Siempre hay una primera vez. Y es la mejor.

No importa lo extenso y variado que sea tu porfolio. No importa si has publicado muchísimo, o si has ganado premios. No importa que lleves más de una década dedicado 100% a la fotografía en todas sus variantes. Hay un perfil de cliente que no descansa hasta que no ve algo en tu trabajo que se parezca mucho al encargo que te quiere hacer. Hay un perfil de cliente que necesita ver que ya has hecho algo casi idéntico a lo que quiere, para estar seguro de que vas a ser capaz de cumplir. Es el perfil más bajo, claro. Los responsables de contratar a fotógrafos a veces son individuos que están en eso como podrían estar encargando piezas de coche a un proveedor chino, o llevando las cuentas de una empresa de depuradoras. Los que así se comportan suelen ser gente que está tan lejos del centro de poder de su propia organización, que realmente no tienen la menor idea de qué es lo que están buscando, y no tienen la capacidad de ir a preguntarlo. Se guían por la lógica del menor riesgo. Son adictos a las garantías y sienten aversión por lo inesperado. Su mayor preocupación es que no les tiren de las orejas. La mera posibilidad del fracaso les imposibilita ni siquiera tratar de conseguir el éxito. Están abocados a una trayectoria monótona y siempre al borde del despido.

En verdad les digo que no hay nada mejor hecho que lo que se hace por primera vez.

Yo sé con certeza que lo mejor que he hecho en mi vida han sido aquellas cosas que nunca había hecho antes. Cuando he querido o debido repetir un éxito, siempre me he sentido decepcionado por el resultado, y sobre todo, por la sensación de hastío por la ausencia de la incertidumbre. La incertidumbre es lo que hace que pienses más en lo que estás por acometer. El no saber cuáles son los riesgos a los que te enfrentas, hace que te prepares para más contingencias de las que realmente te vas a encontrar, y acabes inevitablemente, inventando cosas. Cuando abordas un proyecto complicado, tal vez por aspectos técnicos, o quizás por su envergadura, o por lo remoto del sujeto, es necesaria mucha concentración.  Es el momento en el que la creatividad crece, como crecen los niños cuando duermen. Al enfrentarte a un proyecto nuevo y desconocido necesitas dedicarle tanta energía que cuando llega la hora de la verdad, estás perfectamente preparado. Más alerta, más tenso en el buen sentido. La satisfacción de ejecutar algo que nunca habías hecho antes, y hacerlo con éxito, no es comparable a nada. E insisto, nunca he tenido un fracaso estrepitoso por ser primerizo, mientras que sí he hecho cosas mediocres cuando he transitado por caminos que ya conocía.

El primer fracaso consiste en empezar a trabajar sin entusiasmo. Parece mentira lo poco que se valora el aspecto psicológico de un fotógrafo, cuando todo el mundo sabe que en el estado de ánimo radica la parte más importante del éxito.

Cuántas veces he pensado para mis adentros “Esta persona está disminuyendo el valor de lo que voy a hacer a cada palabra que pronuncia.” Cada vez que alguien muestra desconfianza o miedo, cada vez que te deja claro quién es el que manda, está tiñendo del pardo color de la mediocridad cualquier cosa que pueda salir de esa reunión. Por eso cada vez disfruto más de trabajar sin intermediarios. Directamente para el receptor.

Por eso y porque el mundo ya es un gran campo sin apenas puertas, veo con cierto optimismo el futuro. Vienen años en los que no vamos a parar de hacer cosas por primera vez, así que vienen años maravillosos.

8 comentarios to “Siempre hay una primera vez. Y es la mejor.”

  1. Nano Cañas Says:

    Siempre he pensado, durante 25 años de carrera (?) fotográfica, lo mismo. Y siempre he topado con los Hombres de Gris, tiñendolo todo de mediocridad y certidumbres falsas. En esos momentos siempre dí un volantazo y acometí otros campos fotográficos todavía inexplorados para mí.
    Un gran post sobre una gran verdad. Mis felicitaciones, Carlos.

  2. juan valbuena Says:

    Esa es la actitud…

  3. Alberto Serrano Says:

    Cada entrada que leo de este blog mas me engancho a el, gracias por compartir tu sabiduria con los demas
    un abrazo

  4. Jose Murciano Says:

    Un gran post!!…

    Me recuerda a la “teoría de la gallina” que siempre comenta Richard Ramos. A esta tipología de cliente no le importa la luz ni el estilo del fotógrafo, la forma de dirigir a los modelos, el acabado o el equipo de profesionales con los que trabaja…. si este cliente ha aprobado un boceto en el que haya una gallina, la agencia de publicidad seleccionará al fotógrafo sólo si éste ya ha disparado a una gallina con anterioridad ;)

    Un abrazo!! Jose

  5. skubah Says:

    Gran y genial post.
    A seguir así!

    Un saludo.

  6. Tomeu Ozonas (@tozonas) Says:

    Siempre he dicho que hay que tratar de evangelizar al cliente en lo posible. Ponerse en su lugar y actuar casi como profesor aunque he vivido casos que no tenían remedio.

  7. Anónimo Says:

    Te comprendo, Carlos.
    Pero hay mucha gente así.
    Por eso el mundo avanza.

    Fuerte abrazo, dsd Oporto

  8. La primera vez no duele. « Hoy es lunes. Says:

    […] a los dos días de esta experiencia, el señor Spottorno publicaba una reflexión sobre el mismo tema que yo resumiría en “Hay un perfil de cliente que no descansa hasta que no ve algo en tu […]

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