La vida de los otros.

“Tu tiempo es limitado. No lo malgastes viviendo la vida de otros”

Ya sabes de quién es la cita. En caso contrario, necesitas leer periódicos más a menudo.

En el mundo de la fotografía el “síndrome de la vida ajena” es prácticamente epidemia. ¿Cuántos fotógrafos quieren ser exactamente como James Nachtwey, Helmut Newton, Koudelka o William Eggleston?

Casi todos nosotros tenemos a fotógrafos de quienes estamos enamorados y consumimos nuestras limitadas fuerzas en estudiarlos, analizarlos y tratar de emularlos. En algunos casos particularmente graves se dan lo que de un modo atrevido llamaría “politoxicoenamoramientos”. Un afán, en principio saludable, por querer aprender lo mejor de cada leyenda, que sin embargo nos puede encerrar en una angosta y oscura trampa de frustración.

En vez de seguir nuestro instinto y nuestras tripas dedicamos mucho tiempo a hacer cábalas acerca de lo que deberíamos hacer. Hacemos meticulosos dibujos de nosotros mismos en los que trazamos áreas llenas de nuestro instinto, áreas llenas de lo creemos que los demás quieren de nosotros, áreas llenas de las retos que nos imponemos, áreas repletas de sentido común y hasta una pequeña parte de rebeldía, muy cuidadosamente desaliñada. Pero ¿y si mi vida consiste precisamente en hacer este tipo de cábalas? ¿debo seguir haciéndolas o estoy viviendo la vida de otros? Y si sigo el consejo que encabeza este artículo: ¿no estoy viviendo según el modelo que sugiere el que la escribió?.

Cuando nos cuesta trabajo hacer algo que nos hemos propuesto, es muy probable que estemos haciendo algo que en realidad no queremos hacer, porque en realidad, las cosas que nos emocionan no nos suponen ningún esfuerzo. Si determinado camino se nos hace muy cuesta arriba, puede ser que no sea nuestro camino. Si somos lo bastante valientes, aceptamos que hemos cogido un camino equivocado. Y hace falta ser valiente, porque es muy duro reconocer que hemos estado perdiendo el tiempo.

Pero no todo son malas noticias.  La primera buena noticia es que la vida de los otros a veces es muy interesante. Vivir un poco la vida de los otros quizás no nos lleve a ganarnos una página en la Wikipedia, pero seguramente hará que seamos más empáticos, más comprensivos y hasta mejores personas. La segunda buena noticia es que en realidad nunca perdemos el tiempo. Toda experiencia es capitalizable. La inversión en nosotros mismos acepta todas las monedas del mundo  y hasta pagos en especies. Si durante años has sido informático, quizás acabes haciendo una tienda online de libros de fotos pionera y ejemplar. Si tienes un pasado de publicitario, quizás el mundo multimedia te resulte muy fácil de comprender. Si tu padre te puso la cabeza como un bombo con sus batallitas militares, quizás seas la persona perfecta para ir al frente. Si eres de un lugar pequeño como Puertollano, a lo mejor eres la persona adecuada para ver la España Oculta.

Pero este blog ¿no era sobre fotografía? ¿Por qué tengo que tragarme este tostón filosófico de baratillo?

Porque la fotografía en realidad no se entiende sin un poco de reflexión. Quien se quiera adentrar en la fotografía y lo haga sin dedicarle muchas horas a la reflexión y al autoestudio se está comprando todas las papeletas para sufrir desastres emocionales y económicos. Porque quien no reflexiona acerca de la raíz misma de su actividad está condenado a vivir la vida de los demás para siempre y por lo tanto a encontrarse con muros de goma contra los que no tiene herramientas por la sencilla razón de que no es quien pretende ser.

“Consejos vendo y para mí no tengo” Pues sí, sí tengo. Porque de todo lo citado anteriormente yo tengo mi ración.

Con este blog precisamente estoy intentando, entre otras cosas, encontrar la persona que soy, que sorprendentemente cada día se parece más a la que quería ser. O apunté muy bajo o he recalibrado mi mira. Sea como fuere, aún estoy en ello.

12 comentarios to “La vida de los otros.”

  1. LENS Escuela de Foto (@LensEscuelaFoto) Says:

    Un gran artículo, Carlos. Nuestros alumnos van a tener que leerse este artículo de pe a pa…

  2. Mauricio López Says:

    Sr. Spottorno: creo que la fotografía en gran medida se trata de uno mismo y del otro. Cito a Octavio Paz:
    Para que pueda ser he de ser otro,
    salir de mí, buscarme entre los otros,
    los otros que no son si yo no existo,
    los otros que me dan plena existencia.

    Hay un refrán que me gusta mucho y que le adjudican a Thelonious Monk:
    “El genio es la persona que se parece más a si mismo” Cambie la palabra “genio” por “persona feliz”.

    Pienso que hay que tomarse recomendaciones como las de Jobs con cautela. Yo lo seguiré admirando. Pero quién sabe cómo vivió su vida. Quién sabe si vivió “by the rule”. Él era solo un humano.
    Tendemos a darle importancia y carácter bíblico a refranes y citas como las de S.J. para darle sentido a nuestras vidas. Para sentirnos pequeños. Es el instinto romántico que vive en nosotros.

    Esta mañana leía un artículo en el New Yorker de Malcolm Gladwell que desmitificaba un poco al creador del ratón del ordenador. Posiblemente es muy pronto para hurgar en las cenizas del visionario. Pero puede ayudarnos a entender en qué consistía el genio de Jobs. Es mejor si lo entendemos en vez de adorarlo. Comprenderemos al otro en la medida que nos comprendamos a nosotros mismo. Eso creo.
    Salud.

  3. spottorno Says:

    Sr. López,
    le agradezco mucho sus intervenciones en este blog, porque siempre consiguen añadirle algunos metros al alcance de lo ya escrito. Se nota que vienen de alguien con talento artístico. Sabiendo que su arte original es la música, no puedo más que felicitarle.
    Coincido en que al Sr. Jobs hay que tratarlo con cierta cautela. No está claro que un asiento en la Historia merezca el precio de ser la persona odiosa que muchos atestiguan haber padecido.
    Me gusta especialmente la idea de que la felicidad resida en la similitud de uno mismo para consigo mismo.

  4. spottorno Says:

    Lens – Antonio: Gracias. Cuando los alumnos lo lean, que lo pongan en duda inmediatamente.

  5. Roberto Says:

    Hay un dicho que corre entre algunos profesores de escuelas de fotografía que reza que “todos los alumnos quieren ser Antoine d’Agata y todas las alumnas Nan Goldin”.

  6. larraz Says:

    Carlos, gracias por aportar una reflexión, como de costumbre tan bien pensada y escrita. Es muy posible que la charla de Jobs fue algo real cuando la realizó, pero que ahora, a fuerza de repeticiones, parece mera palabrería publicitaria.

    Todo que que digo acaba de venir a mi cabeza al leer lo siguiente:

    Tu vida es tu vida.
    No dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión.
    Mantente alerta.
    Hay salidas. Hay una luz en algún lugar.
    Puede que no sea mucha luz pero vence a la oscuridad.

    Mantente alerta.
    Los dioses te ofrecerán oportunidades.
    Conócelas, tómalas.

    No puedes vencer a la muerte
    pero puedes vencer a la muerte en vida, a veces.
    Y cuanto más a menudo aprendas a hacerlo,
    más luz habrá.

    Tu vida es tu vida.
    Conócela mientras la tengas.
    Tú eres maravilloso.
    Los dioses esperan para deleitarse en ti.

    ¡Adelante!

    Tal vez a alguno os suene. A los que no, ¿quién diríais que lo dijo? Bill Gates, Chomsky, Buda?
    Podría haber sido, pero no. Esta vez lo hizo Lewis, el de los vaqueros. Es un buen discurso. Inspirador, pero hay tanto que desaprender…

  7. Mauricio López Says:

    Gracias Sr. Spottorno
    Contento de poder aportar a su blog.

  8. carla bonnet Says:

    Deberías escribir un libro. Muy inspirador. Como bien dices, la fotografía no se entiende sin cierta reflexión. Gracias por compartir :)

  9. spottorno Says:

    Larraz, me alegro de volver a tenerte de comentarista por aquí. Lo cierto es que la publicidad se nutre muy a menudo de frases y discursos filosóficos, porque de hecho una buena frase se puede aplicar a casi cualquier producto. Lo que pasa a menudo es que se usan frases o reflexiones mucho más grandes que aquello a lo que se las asocia. Pero en el caso del discurso de Stanford creo que la charla se aplica a un producto de su mismo calibre: su propio redactor (o no?)

    Carla, ¿un libro? Pero ¿en qué estantería de la librería lo ponemos? Gabriel Pecot dice que no sabe si en Fotografía, Filosofía o Autoayuda. Me tienta lo de la Autoayuda. Lo titularé “¿Quién se ha llevado mi beso?”. Saludos.

  10. workroomfilms Says:

    ¿Quien se ha llevado mi negativo?

  11. Sofía de Juan Says:

    conforme van pasando los años vas siendo mejor maestro, maestro yoda…. ahora que teno tiempo para diregir tus ultimos post que no tuve la posibilidad de leer con mi crazy september creo que me sierven para muchos mas aspectos de mi vida que el fotográfico….gracias!

  12. Helena Says:

    Como mi madre te oyera decir que Puertollano es pequeño…ella que siempre dice que en su pueblo hasta había teatro cuando ella era joven hace más de 50 años…:-)

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