Bienvenidos al Prefuturo.

Quieres hacer un libro? Pues hazlo con Blurb. Bueno, no, que ya huele. Nunca has visto una Fuji X100, pero ya sabes que está anticuada. La X200 está a punto. Hazte una web. Entre que empiezas y terminas, los fabricantes de tabletas han decidido que tu software ya no vale. Vete a Libia. Vuélvete ya, que ahora toca Yemen. Bueno, Somalia. Bueno, Siria. Bueno, en realidad lo que toca es hacer una serie de retratos en plan conceptual. No, mejor un multimedia con mucho vídeo. Acaban de lanzar una nueva agencia de fotos. Acaba de cerrar. Estamos buscando a la nueva generación de fotógrafos para sustituir a la generación de hace 2 años. El 15M ha muerto, viva el 15O, o el OWS.

Bienvenidos al Prefuturo. Bueno, en realidad ya se acabó.

Así están las cosas. Nos corroe la ansiedad no ya de lo que está por venir, sino de lo que vendrá después de lo siguiente. Por algún motivo que aún no acabo de comprender, todo gira en torno a la idea de que hay que estar preparado para un futuro que recurrentemente llega sin que nos demos cuenta y se va antes de que lo hayamos siquiera comprendido. Es una situación casi obsesiva compulsiva generalizada. El hoy no existe, sólo existe el mañana. Hay que coger un buen turno en la cola de la vida, no vaya a ser que lleguemos tarde a algo. El pánico a no estar en el momento adecuado en el lugar adecuado nos hace correr como pollos sin cabeza, cuando en realidad los asuntos serios que configuran la condición humana tardan décadas en moverse milímetros. Pregúntaselo a los refugiados del Sáhara, a los condenados a muerte en EEUU, a los del terremoto de Lorca o a los de la colza. Pregúntate cuánto van a tardar en obligar a pagar impuestos por las operaciones financieras. ¿Cuándo dejaremos atrás el petróleo?. ¿Cuándo conseguiremos un estado laico de verdad?. ¿Llegará el día en que los políticos corruptos devuelvan lo robado?

Pero estamos ocupados con si Justin Bieber se casa o finalmente es gay. Estamos en si Lady Gaga ha denunciado a no-sé-qué-otra-cantante-de-pacotilla que se quiere llamar Lady Goo Goo.

¿Eres un joven fotógrafo y no encuentras proyecto con el que comprometerte? Lo tienes muy fácil: mírate alrededor y pregúntate qué pensarán dentro de 15 años de las fotos que vas a hacer este año. Y date prisa, que hay otro que empezó ayer mismo.

23 comentarios to “Bienvenidos al Prefuturo.”

  1. Eduardo de Francisco Says:

    En el clavo, señor Spottorno, muy buena reflexión.

  2. Ernesto Villalba Says:

    Magnífico Carlos, como siempre…

  3. Pelayo Álvarez Says:

    Estoy de acuerdo en que es “una situación” sin el casi “obsesiva compulsiva generalizada.”
    Todo me recuerda cada vez mas a la sensación que tiene la gente cuando gana un concurso de supermercado y les dan 5 minutos para meter todo lo que pueda en el carro.
    Tengo que reconocer que era de esos, pero hay cura. Ahora me dedico a Mamiyear con mi Rz67, dejando el digital solo para trabajos, y como el trabajo tampoco es que me está llamando a voces…

  4. carlosbravo Says:

    Cojonudo artículo…

  5. cristoramirez Says:

    rotundo como puños…
    supongo que viene de un consumismo elevado a su máxima potencia y convertido en filosofía de vida en estas las nuestras “sociedades democráticas avanzadas”. Catolicismo de mercado que sólo piensa en lo que vendrá después, mientras el hoy se plaga de apatía, indiferencia, deserción y narciscismo.. preocupante cuanto menos…
    un saludo, Carlos.

  6. BlankPaper Escuela de Fotografía Says:

    Nos has creado mucha tensión…

  7. Mª Victoria Says:

    No se puede describir mejor una carrera que aborrecemos. El desenfoque nos deja perplejos y la reacción es tardía y floja, o sea, ninguna ¿nos reconocerá el futuro que resistir es acertado, o nos reprochará no haber tenido un rechazo más activo?

  8. juan valbuena Says:

    Touché, Monsieur Spottorno…

  9. gus Says:

    Es una certera visión del día a día actual, pero lo preocupante es que tengo la intuición de que dentro de 15 años será de lo poco que aún no haya caducado.

    ºº

  10. Mauricio López Says:

    Hola Sr. Spottorno: estoy de acuerdo con muchas de las ideas aquí expresadas. Sin embargo, me pregunto cuánto del vértigo que sentimos en nuestros días se lo debemos a los medios de comunicación masivos (internet, sobre todo), las computadoras personales y no al número de gadgets que se inventan. Creo que el mundo siempre ha trabajado para producir versiones 2.0. Posiblemente, gracias a herramientas como las computadoras personales, cualquiera sea un inventor en potencia. Pero ese vértigo, el fácil acceso a la información, esa necesidad de reinventarlo todo, produce versiones 2.1. Correcciones.
    El mundo no es otra cosa que una repetición de si mismo. Símbolos reutilizados una y otra vez. Hay que comenzar por los clásicos. El dilema que vivimos es no saber cuál de esos aparatos realmente necesitamos.
    J.L. Borges decía que si en los periódicos se escribieran cosas realmente importantes, no utilizarían un papel tan barato.
    Salud

  11. Tomeu Ozonas (@tozonas) Says:

    Excelentemente contado.

  12. Omar Says:

    Y… esta nueva generación y los no tan nuevos viven deseando la máxima velocidad en todo,acelerando la vida sin darse cuenta que no hay retorno. Me imagino que cuando lleguen a viejos vivieron tan rápido que no se darán cuenta que lo hicieron. saludos.

  13. » About photographers and photography Says:

    […] very few people i know that always has something to say is carlos spottorno. his last post “welcome to the pre-future” talks about this. a simple but must read […]

  14. Luis.Fernández Says:

    Muy buena observación. Por suerte hace tiempo añadí una premisa a mi vida, ‘Más despacio’ y no corro por nada, o casi nada.

    Entendiendo que no correr no significa estar quiero.

    El mundo de la fotografía es acuciante también, sobre todo para los que vivís de ella.

  15. Edu Bayer Says:

    buen artículo tío, estamos todos colgados!
    me encanta el primer párrafo!
    y a ver si escribes más! jejeje
    abrazo

  16. Joan Tomás Says:

    Genial post Carlos… cierto, queremos leer en los periódicos lo que aún no ha pasado, tenemos tanta y tanta información que nos hemos convertido en yonkis de ella y necesitamos saber lo que pasara mañana, y pasado y el otro y el otro… infinitum.

  17. Daniel Says:

    Muy acertado Carlos. Yo hace un tiempo que vengo tomándome las cosas con más calma, intentando saborear lo que hago y disfrutando del día a día en la medida de lo posible.

    Ese ritmo no hay quien lo aguante, es enfermizo.

    En algunos momentos no hay que descuidarse y estar atentos, pero dejando la ansiedad a un lado.

  18. xavier mulet Says:

    Gracias por poner texto a lo que muchos pensamos. Si desde hace tiempo,
    lo se. Al final la felicidad es tener la agenda vacía, nada que hacer y que nos satisfaga. Las cosas pequeñas son las realmente i importantes. Una sonrisa a la vecina en el ascensor, abrir la puerta al niño del tercero que nunca lleva llaves, saber el nombre de la panadera, que la camarera del bar de la esquina sepa el tuyo, encontrar un paquis vendiendo paraguas en una tormenta repentina, cantar mientras preparas la comida, una siesta placentera de una hora, disfrutar de la mejor música en buena compañía, compartir, compartir… gracias

  19. Anónimo Says:

    Me encantó! tal cual, en Argentina pasa lo mismo…qué nos está pasando “humanos”??

  20. Anónimo Says:

    Perdón, mi nombre es Fiorella

  21. Nuria Says:

    Muy buena reflexión! Enhorabuena! me quede dandole vueltas a la cabeza!! y eso es muy bueno!

  22. emilia a secas Says:

    Lo peor de todo es la carrera hacia la fama. La obsesión por ser diferentes a los demás y pretender alcanzar el éxito inmediato, incluso el éxito a largo plazo….Y qué importa? si lo importante es ir haciendo; caminante no hay camino….
    De qué sirve el éxito?
    Muy de acuerdo con en contenido del texto.

  23. Roger Llonch Says:

    Uf! que sutil bofetada. Muy de acuerdo con todos… realmente concentras y verbalizas un sentimiento que muchos tenemos pero con las prisas y la lengua afuera persiguiendo la nada no acertamos a expresar.
    Corremos como locos detrás de algo que ni existe ni nos interesa realmente.
    Sin pasar por pesimista, que no lo soy, me da pena la manera tan pobre en la que nos estamos empeñando en vivir. Solo me consuela que el sacrificio (en su sentido más ligado a la ofrenda a un Dios que no es) de nuestra generación servirá para que otros encuentren una mejor manera de convivir y tomarse la vida

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