Esmero: llana ciénaga.

1 – Raymond Queneau fue un sorprendente escritor con formación en filosofía, psicología, latín, griego y matemáticas. Fundó el Oulipo (Ouvroir de littérature potentielle – Taller de literatura potencial) y su obra más recordada es “Ejercicios de Estilo”, un libro en que cuenta la misma historia intrascendente sobre un tipo delgado que va en autobús, pero de 99 maneras distintas. Literalmente, un gran ejercicio de estilo.

2 – De joven, cuando comía en casa con mi padre, amenizábamos la comida haciendo el revoltigrama de El País, un pasatiempos que consiste en ordenar las letras desordenadas de una frase hasta poder leerla completa.

3 – De estudiante tuve a un profesor que estaba obsesionado con La Melancolía de Alberto Durero, un grabado alegórico y lleno de significados relativos a la alquimia, sobre el que se han escrito millones de páginas.

4- Rebuscando en una caja que tengo llena de cosas mías antiguas, he encontrado esto escrito en un cuaderno de anillas:

Larga es en el camino

Esmero: llana ciénaga

El Gran Malo es Caín.

Ni el se malogra; se caen.

Mas con él en alegría,

Negra es Melancolía.

Es en el calor mi gana

o elegancia es normal

I no merecen agallas,

I el gen no es calamar.

Ángela: él ni se marcó.

Me recoges en la liana?

En encía grasa, mello.

En el ano, cagar miles

Agencia semanal, oler.

Las frases que acabáis de leer tienen algo en común. Todas parten de la frase Negra es Melancolía. Todas las demás tienen exactamente las mismas letras que esta. Ni una más, ni una menos. Creo recordar que lo que traté de hacer fue un complejo revoltigrama acerca del asunto de la Melancolía de Durero, como ejercicio de estilo, o más bien, como método semiautomático de escritura. La idea era comprobar si era posible crear un poema partiendo de un sistema predeterminado. Y creo que también hay una especie de intento de aunar en una misma actividad, algunos de mis asuntos cotidianos de la época.

El resultado, salta a la vista, es algo ininteligible, plagado de sinsentidos. Sin embargo, necesariamente mantiene una unidad formal, ya que la longitud de las estrofas (si no tenemos en cuenta las sílabas) es siempre la misma, y las letras también.

Viendo esto hoy, 20 años después, busco una manera de relacionar esto con la fotografía y llego a las siguientes conclusiones:

1 – Hay muchas maneras de ordenar un mismo grupo de fotos.

2 – El orden de una serie de fotos puede alterar drásticamente el significado de dicha serie.

3 – Cada posible secuencia es legible, pero sólo una dice lo que quieres decir.

4 – Si usas siempre las mismas ópticas y los mismos colores, puedes crear una ilusión de congruencia.

5 – Si le das las mismas fotos a 10 personas distintas, cada una hará su propia secuencia.

6- Conclusión final: sólo sabiendo de antemano lo que se quiere decir, se puede decir algo.

7 – Epílogo: Quizás no sea tan importante tener algo que decir.

Viendo esto, tengo muchas ganas de hacer un ejercicio de edición semiautomática a partir de una serie de fotos disparadas dentro de un sistema específico.

Cuando termine las 101 cosas normales que estoy haciendo, me pongo.

2 comentarios to “Esmero: llana ciénaga.”

  1. Elena Netalga Says:

    EL EGO SIN ALMACENAR
    ERA MENOS ANGELICAL.
    ES ELEGANCIA NORMAL,
    MÁS ACELERÓN GENIAL.
    ;-)
    Besos, Carlitos.

  2. spottorno Says:

    Elena, no cabía esperar menos de ti. 10 points!

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