Perdón, una preguntita…

Pero antes hay que aclarar una cosa: ¿se puede saber quién es el público?.

¿Los que leen las revistas?, ¿los que navegan en internet?, los acelerados de las grandes capitales,  los cuerdos de las ciudades de provincias, o los sabios que viven en el campo? ¿Son los jueces de los concursos?. ¿Los editores?. ¿Son los demás fotógrafos de cada una de las tribus?. ¿O solamente somos nosotros mismos?

Que alguien me lo diga, porque yo no lo sé. Ya hace siglos lo debatía con una amiga que hoy es artista y profesora de secundaria. Yo decía que la creación artística se hacía para el público, y ella defendía que el artista trabaja para sí mismo.

El asunto es que me miro alrededor, por encima, por debajo y hasta por dentro y veo que la presencia de un público/juez, sea este el que cada uno estime conveniente, influye, y mucho, sobre lo que se hace. En un principio, decidimos quién va a ser nuestro juez y tratamos de complacerle. Pero lo malo es que ese juez es muy conservador. Una vez que le has convencido, una vez que te ha aceptado como eres, más te vale no sorprenderle, porque invariablemente te condenará a la caída en desgracia.

Sin ir más lejos, hoy no quiero hablar sólo de fotografía, pero aún así, no me atrevo a no mencionarla siquiera. Así que, que conste en acta, queda mencionada la fotografía como el motor que ha originado este post.

Y dicho esto, me gustaría preguntar al respetable algo que bien podría haber estado en el guión de “Amanece que no es poco”, obra cumbre del surrealismo rural español.

¿El público es imprescindible, o sólo es una circunstancia que se puede ignorar?

13 comentarios to “Perdón, una preguntita…”

  1. enrique algarra Says:

    Creo que el público es alguien que muchas veces condiciona tu trabajo pero a quien no hay que hacerle demasiado caso. Si la pregunta es “quien” yo diría que todos los demás y un poco el mismo que hace “la cosa” (foto, producto, obra o lo que sea que se le llame.)

  2. Gerardo A. Chacon R. Says:

    Para mi y como lo considero yo, el publico es todo aquel que tiene acceso a tu obra, incluso tu… pero es muy diferente, a quien le realizas tu arte…
    a.- si es pagado, entonces le realizas tu trabajo a un cliente y el tiene que quedar satisfecho con tu trabajo…
    b.-si no es pagado, es el momento de ser libre y realizar lo que se te plazca.. cosa que a las personas que les guste te contraten y puedas realizar tu trabajo pago como a ti te guste mas…

  3. Antonio Muñoz De Mesa Says:

    Hola Carlos! Éste es el tema que a mí me hace sospechar que algo huele a podrido en “Fotolandia”. Me explico… El consumidor de fotografía o su “gran público” lo es (por lo general) de manera inconsciente, devorando imágenes en marquesinas de autobuses, diarios de prensa, revistas del corazón, periódicos deportivos, sitios web, catálogos de ropa o muebles, etc. Las imágenes están ahí, casi siempre para ilustrar, llamar la atención sobre un artículo o campaña, servir de gancho a un producto, ya me entiendes… La imagen fotográfica está íntimamente unida a un propósito y cumple su papel como “gran ilustradora” o “sintetizadora”. El público está tan acostumbrado a la fotografía, la consume de manera tan frecuente y abundante que sólo se daría cuenta de ello si las imágenes fijas (a las que tan acostumbrado está) desaparecieran. Si esto ocurriera, el gran público reivindicaría su derecho a vivir entre fotografías, como vive (vivimos) hasta ahora. Mi hijo pequeño está aprendiendo a leer ahora y llevo 5 años contándole historias ilustradas. Y son las ilustraciones y viñetas, las fotos en los libros de “Star Wars” o “Harry Potter” su ancla para recordar esas historias. Las imágenes son entonces como ángeles de la guarda de las fábulas. La paradoja se da, bajo mi punto de vista, cuando la fotografía reclama su “república independiente”, proclama su condión ARTÍSTICA y va por libre. Cuando se basta por sí misma y se desmarca del contexto. Cuando se afirma como objeto por encima de todo. Es ahí cuando el “gran público” se divorcia de ella. Es ahí cuando el fotógrafo se encuentra con que su público son otros compañeros fotógrafos, estudiantes de fotografía, comisarios, directores de festivales, dueños de salas de exposición, gurúes fotográficos, blogs fotográficos, etc. Yo, que trabajo en Teatro, viviría como una aberración que mi público fueran principalmente otros actores, directores o programadores. Es en este punto donde me pierdo porque yo disfruto mucho, sobre todo, de los libros de fotografía que (seamos sinceros) consuminos de manera endogámica. Mi percepción es que vivimos una burbuja del fotolibro y lma fotografía en genral como ARTE. Se ha creado un mercado pequeño pero lo suficientemente autónomo como para subsistir y hay mucho “traje del emperador” alrededor de los festivales, las lecturas de porfolios, las listas de fotolibros, etc. Yo, que he sido un enardecido defensor de la fotografía desligada de su contexto, me encuentro ahora huérfano y añorando los viejos pies de foto, los ensayos y las historias que solían acompañar a las imágenes. Uno de mis fotolibros favoritos, “Riley and his story” de Monica Haller es un tocho de fotógrafías tomadas con un móvil y una compacta durante la guerra de Irak. Lo genial de este libro es su estructura narrativa, en la que los bloques de imágenes funcionan en armonía con los bloques de texto, a modo de diario íntimo. Mi desencanto con la fotografía como ente en sí mismo viene precísamente de mi sospecha de que el “gran público” no la consume porque “le falta algo”. Aunque este argumento fuera errado, algo falla, no? Un abrazo!

  4. Eduardo de Francisco Says:

    Yo creo que la fotografía no es monolítica, y distintas disciplinas fotográficas tienen distintos públicos. Es importante tener claro cuál es tu público, porque efectivamente el público objetivo de tu trabajo influye. Ante todo y sobre todo tú tienes que estar contento con tu trabajo, pero a partir de ahí… A lo mejor con sólo tú mismo de público ya es suficiente. Para la fotografía documental, para el fotoperiodismo, el público es la población en general, cuanto más, mejor.

  5. spottorno Says:

    Muñoz de Mesa, como es un gran pensador, ha captado al vuelo el sentido del post y ha añadido un texto en el que deja completamente claro de qué estamos hablando.

    Antonio, muchas gracias; ayer no estaba muy inspirado en cuanto a redacción. Por fortuna, tú si lo estabas. Abrazo!

  6. Pedro Blasco Carretero Says:

    Tienes toda la razón, el otro día pensaba algo similar viendo una entrevista a Jean Paul Sartre. (http://www.youtube.com/watch?v=N9NbHRmOEXs)

    El tenía un planteamiento similar al tuyo, pero creo que el termina concluyendo, que al final, se tuvo que adaptar a lo que el público esperaba de él.

    Es un breve resumen, pero tenía mucha más miga

  7. Enrique Campo Says:

    “Hay mucho “traje del emperador” alrededor de los festivales, las lecturas de porfolios, las listas de fotolibros, etc”, afirma Antonio Muñoz de Mesa. Pienso que ése es el meollo de la cuestión. Dice Antonio que él, que procede del teatro, “viviría como una aberración que mi público fueran principalmente otros actores, directores o programadores”. Estoy de acuerdo. Yo me gano la vida como reportero de televisión y también viviría como una aberración que mi público fuesen mis compañeros de redacción, los de la competencia o mis jefes. De hecho, jamás pienso en ellos al escribir, grabar y montar mis reportajes. Pienso en mí y en mi madre, en cualquier madre que esté viendo ese vídeo en su casa. Mi propósito es que el “cómo” lo cuento me satisfaga a mí y que “lo que” cuento llegue… al público. Obviamente, el terreno en el que me muevo (periodismo en televisión) es más prosaico que los distintos registros que ofrecen disciplinas más artísticas como la fotografía, el teatro o el cine… Como fotógrafo estoy alejado del circuito habitual de festivales, visionados, editores, galeristas, etc. Desde la distancia percibo que el de la fotografía es un mundo bastante endogámico. He hecho la prueba de dejar caer una serie de nombres de fotógrafos reputados de distintos estilos y géneros a amigos de cultura amplia y, a la mayoría, les suenan a chino. No sé por qué ese mirarse tanto el ombligo en “fotolandia”. Me parece ingenuo tratar de concebir la fotografía o cualquier otra forma de expresión como un “ente en sí mismo” (como dice Muñoz de Mesa), no vinculado a ningún contexto. Toda obra cuenta con referentes, inspiraciones, contagios, etc. Para contestar a Carlos Spottorno, yo creo que el público es imprescindible. Uno mismo también es público, pero ése siempre va a estar ahí, siempre vamos a crear también para nosotros mismos. Pero ¿para qué creamos algo si no es para compartirlo con los demás?

    No obstante, también se puede recorrer el camino a la inversa: crear algo sin tener en cuenta al público y terminar cosechando su atención y hasta su aplauso. Es lo que le ocurrió a David Simon con “The Wire”. Su lema fue: “que se joda el espectador medio”. El éxito (definir qué es el éxito daría para otras muchas entradas, Carlos) le llegó después. La paradoja es que, a pesar de que el público sea imprescindible, “The Wire” seguiría siendo igual de buena aunque hubiese tenido la décima parte de espectadores (nunca fue una serie mayoritaria). Os dejo el enlace a una entrevista con David Simon donde habla del público: http://www.canaltcm.com/escritopor/post/2010/09/12/david-simon-dice-que-se-joda-espectador-medio-. Saludos.

  8. Palíndromo Mészáros Says:

    Estoy de acuerdo en trazos generales con todo lo que se expone en los comentarios con una salvedad: las demás disciplinas artísticas son igual de endogámicas que la fotografía. Siempre hay una “doble vía”. Simplificando: El cine que la gente ve en masa y el que la crítica y los circuitos de festivales mantienen a flote. La literatura de best sellers y la que unos pocos eruditos leen y defienden. La música que se vende en el vips y los compositores experimentales de que se yo, instrumental-contemporanea, que solo tocan en centros de arte. Y en teatro existen los musicales del rey Leon que son los que llenan salas en la gran vía y las performance experimentales que sobreviven en salas de teatro alternativo y en las paginas de revistas de tendencias. Al final ese mundillo de “gente que habla de”, “gente que promueve a” “gente que se lucra con” y “gente que no quiere trabajar para” es inherente a las disciplinas creativas. Y cuidado, en otras teóricamente más prosaicas como la arquitectura.

    Otra cosa es que la distancia entre las dos vías sea mayor en el medio fotográfico que en la literatura o el teatro. Se me ocurren dos razones íntimamente relacionadas: La todavía grandísima inmadurez de la fotografía como arte en si mismo y a nivel de reconocimiento global y la confusión entre fotografía como herramienta utilitarista y artística, muy razonable por otra parte…pero que me lleva a pensar en lo absurdo que resultaría un debate sobre si las letras son un arte o un oficio pragmático. Es algo taaan superado…

    Se podría reflexionar sobre lo acertado o erróneo del enfoque general de la esfera artística en fotografía…desde luego, ¡vaya que si se podría! Pero eso ya es otro tema.

    Dicho esto, y volviendo al tema del post, pienso que en el momento que alguien se plantea la fotografía como profesión para vivir, el cliente condiciona lo que hacemos y como lo hacemos. Siempre. Llamen al cliente “agencia de publicidad” o “hipotético galerista neoyorkino” Y me parece razonable. No creo en esa idea del artista desatado vomitando lo que lleva dentro, desgarrado por las emociones. Al menos si no es “marqués” o “hijo de”

  9. JG Says:

    El público, por definición, no “es” nada ni nadie… En el uso mas extendido es poco mas que una figura retórica sobre la que se proyectan teorias, sospechas, justificaciones, coartadas, etc.: Darle al publico lo que pida, mi público me quiere, tenemos una responsabilidad para con nuestro público, la culpa es del publico, y (la que mas odio) el público nunca se equivoca.

    Como “la naturaleza”, “la productividad”, “los votantes”, “España”, “los mercados”… Son conceptos que es mejor evitar. Significan demasiadas cosas diferentes y por lo tanto no significan nada.

    Viniendo de la publicidad, supongo que ens eguida te vendrá a la mente lo de target, segmentacion, etc.

    El dilema siguiente (¿para quien trabaja el artista?) es un clásico. Sospecho que el mejor arte se ha hecho históricamente cuando el artista trabajaba para satisfacer usos elementales: darle a la gente una imagen a la que rezar, un retrato de su rey, una historia con la que soñar o reir… Luego viene la cosa onanista del arte moderno, la de satisfacerse uno mismo, el mito del genio maldito, Van Gogh y Modigliani… Me parecen estupendas las dos, y hasta muy compatibles. Nada humano me es ajeno, que dijo Tácito. Mi lema.

    Lo del consumo endogámico y el traje del emperador no me chocan. Todas las comunidades -artísticas o no- producen esos fenómenos y uno de los reconocimientos mas buscados es el de tus compañeros, la aprobación del gremio. La otra cara de la moneda es la de las envidias, rencores y críticas a tus compañeros. Lo del traje del emperador me parece una de esas objeciones cuya pertinencia es difícil de probar y que son aplicables a cualquiera que tenga algo de éxito.

    Lo que si me parece poco apetecible es moverse dentro del circuito de festivales de fotografia, galerias, visionados, etc. vendiendo tu visión. Sospecho que debe ser mas sano y mas llevadero trabajar la publicidad, el retrato, el reportaje, o sea la foto “de verdad”

  10. Mauricio López Says:

    En la película “Basquiat” de Julian Schnabel, hay una escena que recuerdo a menudo: Basquiat discute con Warhol sobre la creación, la originalidad, el mercado, etc. Warhol le hace una recomendación importante: una vez que comienzas a vender obras, no cambies tu estilo. La gente querrá comprar una de tus obras, tener ese producto que otros tienen. Si cambias, no te reconocerán.
    Estoy de acuerdo con el Sr. Muñoz: la fotografía, como la música, la pintura, en su estado más puro, no deben depender de explicación alguna. Mientras más puro el mensaje, mientras más universal, menos explicaciones necesitarán y hablarán al público de manera más franca.
    A menudo le pido a los alumnos de fotografía que manejo que le pongan un título “objetivo” a sus fotos, y luego uno “subjetivo”. Lo que describe y lo que subyace. Es esa intención que subyace la que más me interesa explorar.
    Creo que al público no hay que sobre estimarlo ni subestimarlo. Está allí.
    Hace unos meses leí un refrán que decía algo así: el artista no debe ponerse al nivel del público; es el público quien debe aspirar al nivel del artista.
    Salud a todos

  11. Jon Uriarte Says:

    Hola,

    Como ya han dicho en comentarios anteriores, la endogamia no le afecta únicamente a la fotografía. Todas las artes la tienen en mayor o menor medida, dependiendo de como de grande es la industria o el mercado que rodea a cada disciplina. También estoy de acuerdo con que existe una “doble vía”, donde por un lado va el denominado gran público y por otro el grupo de los entendidos, aunque creo que, como en cualquier generalización, esa bifurcación es mucho más difusa de lo que parece. Me sorprende que Antonio Muñoz de Mesa reivindique la necesidad de un texto para la comprensión de la fotografía, cuando hoy en día todo el mundo nace con la imagen interiorizada y sabe utilizar sus mecanismos a su favor desde edades muy tempranas. La fotografía fue utilizada por el arte Pop justamente porque era popular, consumible y de fácil digestión, y eso fue hace ya unos cuantos años. Todos la conocemos, sabemos como funciona, no necesitamos que nadie nos la explique. No puede “ir por libre” porque aunque lo intente siempre tendrá un vínculo subjetivo (el del autor) con la realidad de la que no puede escapar. Creo que justamente es parte del trabajo del fotógrafo preguntarse hasta que punto quiere que ese vínculo sea de fácil o difícil comprensión.

    Y aquí es donde difiero completamente con lo dicho hasta ahora, ya que creo que es absolutamente necesario que existan fotógrafos (o autores de cualquier otra disciplina) creando fuera de contexto y obligando al espectador medio a intentar ir un poco más allá de lo que es capaz de entender: ellos son justamente los que hacen evolucionar y avanzar al arte. Entiendo que haya creadores que necesiten del reconocimiento del gran público para sentirse realizados y que su grado de satisfacción vaya en paralelo al número de ventas de sus fotografías o libros. Ellos son los que mantienen la base, la industria y el mercado. Exactamente igual que entiendo al fotógrafo que le interesa plantearse retos a si mismo en relación al medio con el que trabaja y que, sin rechazar el interés de el gran público, se centre en buscar la satisfacción y el reconocimiento de aquellos pocos que como él (o ella) buscan ir más allá en el medio que dominan. Ambos mundos se necesitan. Creo que como fotógrafo simplemente hay que intentar ser consciente de qué y para quién se esta trabajando, para intentar controlar de alguna manera nuestras propias expectativas y no llevarnos una decepción.

    En mi caso intento buscar un equilibrio entre ambas posturas, ya que, como decía antes, creo que esas dos vías son mucho menos profundas de lo que aquí se plantea y me interesa que ambos mundos se interrelacionen de alguna manera. He visitado exposiciones o mostrado proyectos de fotografía contemporánea a amigos que no están al día de las últimas tendencias y teorías del arte y, aunque son minoría, hay veces en las que les llega. Del mismo modo que de vez en cuando el trabajo de un autor amateur o puramente comercial ha llegado a ser valorado por críticos y entendidos.

    Saludos

  12. tigre antropomorfo Says:

    una vez más nos olvidamos de Oriol Maspons y parece ser que el salonismo perdura.

    es lógico imaginar que aunque Kodak haya cerrado y todos los hijos de papá tengan un iphone, las cosas hoy no son tan distintas a como eran ayer, al fin y al cabo el que dispara sigue siendo un ser humano, y solamente los conozco de dos tipos: brillantes y estúpidos.

    el único público válido es uno mismo, la crítica más dura se debe generar en el interior de nuestra pupila y para las carencias de amor existen las abuelas.

    la endogámica familia de visión intelectualizada, que sonríe y aplaude a 8fps, se reúne cada mes para celebrar que hay un nuevo fotolibro horrible en la ciudad.

    alguien descorcha una botella, se llenan las copas, un ejemplar cae en mis manos y escupo todo el vino.

    ¿cuántos árboles hacen falta para calmar la erección de nuestro ego?

    un tipo que ha crecido dentro de unas newbalance me sugiere hacerme camarero, me compro una lomo y pinto ríos de sangre con el carmín restante de la última mamada que me hicieron.

    me hago camarero y sirvo vino a tipos con barba y gafas de pasta en fiestas aburridas en las que elevan su ofrenda a dios en formato numerado y limitado.

    la pretensión de contar una historia, de contar una buena historia, de contar una buena historia que les guste a mis amigos, que funcione en los concursos, que se crean mis colegas.

    todo para conseguir una beca, para seguir haciendo libros, sirviendo vino, sincronía de sonrisas y aplausos a 8fps, escupiendo, calmando las erecciones a costa del sufrimiento del viento, el viento que se cuela entre una sierra y los surcos.

    sierra con la que un tipo, que vive en un pueblo, donde la única dialéctica es la del trabajo, que no conoce la palabra intelectual, ni quiere, corta los árboles que sirven para que nuestros amigos guarden nuestras patrañas en el último cajón del escritorio, debajo de las revistas porno y encima del costo, porque realmente hace falta fumar algo muy bueno para soportar todo este círculo vicioso.

    la fotografía es ausencia de tipografía.

    un instante congelado con el que miramos al pasado.

    todo lo demás son historias, patrañas y cuentos de navidad.

    una foto no necesita texto, sino más bien cuerpo, aguantar el paso del tiempo.

    Catalá-Roca, otro olvidado, preparó un libro, con fotos, sin texto, qué curioso invento! y sabiendo lo que pasaba dejó escrito que no se publicase antes de 2o2o.

    y después me encuentro con gente que dice que hace fotos, que tiene moto, que va de luto, que siente un bulto, devoción y culto a fotos que no tienen pulso.

  13. spottorno Says:

    Tigre antropomorfo, eres un poeta.

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