Macabro y poético epitafio. “Diary”.

Uno de los últimos posts de la etapa anterior de este blog hablaba de Restrepo, ese documental sobre la guerra de Afganistán que se ha hecho tan famoso. Ya era famoso antes, pero desde que su autor, Tim Hetherington murió en la guerra de Libia, ha alcanzado cotas dignas de un best seller. Igual que su autor.

El malogrado Tim, calco actualizado de Larry Burrows, legendario reportero muerto en Vietnam, murió como mueren los grandes: en plena faena e inmediatamente después de un gran éxito. Lo que uno se pregunta es si merecía la pena morir en Misrata para hacer un proyecto personal sobre la violencia y su iconografía. Porque después de años en el frente, Tim Hetherington había llegado a la conculsión de que los combatientes de todo el mundo, en su mayoría hombres muy jóvenes, reproducen en sus batallas las imágenes de otras batallas que han visto en la pantalla. Tanto imágenes reales como de ficción. Lo cierto es que Tim Hetherinton, nominado al Oscar, sin tener la menor necesidad ni económica ni profesional, se fue a jugarse el pellejo sin nadie que le pagara los gastos. Se fue a Libia a comprobar cómo los combatientes rebeldes libios se enfrentan a sus enemigos con ropa de camuflaje y gafas de ventisca, sobre pick-ups Toyota identificadas con grafitis cutres. Como dice el muy rebelde y ya experimentado Manu Brabo, “esta guerra es lo más parecido a Mad Max que he visto”. Y de eso iba la historia de Tim. De la retroalimentación de las guerras con la iconografía creada año tras año en los medios de comunicación y películas y cómo esto afecta a la manera misma de hacer la guerra. De la percepción que los jóvenes combatientes tienen de sí mismos y de cómo, de alguna manera, eso afecta al desarrollo de la actualidad en los medios y en última instancia, a las decisiones políticas.

Porque Tim Hetherington era casi un filósofo. No estaba tan apegado a la fotografía ni al periodismo en sí, como a la experimentación y la investigación del género humano a través de sus propias experiencias.

Por eso hoy, lo que quiero resaltar es esa pieza que se llama Diary y representa una especie de epitafio intuitivamente producida no mucho antes de la muerte de su autor.

Es una pieza muy personal, hipnótica. Una pieza que usa el montaje con maestría. El ventilador en el techo, una evidente referencia al principio de Apocalypse Now (3:54).  El audio es también muy protagonista y refleja mejor que muchos otros el auténtico sonido de la desolación del crepitar de las armas. No hay una sola foto, el vídeo es de mala calidad, de cámara cutre. Pero está utilizado con total libertad. Encuadres imposibles, imágenes bocarriba, planos casi abstractos. Todo lo que en principio nos anuncia aburrimiento, y sin embargo nos entrega tensión. Nos emociona. Será porque Tim está muerto, pero este video me pone los pelos de punta.

2 comentarios to “Macabro y poético epitafio. “Diary”.”

  1. Enrique Campo Bello Says:

    La teoría de Tim Hetherington de que “los combatientes de todo el mundo (…) reproducen en sus batallas las imágenes de otras batallas que han visto en la pantalla” es la que aborda Sam Mendes en “Jarhead”.

  2. spottorno Says:

    Enrique, es cierto. Jarhead es una película muy interesante, que pasó sin demasiada gloria por las salas. Pero sí, es una gran referencia y una buena reflexión.

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