Artesanía

Será un tópico, será un lugar común, será una idea infantil, pero a menudo pienso en cómo sería mi vida si en lugar de dedicarme a la fotografía me dedicase a hacer azulejos pintados a mano, o bolsos de cuero, o tartas de limón muy ricas.

Una amiga de la adolescencia se casó con un luthier, y siempre envidié al luthier por haberse casado con esa chica y por ser luthier. Con el tiempo los amores derivaron a otros brazos, pero los deseos de fabricar cosas con las manos no se movieron y no hacen más que crecer.

Daniel Day-Lewis se convirtió en mi ídolo cuando se retiró a la Toscana para ser aprendiz de zapatero. ¿O era una de esas noticias-trampa fruto de la mente de un buen publicista?

Os acordáis en Único Testigo, cuando los Amish construían una casa de madera todos juntos y en armonía, justo antes de sentarse a una enorme mesa para la merendola?

Eso era antes de que nos enteráramos de que en realidad no son tan santitos.

En cualquier caso, en mi muy idealizada idea de la artesanía, la vida transcurre de buen rollo, sin estrés, sin el peso de la ambición profesional y sin la llovizna permanente de la competitividad. En mi sueño bucólico de Gepetto Hipster siempre es primavera, y cuando no lo es, las cigarras cantan, las hojas caen maravillosas y la nieve siempre se mira desde dentro de una cabaña con un tazón de caldito en la mano. La chimenea calienta toda la casa y nunca siento el deseo de ver a más gente que a mis vecinos de la granja que está a 12 kilómetros.

Cuántas veces me he dicho que quizás todo sería más fácil si desistiese de todo y me dedicase a producir cosas sencillas, sin más ambición que la de tener el reconocimiento que se deriva de una compra normal y corriente. Sin pensar en premios, festivales, editoriales, grupos y camarillas, sin tener en cuenta lo que ha hecho ese chaval tan joven, o lo que aún hace ese tío tan mayor pero tan juvenil.

Hace tiempo me dije que hacer fotolibros sería la manera perfecta de aunar mis dos pasiones, la fotografía y la artesanía. Pero el mundo del fotolibro se ha sofisticado tanto que se ha convertido una rama más del enrevesado y ultraperfumado mundo del Arte. La parte artesanal sigue existiendo, pero el peso de la cosa social es demasiado fuerte. El Gran Palais repleto de fotolibros es la prueba de ello. El fotolibro, auqnue sigue siendo el rey, ya no es la salida idealizada que imaginaba. Es, en gran parte, una fuente de estrés. Que sí, que tiene sus cosas buenas, pero ya no es algo reposado. Está tan imbuido del marketing y la promoción, que cansa solo de pensar en ello.

Será por eso que, al meditar acerca de la evolución de la fotografía como disciplina y como medio de vida he empezado a experimentar como ya saben muchos, en el mundo del video, y sin saber cómo, he centrado mi atención en todos esos videos documentales sobre gente que hace cosas maravillosas con sus propias manos.

Creo que lo que ocurre es que realmente me interesan las cosas que hacen esas personas que entrevisto. Me gusta lo que hacen y quiero participar de sus actividades. Es indiferente si me lo encargan o no. No lo haría si no me interesase genuinamente la gente a la que ruedo. Y aún hay más: la manera de rodar y producir estas piezas, así, solito, al estilo ninja, sin más equipo que el que cabe en una mochila aceptada hasta por Ryanair, se convierte también en una especie de artesanía. Trabajando a ritmo lento, haciéndolo todo yo mismo. Tomándome el tiempo de convertirme en un miniexperto en cada materia. Por ejemplo, ahora sé muchísimo acerca de cómo se hacen los barriles de roble europeo. Del sistema de corte de duelas quartier, de la diferencia entre el roble europeo y el americano, de la diferencia entre una bota y una bordolesa

¿Y el compromiso social?, ¿y el mensaje? Pues no creo que haya mensaje más interesante que el que se desprende de esas personas que producen cosas tranquilamente, sin ínfulas ni burbujas. Creo que los nuevos artesanos pueden ser buenos maestros para los que como yo, se dejan arrastrar por los torrentes de la vanidad.

Quizás la creación de minidocumentales sea una forma de artesanía en sí misma. Habrá que tener cuidado de no convertirlo en un producto industrial ni crear tallas únicas. De momento estoy aprendiendo el oficio y lo estoy pasando muy bien.

9 comentarios to “Artesanía”

  1. Jotagrafia Says:

    Al hilo de lo que cuentas, Nick Hand un diseñador de Bristol se recorrió gran parte de las costas británicas en bicicleta entrevistando a los artesanos que encontró en un su camino.

    Luego sacó un libro y lo que él llama “soundslides”, igual te interesa echarle un ojo:

    http://slowcoast.co.uk/soundslides/

    Se parece a lo que cuentas, pero creo que a este si que le nevó encima, sin un caldo entre las manos.

  2. Foto David Maroto Says:

    Es lo que tiene! aprender fotografiando… no? es lo mas arte-sano que conozco… mi madre dice como el chiste… haber escogido susto !! gracias me molan los lunes de blog

  3. Spottorno Says:

    Muy interesante. Gracias.
    Quizás te interese este: http://www.themakersproject.com/

  4. Carles Mitjà Says:

    Reblogged this on carles mitjà and commented:
    Una reflexió interessant al blog Asuntos Fotográficos

  5. Tomeu Ozonas Says:

    Me incluyo en ese tipo de fotógrafo que anhela, sobre todo en momentos de bajones profesionales, con un nuevo oficio. Yo derive en retocador que es una forma de artesanía que era algo que tenia medio olvidado. Ahora ya soy otra cosa. Las únicas fotos que hago ahora con la Canon son a mi hija y al menos las ven sus amigas en su red. El libro siempre estuvo en mi lista de deseos pero para eso hay que poseer muchas certezas como autor.

  6. montiesnegro Says:

    Spottorno, gracias por tu mensaje. Los fotógrafos, aunque no todos, se han dejado engañar por un dispositivo de uso fácil y de resultados rápidos. Más ahora, si cabe, con los soportes digitales.

    El natural y legítimo anhelo de reconocimiento que todos tenemos se ha convertido, en al ámbito del arte y de la fotografía, en una ambición de muchos que, desde la carencia, buscan y persiguen con avidez, mezquindad y egoísmo, no tanto ese reconocimiento sino una cierta y falsa idea de poder, de fama. Para eso el sistema aporta los espacios adecuados, y crea festivales -que se han convertido prácticamente en una especie de concursos-, premios y listas, espacios de fama y recompensa económica y social. El sistema actual funciona de una manera tal que permite que un joven principante (o no principiante, pero normalmente joven) alcance cotas de reconocimiento, fama o difusión altísimas en cuestión de meses, cuando realmente no cuenta en su biografía con más de un par de “proyectos” (ya sea en formato foto-libro u otro).

    Pero es una historia de los fotógrafos (como de los pintores y otros artistas) y de los que rodean el sistema del arte. No es un problema de la fotografía como práctica creativa. El problema, como creo que apuntas implícitamente en tu texto, viene cuando la creatividad y sus virtudes desaparecen, debido probablemente a que la angustia que ocasiona tener que competir se lleva por delante el silencio tannecesario para crear de verdad… con ello desaparecen los fantasmas, pero también ilusiones y pasiones. La creatividad se apaga, o uno decide dedicarse a ser artesano y a trabajar en su taller.

    ¿Quizás se trataba falsas ilusiones por la fotografía?. ¿Quizás muchos habían creído descubrir un medio fácil y rápido de encontrar un lugar en el mundo? ¿En qué mundo?.¿Se apagará la creatividad como si de un efímero fuero artificial se tratase?.

    Suerte con tus videos y que disfrutes del silencio de algunos artesanos. No son artistas, son artesanos, pero yo también tengo la experiencia junto a ellos de vislumbrar más certeramente de lo que se trata todo esto de la creatividad.

    Gracias de nuevo por tus reflexiones.

    m.e.n.

  7. fotogenica Says:

    Sigo este blog porque me gusta mucho. Congratulations Carlos.

    También he meditado bastante sobre la competitividad en el mundo de la fotografía, llegando de igual modo a la conclusión de que dicha competitividad es tan absurda como difícil de quemar…

    Ser mejor o peor en lo nuestro sólo depende de la opinión de los demás. No hay más. Todo es subjetivo; cuando esto se entiende y luego asimila, creo que uno puede observar con perspectiva a lo que se dedica.

    En mi opinión lo realmente interesante de la fotografía es tener una excusa para salir de casa y estar en contacto con el mundo, para disfrutar con las preguntas que uno siempre encuentra allí afuera, y quizas poder replantearlas a otros a través de un fotograma.

    Por este motivo hace años que no me presento a ningún certamen, pues creo que no se parecen en nada a una carrera de atletismo, donde si puede verse quien es el mejor de ese dia…

    Saludos y más felicitaciones por este interesante blog.

    Galerama

  8. txema Says:

    Los que tenemos hijos pequeños se nos presenta una gran oportunidad para todo tipo de manualidades, Jan mi hijo de cinco años y yo vamos en busca de elementos abandonados en las cajas de herramientas de vecinos y conocidos y con las piezas requisadas ensamblamos y pegamos consiguiendo así preciosas naves espaciales.
    El Lego es también un gran ejercicio para hacer entender a tu hijo que inventar la rueda no es solo hacer redondo un objeto sino ponerle un eje en el centro donde recae todo el peso del artilugio.
    Por cierto te recomiendo esta tienda http://www.ro-botica.com.

  9. antropomorfo tiger Says:

    artesanísimo…

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