistentemente en un tema, al que le dan vueltas y más vueltas hasta que lo exprimen del todo. Muchos de ellos nos ocultan cuál es el trabajo con el que se ganan la vida, porque no nos engañemos, la fotografía artística no es el negocio más lucrativo del mundo, más que para una docena de fotógrafos, y sólo mientras sus galeristas, (que son los que realmente nadan en euros), sigan subiendo sus cotizaciones en un juego más parecido a la bolsa que a otra cosa, y mientras la burbuja no estalle, como parece del todo inevitable.

Otros, como Clang, son artistas currantes. Este reconocidísimo fotógrafo me encanta porque hace cosas muy distintas y muchas de ellas muy bien. Su trabajo personal es muy personal. Se le ocurren ideas bastante ingeniosas y las lleva a cabo muy bien. Mirad en su web (muy confusa, si) y activad  complete version. Después, mirad en Personal Projects. Cada miniatura lleva al resto de las serie que representa. No tienen título, más que cuando entras. Cuando hay textos, merece la pena leerlos. Explican un poco la mecánica del asunto y se disfruta más. Veréis que, por ejemplo, en Perception, consigue hacernos reflexionar acerca de la percepción visual con un sencillísimo truco de cambio de puntos de vista. Maravilloso. Strangers también me encanta en su concepción y en su realización.

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Luego está su trabajo publicitario y de moda. Clang quizás sea el fotógrafo que hace los montajes de Photoshop más espectaculares del mundo. Mirad en Assignments y clicad, ante todo en el icono donde aparece un camello. Luego dadle al icono que hay abajo a la derecha para ver más fotos. Bueno y luego mirad el resto de la web. Con muy pocas excepciones, Clang me maravilla por su altísima habilidad técnica y su elegancia en casi todos los aspectos.

A veces me harto de docuentalismos y me dejo atraer por los brillantes fuegos artificiales, que no por conocidos dejan de ser hipnóticos. A veces me gusta comer chucherías y dejar la comida sana de lado. Clang es como comerse un buen Whopper con medio litro de Coca Cola. A veces me encanta.

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Y ahora, para acabar de despistar, os recomiendo también que vayáis a ver la web de Ricardo Cases, a quien muchos ya conocéis, y veáis el trabajo sobre la caza. Hace unos días presentó su libro correspondiente. Me encanta la manera sutil con la que no llega a burlarse de los cazadores a los que fotografió. Ricardo nos hace creer que se ríe de ellos, pero yo creo que en realidad siente una cierta simpatía por estos tipos primitivos pero auténticos que pueblan, vestidos de Loden, nuestros montes y sierras.  Ricardo Cases es más bien como un chuletón de Ávila y litro y medio de vino. Salud.

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Quien quiera, que tire la segunda piedra.

Noviembre 2, 2009 por spottorno

Antes de hablar del fotógrafo de este lunes, vamos a cerrar el asunto de la semana pasada, que era si Alec Soth merece su prestigio o está sobrevalorado. En juego, estaba su presencia en la lista de fotógrafos que aparece a la derecha de este blog.

Y así han ido las cosas:

Han votado el 0,1% de los que han visitado el blog (añadiéndole el margen de error de los que han entrado varias veces esta semana)

El 20% de los votantes quieren que salga de la lista.

Otro 20% dicen que se quede, pero matizan.

Y un rotundo 60% dice, claramente, que merece estar ahí.

Si me atengo a lo que esta escuetísima muestra de gente ha dicho, Alec está bien donde está. Los motivos que exponen en sus comentarios, no los repito, porque ya están ahí. Pero como la participación ha sido tan pequeña, a pesar de ser la más amplia de la historia de este blog, tendré que hacer exámen de conciencia y ver qué me parece a mí.

La semana pasada me he metido un poco a crítico y debo decir que no me veo en ese papel. Por otro lado, gracias a vuestros consejos, he vuelto a ver con más atención el trabajo de Alec Soth. Me rindo: es un gran fotógrafo. Pero eso sí, me gusta muchísimo más cuando lo veo en presentación audiovisual escuchando sus explicaciones que cuando lo veo en silencio.

La conclusión a la que llego, después de todo, es que Alec Soth es un fotógrafo que necesita ser contextualizado. Todos necesitan ser contextualizados, pero Alec Soth, a fin de cuentas es un gran maestro de unos 40 años, por lo que todavía no ha superado la implacable prueba del paso del tiempo.

Es cierto que fue uno de los primeros fotógrafos conocidos que decidió compartir sus pensamientos con los demás a través de un blog y eso, seguramente le ha otorgado ese papel de referente para muchos otros, que han podido conocerlo y por lo tanto contextualizarlo más fácilmente. En ese sentido, Alec Soth es verdaderamente un fotógrafo 2.0. Un maestro contemporáneo que juega al mismo juego que la gente que le estudia. Y sí, eso es un motivo de alabanza. No sólo le juzgamos como fotógrafo, sino que además lo podemos apreciar a través de sus cualidades humanas, que sin duda las tiene. Su trabajo es, además, un trabajo muy intelectual, pero accesible. Un trabajo hecho con medios al alcance de muchos, apoyado, sobre todo, en conceptos previos que cualquiera podría elaborar si se lo propusiese. Nos muestra una manera de trabajar que podemos importar a nuestro propio trabajo. Y para finalizar, tiene el mérito de hacer de puente entre la fotografía conceptual y artística y la fotografía tradicional estilo Magnum, desde dentro del Templo.

Otro mérito inapelable: ha conseguido que hablemos de él dos semanas seguidas.

Y ahora, para no dejar este post sin una recomendación, os propongo que le echéis un vistazo al fotógrafo que ha marcado alguna de las bases de la fotografía contemporánea en los mismísimos albores: Eugene Atget. Nos son pocos los fotógrafos que lo citan como su primer maestro. Su poética y sosegada visión de la cotidianeidad del París de principios del siglo XX le hicieron famoso en su época, lo que no fue suficiente para evitarle la debacle económica al final de sus días. Walker Evans, Stephen Shore, y hasta Nadav Kander son herederos directos de su manera de ver las calles. También Atget necesita algo de contextualización, sobre todo para ver hasta qué punto su impronta ha perdurado hasta hoy, incluyendo en el trabajo de Soth, pero como lleva un siglo estando ahí, tiene mucho ganado.

Eso sí, si nos divierte y entretiene jugar a las nominaciones, la veda está abierta. El que se sienta con ánimo que tire la segunda piedra.

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Alec Soth está nominado. Tú lo puedes salvar.

Octubre 26, 2009 por spottorno

Esta semana he estado revisando algunos artículos antiguos y de paso me he dado cuenta de que, a pesar de tener a Alec Soth en mi lista de fotógrafos, no he escrito nunca nada acerca de él. Me he preguntado primero, por qué está en mi lista. Está el primero en la lista. Alec Soth está el primero en casi todas las listas de fotógrafos de muchísimos blogs. He llegado a pensar que está ahí, en parte, porque su nombre empieza por A.

Debo decir que me gustan algunas de sus fotos, pero no soy capaz de decir algo acerca de él que sea realmente único y especial. Para los que no sepan nada de Alec, les diré que es un fotógrafo del tipo artístico-enigmático tirando a soso, que, sin embargo, pertence a la prestigiosa agencia Magnum. Creo que lo que más me llama la atención de él, es el hecho de que muchos fotógrafos nacidos en los 80 y 90, lo han tomado como modelo a seguir, tanto en sus fotos como en su  muy minimalista página web. Otro día hablaré de cómo conocer a un fotógrafo por su web. Veréis que es toda una ciencia.

Como no estoy seguro de que haberse convertido en una referencia sea un argumento suficiente como para justificar un espacio en la columna de la derecha, os propongo que me deis un motivo para no quitarle de ahí el próximo domingo. Si nadie lo impide, Alec Soth pierde su plaza en este blog.

Por segunda semana consecutiva rompo esquemas. La semana pasada hablé de un español. Esta semana le busco las cosquillas a un consagrado y para colmo os pido participación.

En este mundo de reality shows, una nominación como esta, era sólo cuestión de tiempo.

lastdays32

Novedades del mes: en Vitoria, hasta el 9 de Diciembre se celebra PERISCOPIO, un festival de fotoperiodismo en el que podréis ver exposiciones de Matías Costa, Emilio Morenatti, Isabel Muñoz, Viktor Drachev o la completa de World Press Photo, entre otras. Hay un premio, talleres, charlas y de todo. Periscopio se va perfilando como una cita de primera. Además en Vitoria se come de miedo.