La radiografía: oficio de grandes fotógrafos.

Esta semana hemos superado las 100.000 visitas a este blog. Así que me he dedicado un rato a revisar antiguos posts. Uno de mis primeros artículos en este blog se llamaba “Los Inmortales”. En él hablé muy brevemente de Yusuf Karsh, el fotógrafo retratista que más me impresiona con diferencia respecto al siguiente.

Su historia y su trabajo podéis ir a mirarlos en su página web, en Youtube, en la Wikipedia y en los sitios habituales de referencia.

Yusuk Karsh fue un fotógrafo eminentemente de oficio, sin demasiadas ínfulas de artista. En los años 40 el juego consistía en sobrevivir. Grandes fotógrafos de aquella época, a los que ahora llamamos maestros eran exactamente lo contrario de lo que hoy más se admira de ellos. Veían la fotografía como un arte, sí, pero un arte al servicio de algo. De un cliente, de un movimiento o de unos ideales. Esta aproximación utilitaria de la fotografía hizo que los fotógrafos de entonces fueran ante todo, grandes conocedores de su oficio. Virtuosos de la fotografía, que en algunos casos, desarrollaron inquietudes artísticas personales.

Justo al revés de lo que vemos hoy tan a menudo, cuando tantos jóvenes y no tan jóvenes artistas se dedican en cuerpo y alma a la fotografía, pero desdeñando deliberadamente la parte del oficio, como si trabajar con un fin más allá de la mera expresión personal fura algo impuro o cutre. Aceptan ser camareros o guardas de parking sin problemas, pero se les caen los anillos enseguida en cuanto piensan en sacarle un rendimiento económico a su arte.

No es la primera vez que señalo estos asuntos. Porque es un pensamiento que tengo a menudo. Quizás sin darme cuenta he pasado de aprendiz a dinosaurio en esto de la fotografía. Reivindico tenazmente el valor del oficio, del saber hacer lo que se hace. Reivindico lo bueno que tiene trabajar para clientes. Levanto la mano para recordar que no sólo no hay nada malo en ello, sino que la historia demuestra que algunas de las mejores obras se han producido precisamente por encargo. La Gioconda, la Capilla Sixtina, Las Meninas, casi toda la obra de Robert Capa, El Padrino… todo piezas de encargo. Piezas que tuvieron que cumplir con compromisos, obras hechas dentro de unos límites muy marcados. Pero precisamente ahí es donde a menudo se ve al artista. Al que es capaz de crear incluso dentro de un terreno pequeño, al que es capaz de marcar gol, rodeado de defensas contrarios.

Hace poco tuve el privilegio de pasar un par de días con Juan de la Cruz Megías, ese genio murciano cuya obra principal, el indefinible “Vivan los novios”, es una colección de imágenes de boda que fluctúan entre el neorrealismo más choricero y el surrealismo alucinatorio. Unas fotos que no se hubieran podido hacer de no haber mediado encargos de por medio. Juan es un gran defensor del fotógrafo de oficio y se pone nervioso cuando se enfrenta a jóvenes pretendidamente artistas que no son capaces de articular un discurso coherente y que además rechazan la fotografia como medio de vida.

Juan de la Cruz Megías y Yusuf Karsh comparten mucho, aunque no lo parezca. Los dos buscan penetrar en la capa no superficial de los sujetos a quienes fotografían. Sujetos que posan voluntariamente para ellos, no siempre conscientes de que, más que fotografías, les están haciendo radiografías.

15 comentarios to “La radiografía: oficio de grandes fotógrafos.”

  1. Mauricio López Says:

    Hola. Yo siento que la fotografía sufre de males como el que aquí comenta y otros más. El tema de no entregarse en cuerpo y alma a la fotografía por parte de los jóvenes puede tener relación con el estado de la economía, pero también por un problema que los aqueja a todos: la falta de vocación.
    Por otra parte, siento que muchos quieren poner el carro delante de los caballos: quieren venderse como fotógrafos sin tener un cuerpo de trabajo, sin conocer las posibilidades del oficio a fondo. Otros quieren pasar directamente a las galerías de manera de ganar notoriedad y sentirse importantes. Yo vengo del mundo de la música, donde cada frase es cincelada, trabajada hasta la saciedad, donde la muestra final es el resultado destilado de horas, meses, años de trabajo. Creo que en la fotografía hay que reivindicar la labor, el oficio, entendido como el conocimiento del medio dejando de lado la pretensión del arte. Saludos

  2. spottorno Says:

    Sr. López,

    le agradezco el comentario temprano, siempre puntual a nuestra cita de los Lunes. Siempre he pensado que un músico que toca en vivo no tiene posibilidad de ocultar deficiencias, ni de aparentar lo que no es. De ahí mi respeto y admiración para quienes tienen el valor de mostrarse al público sin red de seguridad.

  3. ahivieneelpan Says:

    Virxilio Vietez. Es el oficio.

  4. ahivieneelpan Says:

    https://www.google.com/search?q=virxilio+vieitez&hl=es&prmd=imvns&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=zYzcTvWhMM6N4gSS5qT0DQ&ved=0CDUQsAQ&biw=1432&bih=722

  5. Enrique Algarra Says:

    Coincido con el contenido de esta entrada.
    Es curioso como una mayoría de fotógrafos desconoce la vertiente profesional de grandes maestros que la casi la totalidad del personal conoce exclusivamente por su faceta “artística”.

  6. Mauricio López Says:

    Carlos: es cierto que el músico que se presenta en vivo lo hace sin red de seguridad. Tengo muchos amigos fotógrafos que le temen a mostrar su trabajo en público. Les digo que el fotógrafo tiene gran control sobre la calidad final de su producto. Qué será? 90, 95%?
    El músico, cuando toca bien, lo hace al 60, 70% de sus posibilidades (nervios, agentes externos, etc). Hay un film maravilloso que versa sobre el pianista Piotr Anderszewski. El hace algunos comentarios sobre cómo es tocar en vivo, qué representa. Lo recomiendo.Piotr Anderszewski: Unquiet Traveller (2008)
    Volviendo al tema de la fotografía, ayer leía un artículo de Harper´s Bazaar sobre Nan Goldin. Una artista que conozco bien y que tiene un poco del artesano que mencionabas en tu artículo. Conoce el medio (pero desconoce el mercado). Me cuenta un ex-profesor de ella en RISD que Nan le confesó el año pasado, que por primera vez había pagado impuestos y que presentía que algunos de sus representantes la habían estado esquilmando. El artículo tiene que ver con su trabajo su profesión y el mercado del arte contemporáneo.
    Finalmente, quería decir que no importa de donde se venga, si se hace a tiempo completo o no, lo que la fotografía necesita es “amateurs” en el sentido más puro de la palabra: gente que la ame.

    Aquí el vínculo al artículo de Nan.
    http://i1.exhibit-e.com/matthewmarks/2011_November_Harpers_Bazaar_p151_155.pdf
    Deja que te tutee de ahora en adelante. Salud

  7. JG Says:

    Juan de la Cruz Megías es mi héroe. Creo que su exposicion fue la que mas me ha impactado asi de pronto de los cienes y cienes que he visto. En la misma liga que la primera que vi de Mark Rothko o la de Paul Strand, una de Turner, la de Vieitez o la de Erwitt… Y además les da a sus clientes lo que le piden o mejor aun, lo que necesitan. Un maestro. Igual hasta me gustaria conocerle.

    Con todo el respeto que se merece, Karsh es muy eficaz, pero me recuerda a esa fotografia tiesa como de Gyenes… Seguro que se tomaba a si mismo demasiado en serio.

  8. juan valbuena Says:

    Hola:
    Yo creo que el equilibrio entre euros y visibilidad, entre lo que “tengo que hacer” y lo que “quiero hacer” es la clave para poder ser fotógrafo más allá de la fase joven y emergente… claro que siempre hay algunos que quieren dejar un bonito cadaver o permanecer vírgenes hasta el matrimonio… la parte dificil es la que media entre el Descubrimientos y el Premio Nacional, treinta o cuarenta años en los que seguramente te va a tocar trabajar por encargo: vender tus fotos (o algo en torno a tus fotos) por dinero… SUERTE, BIENVENIDO A CLUB !!!

  9. Salva López Says:

    Gran entrada, como de costumbre.

    Voy a hablar un poco de mi caso, que es el único que conozco con certeza. A mi me encanta el oficio de fotógrafo y me gusta (casi) todo el tipo de fotografía. Me gusta hacer bodas, fotos sociales, editoriales, publicitarias.. retratos, me gusta hacer fotos bonitas e intentar dar un huella personal en cada trabajo. Para mi es muy satisfactorio y todo un reto.

    Muchas veces tengo la sensación de que algunos que van de artistas no dejan de venderse al mercado y hacer una especie de trabajo por encargo, en el sentido de que se venden al mercado del “arte”, sacando proyectos que se hacen porque es lo que se lleva y lo que puede gustar a los jurados.

    En mi caso prefiero financiarme a través del curro comercial, del cual disfruto, ya que así no me siento atado a un cortoplacismo de sacar proyectos como churros ni a vender un estilo en concreto.

    Ahora, también entiendo que hay gente en esto, que lo de currar para otros no les va y esta de puta madre que lo hagan a través de becas. Ahora, bajo mi punto de vista mientras tengan cosas interesantes a decir. Aunque bajo este posmodernismo que nos rodea se cuelan demasiadas cosas de dudosa calidad.. aunque esto es otro tema.

    Ah, el trabajo de Juan de la Cruz Megías es espectacular, de lo mejorcito que hay por aquí. Esto me hace pensar de la cantidad de fotógrafos de oficio que deben tener cosas espectaculares pero guardadas en un cajón.

  10. Mª Victoria Says:

    Te felicito por superar las 100.000 entradas en esta semana. Son merecidas. Soy una (al menos) de ellas. Me gustan los artículos y los comentarios. Ni entiendo de fotografía ni conozco fotógrafos. De eso no aprendo mucho, pero entro en un medio profesional y vital que me intriga y me atrae, quizá por tus reflexiones…

  11. spottorno Says:

    Mauricio, buen artículo. ¿De verdad Nan Golding no ha pagado impuestos hasta el año pasado? Me parece difícil de creer que ella no haya notado que no era normal no pagar impuestos, sabiendo la cotización de su obra. Quizás sea menos ingenua de lo que parece.

    JG, decir que Yusuf Karsh es “eficaz” y compararlo con Gyenes me parece francamente poco generoso. Estoy bastante seguro de que si conocieras a Juan y hablaras con él algunas horas, no serías tan categórico ni con su amor por él ni con el desdén a Karsh.

    Juan, hombre, en el club estoy desde hace mucho tiempo. Lo que me ha gustado es lo de que los peores son los 40 años que pasan entre el ser una joven promesa y ser un premio nacional. Ya me quedan sólo 30.

    Salva, mmhh… creo que si se tratase simplemente de hacer proyecto de determinada manera porque es “lo que gusta a los jurados”, muchos más lo harían y triunfarían. Si tienes el secreto par gustar a los jurados, te ruego que me lo mandes por mensaje privado. Gracias por tu aportación.

    Mª Victoria, gracias por el piropo. Es apreciado.

  12. juan valbuena Says:

    SEÑOR SPOTTORNO: Claro que sé que usted está en el club… era un uso genérico de la segunda persona del singular que no sé volverá a repetir

  13. Mauricio López Says:

    Carlos, conociendo lo díscola que es Nan Goldin, no me extraña que sus cuentas esten en rojo. Es verdad que sus obras se venden por unos cuantos miles. Pero ella no es Gursky…
    Salud

  14. JG Says:

    Pues no entiendo muy bien tu respuesta, Mr Spottorno. Algún malentendido hay en el asunto.

    No me impresiona Karsh, estoy en mi derecho, ¿no? Es muy bueno, habil, eficaz, pero, con todo el respeto, sus retratos no me llegan. Igual el dia de mañana… Todo el mundo tiene limitaciones.

    Estoy pensando, por ejemplo, en sus paisajes pictorialistas, en esa estatua de Hemingway con jersey de cuello vuelto, en el retrato de Humphrey Bogart con volutas de humo de cigarro… y en esas fotos con las que se hacian los sellos de correos y esas cosas oficiales que se cuelgan en las paredes de los despachos. Y si tuviera tiempo estoy seguro de que te podia hacer una seleccion de fotos de “parecidos razonables” con imagenes de Gyenes parecidas a las de Karsh en angulacion, contraste, iluminación…

    Lo de Juan de la Cruz lo digo absolutamente en serio. Y hay poca gente cuya obra me genere la curiosidad por conocer a su autor.

    Por otro lado la apelación al valor del oficio y la importancia de ganarse la vida con el me parece siempre oportuna: EMHO el mito romantico del artista onanista que trabaja para satisfacerse a si mismo y sobrevive ajeno al fracaso y sin hacer concesiones, el tipo Van Gogh, es una de las cosas que mas daño hacen a los aspirantes a artistas y al arte en general.

  15. tigre antropomorfo Says:

    Carlos, le leo hace algún tiempo y le felicito, que un artículo que se titula la radiografía, sea capaz de atravesarle a uno hasta lo más profundo de su alma, es algo nada desdeñable.

    Por aportar algo desde mi propia experiencia (a varios de sus últimos artículos), tal vez la cuestión no sea buscar respuestas sino hacerse las preguntas adecuadas.

    Es ciertamente lamentable advertir y asumir después de tanto esfuerzo, que uno no puede dedicarse a esto de una manera comercial y que lo único que es capaz de hacer, es ser honesto con lo que ve, tal y como lo ve.

    Contar historias bonitas no está de moda y no vende.

    La sangre, el dolor, la angustia, por el contrario, sí.

    La determinación a la hora de utilizar un papel y un lápiz concretos que plasmen de manera fiel lo que uno ve, está directa y propocionalmente en contra de la moda de los fotolibros y el ansía por querer contar buenas historias, con malas fotografías.

    La conclusión final que obtengo es que tal vez, el mayor éxito sea la íntima satisfacción del deber cumplido.

    Al fin y al cabo, esto se trata de hablar con uno mismo, frente a un montón de instantáneas que configuran un detallado mapa de recuerdos.

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