Los Grandes de España y la fotografía.

En los siglos XVI y XVII, los nobles españoles disfrutaban del privilegio de administrar o por lo menos de ser beneficiarios del impresionante flujo de dinero que, en forma de oro, plata y otros productos exóticos venían de las Indias.

Las mejores familias se ocupaban de que sus hijos estudiaran judicatura, teología o que formaran parte de los cuerpos de mando de los imponentes ejércitos de los monarcas castellanos. Castilla, por entonces, era el lugar donde se concentraba el mayor poder territorial que la tierra ha conocido. La comparación del Imperio español con el romano hacía palidecer a Escipión y a Julio César.

La impresionante maquinaria administrativa capaz de mantener el control a tan vasto imperio necesitaba a gente instruida. Por eso hubo una enorme avance en educación y se fundaron muchas universidades. Dice la Wikipedia que “hacia 1580, llegaban a Salamanca 6.500 estudiantes nuevos cada año”. España se convirtió en un país de administradores. Los nobles despreciaban el comercio y la industria como actividades poco decorosas, aptas para judíos o gente llana con ansias de las riquezas que no poseían. El que era noble de verdad y tenía grandes latifundios lo demostraba no dando palo al agua y dedicándose a la corte, la intriga y quizás a encargarle un retrato a Velázquez.

Unos cuantos siglos después, seguimos pagando la ausencia de una auténtica industria y la mayoría de nuestras empresas más pujantes, lo siguen siendo precisamente por el mismo motivo que antiguamente: porque tenemos un mercado casi cautivo en Latinoamérica.

No es la primera vez que utilizo la historia de España para introducir un asunto relacionado con la fotografía. Así que preparados, que ahí va.

Conozco a muchos fotógrafos y aspirantes a fotógrafos que no han tenido nunca la intención de vivir de la fotografía. Dicen que es imposible. Dicen que no hay mercado, que la cosa está muy mala, que para hacer mierda es mejor vivir de otra cosa.

El otro día, en una proyección de fotos de las Baladas del Cíclope Mecánico en Lisboa, conocí a una pareja que hacen proyectos fotográficos personales. Él proyectó un trabajo sugerente y muy poético. Cuando luego fuimos a cenar, me contaron que también hacen bodas. Me lo dijeron un poco con la boca pequeña, como preocupados por la imagen que me haría de ellos. Hacen bodas y se lo toman bastante en serio. Pagan sus facturas con las fotos de ¡vivan los novios!. Estos jóvenes fotógrafos me gustaron porque son lo contrario de los nobles españoles del Siglo de Oro. Son como los holandeses o los ingleses de la misma época. Se remangan, toman aire y se lanzan al mercado. Piensan en qué van a ofrecer a sus próximos clientes, piensan qué pueden hacer para ganar 100 euros más la próxima sesión. Son jóvenes emprendedores que no duermen sobre el plácido colchón de la dulce poesía. Su trabajo les ennoblece y les permite enfrentarse a sus proyectos personales sin la losa de la mendicidad ni de la deuda.

Me encantaría ver a más fotógrafos con algo más de espíritu emprendedor. Que no busquen un trabajo, sino que lo creen. Que piensen por sí solos cuál es la mejor manera de buscarse la vida. Parece hoy me ha picado una mosca calvinista, pero es que no todo puede ser etéreo e ingrávido.

Lo que os voy a enseñar es un video de una joven pareja canadiense que anuncia su negocio de fotos de bodas.  No seáis demasiado duros con las fotos; quedáos sobre todo con el espíritu de lo que cuentan.  Esto está dirigido a los que están en paro, a los que están empezando. A los que están a punto de rendirse.

Si cuando lo veáis arrugáis la nariz como si oliera mal, enhorabuena, sois Grandes de España.

Si os anima a trabajar y a tirar para adelante, quizás seáis parte de lo que necesitamos para salir de esta pesadísima crisis.

Y si pensáis que hacer este tipo de trabajo va a influir negativamente en vuestros proyectos documentales y/o personales, mirad: Brent Foster, el chico de la gorra, es coautor de esta pieza de la que hablábamos hace 2 semanas: Wasteland.

5 comentarios to “Los Grandes de España y la fotografía.”

  1. olmogonzalez Says:

    Me acabo de quedar en paro y no puedo sentirme más aludido por este post.

    Pero lo que sugieres es lo evidente, no creo que ningún/a fotógrafo/a profesional que se vea sin opciones laborales o mercantiles no se haya planteado documentar bodas. De hecho, por lo que escucho entre compañerxs, casi es más difícil encontrar un/una profesional de la fotografía que no se dedique a hacer bodas, aunque sea de manera puntual.

    Para ese camino siempre hay señales en la carretera. Lo difícil es encontrarlas en otras direcciones.

    Por mi parte he decidido “hacer las américas” (como también comentas!) en septiembre me voy a Méjico a probar suerte. Me dicen contactos de allí que casi no hay periodistas ni fotoperiodistas, que en cada nueva promoción universitaria solo se gradúan 3 o 4 personas. A lo mejor allí es más necesaria esta profesión que aquí.

    Si no sale nada ya estoy mentalizado para volver y tomar el camino de las bodas. Pero no me parece el camino duro, de hecho, entre hacer ruedas de prensa, actos institucionales, photocalls (y demás ejercicios fotoperiodísticos made in spain) y hacer bodas, no creo que haya que hacer un gran esfuerzo de adaptación.

    Saludos.

  2. Pepe Rubio Larrauri Says:

    Totalmente de acuerdo contigo Carlos. Ahora mas que nunca hay que reivindicar el “oficio” como modo de vida. La fotografia ya no es un trabajo. Ha vuelto a ser un oficio en el que el producto tiene que ser artesanal y único.
    Y para lograr la excelencia nada mejor que probar en todos los campos.
    Me gusta una anecdota que cuenta que Ralph Gibson fue a visitar a Andre Kertesz a su casa y lo encontró haciendo fotos de alimentos con una polaroid. Ralph Gibson le preguntó por que lo estaba haciendo y Kertesz respondio muy serio: “Un fotografo debe aprender a fotografiarlo todo”.
    Y ahora no solo debemos aprender a fotografiarlo todo sino que tenemos que aprender video, audio, narracion, marketing….
    Y aunque a veces me da miedo pensar todo lo que me queda por aprender creo que estamos viviendo un periodo de transicion muy interesante en el que tenemos todo por inventar.

  3. olmogonzalez Says:

    Hablando de oficio en fotografía

    “Juan es un fotógrafo sevillano de 85 años que lleva haciendo fotos en bodas, bautizos y comuniones desde el año 1944 con sus ojos pillos y brillantes.”
    Imagen: Sergio Caro y Ernesto Villalba

  4. JG Says:

    Desde luego hacer bodas es malisimo para un fotógrafo, ahi tienes, sin ir mas lejos, a Juan de la Cruz Megías…!

    Como bien dices, la historia señala que el problema lo tenian y producian los ricos. Oligarquia desarrollada a la sombra del estado, sus contratas y sus apaños. Gente que fue y es profundamente incompetente e incapaz. Por eso en España no hay apenas grandes empresas ni grupos industriales y el 80% del empleo y el tejido económico son pymes normalmente al borde de la quiebra y voluntaristas, como los fotógrafos.

    A mi me parece que hay pocas tareas mas dignas y mas importantes que fijar los recuerdos de alguien y construirle una memoria. Retratarlo, en suma. Piedad Isla, Virgilio Vieitez, etc. Fotógrafos de pueblo.

  5. Refugio en Salamanca Says:

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