1 tema, 2 aproximaciones, 3 conclusiones.

Uno de los temores a los que se enfrenta cualquiera que emprenda un proyecto que implique la narrativa de un acontecimiento o situación, al margen di si es real o ficticia, es que otra persona lo esté haciendo al mismo tiempo en otro lugar. Temor sólo superado por la posibilidad de que ese otro proyecto paralelo sea mejor que el propio. Para terminar de rematar la tensión, cabe la posibilidad de que ese otro proyecto sobre nuestro mismo tema, que está haciendo alguien mejor que nosotros, salga a la luz antes que el nuestro.

Pues no sé exactamente cuál salió antes, pero he aquí el caso de dos piezas audiovisuales hechas exactamente en el mismo sitio, sobre exactamente el mismo asunto, ambas producidas en 2009.

Por un lado, el ganador de 3 Visa d’Or, una beca Eugene Smith, 2 World Press Photo y muchos otros galardones además de autor de 2 libros, el muy reconocido miembro de la prestigiosa agencia Noor, Philip Blenkinsop. Autor de The Fires Within: the burning coalfields of Jharia, un trabajo sobre un lugar en India donde la explotación del carbón tiene nefastas consecuencias en la población local.

Haz click aquí para ver The Fires Within

Por otro lado, los ganadores de un Magnum Expression Award y un Emmy, pero sobre todo fundadores de la maravillosa productora de audiovisuales documentales (nombrada desde este momento, el faro que ilumina el camino) Bombay Flying Club, los no tan reconocidos, Poul Madsen y Brent Foster coautores de Wasteland, un trabajo sobre un lugar en India donde la explotación del carbón tiene nefastas consecuencias en la población local.

Haz click aquí para ver Wasteland.

No es mi intención hacer de esto una comparativa para decir cuál me gusta mas, pero no me queda más remedio. Lo voy a hacer.

El trabajo fotográfico de Philip Blenkinsop está a más o menos a la altura de sus muchos otros trabajos. No olvidemos que estamos hablando del autor de impresionantes reportajes como el de las guerras tribales de Borneo o el de la guerra olvidada de los Hmong. Su magnífico blanco y negro clásico, su cercanía con el sujeto y su mirada siempre tan cruda están por encima del resultado de la pieza audiovisual producida. En el audiovisual de Philip Blenkinsop no hay ni un segundo de video. La narración la locuta el propio fotógrafo con voz grave y seria y un poco impostada. No aporta mucha credibilidad. Más bien al contrario. La música de piano es poco más que un colchón musical sobre el que reposa este pase de diapos. Este audiovisual no es muy bueno. Yo diría que a Philip, fotógrafo de vieja escuela, a pesar de su relativa juventud, este lenguaje no le llama demasiado. Este capítulo del proyecto de agencia,  el por otro lado impecable, Consequences, no acaba de alcanzar la potencia que tienen sus trabajos más personales hechos a la antigua, simplemente con fotos.

Sin embargo el trabajo de Bombay Flying Club, Wasteland, es un ejercicio de visrtuosismo audiovisual. Es un magnífico equilibrio entre imagen estática y video. Los encuadres, el uso sombrío del blanco y negro y la inquietante banda sonora hacen que nos metamos en la historia mucho más de lleno. Con Wasteland yo entiendo mejor lo que ocurre y empatizo más con los afectados. Será porque quien me habla son personas que viven ahí, personas directamente implicadas en el asunto. Será porque me dejo atrapar por la perfección formal de los encuadres, el uso medido de las profundidades de campo y en general el cuidado preciosista de su producción. Su ritmo, aún siendo pausado, mantiene una tensión latente hasta el último segundo. Este trabajo es muy cinematográfico; es el trabajo de alguien que sabe cómo empaquetar el material en bruto. Además la presentación gráfica es mucho mejor y añade contenido en forma te textos y mapas. Porque no nos engañemos, el buen paño en el arca se vende, pero si se saca del arca y se pone en un buen escaparate, es que te lo quitan de las manos.

Que no se cabreen los de Noor, su trabajo es obviamente uno de los principales referentes en fotoperiodismo del mundo en estos días, pero este asunto de los multimedias es muy peliagudo y hay mucha tela que cortar.

Y de aquí saco 3 conclusiones:

1- Cualquier tema puede hacerse un número indefinido de veces. Sólo hay que hacerlo distinto, o mejor.

2- La calidad de un multimedia depende en gran medida de cuántos multis sean esos medias.

3- Hay una nueva generación de autores que desde lugares no tan visibles están marcando las pautas del futuro.

Terminado de editar en una ciudad del norte de Europa donde uno de los gemelos ya no golpea nada.

3 comentarios to “1 tema, 2 aproximaciones, 3 conclusiones.”

  1. espaliu Says:

    Cuando veo cosas como esta me doy cuenta lo lejos que estoy de hacer buenas fotografias, sin embargo siento unas ganas enormes de agarrar la camara y ponerme a hacer fotos compulsivamente…

  2. juan valbuena Says:

    Hola:
    Me contaron que Frank Kalero hace un ejercicio revelador con un montón de imágenes recientes de yonkis afganos tomadas por muchos fotógrafos diferentes para preguntarse por lo mismo… siempre nos pasará que lo que hagamos se parezca a lo de otros, así que de acuerdo completamente con 1…
    para 2 y 3 hay contraejemplos…

  3. Carlos Bravo Says:

    Es una buena noticia que estés de nuevo por aquí.
    Nunca sobran los buenos blogs de fotografía en castellano.

    Bienvenido de nuevo.

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