De cartujos y astronautas.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete y dieciocho.

Dieciocho años tardó Rafa Trobat en completar su monumental trabajo sobre Nicaragua, “Aquí, junto al agua” editado por Lünwerg. En 1991, que es cuando empezó el proyecto, fue el año de la Primera Guerra del Golfo. Bush padre estaba en la Casa Blanca. La URSS se disolvió oficialmente y Britney Spears hizo su primera aparición televisiva. Muchos de los que leen esto ahora jugaban a las canicas en el recreo.

Rafa Trobat estuvo en Meeting de Ojo de Pez. Yo también estuve allí y os cuento:

En la librería que La Fábrica había puesto en el patio de la Virreina había dos ejemplares. Yo me llevé el que estaba plastificado. Un segundo después T.S. se llevó el que quedaba. Por primera vez, le he pedido a un autor que me firme su libro.

La lista de los que han participado en su libro parece el reparto de una película de un imaginario Hollywood de la fotografía. Las páginas de agradecimientos incluyen a personas que hace décadas que no ve. Rafa Trobat dice con modestia inverosímil que buena parte del mérito la tiene Cristina García Rodero, que le ha seguido durante todo el recorrido, ayudándole a editar y a sacar de debajo de las piedras aquello que ni él mismo era capaz de encontrar.

Pero lo que dice es verdad. Las fotos de Rafa Trobat son deduoras de Cristina García Rodero hasta límites poco frecuentes. En su caso, la cosa va más allá de la clásica continuidad maestro-discípulo. Cuando uno hojea España Oculta, con sus niñas vestidas de ángeles y la grotesca sonrisa de los borrachos extasiados, cree que todo eso es algo que ya no existe, o que sólo Cristina García Rodero es capaz de ver. Pues no; Rafa Trobat lo ha encontrado en Nicaragua. Le ha pedido prestados los ojos a Cristina y se los ha llevado de paseo por ahí. Y que nadie crea que es un asunto fácil, porque calzarse los ojos de Cristina García Rodero es una decisión muy, pero que muy valiente. Si decides que ésa es la manera en la que quieres fotografiar, sabes que vas a picar piedra durante mucho tiempo, porque esas fotos no están ahí, en cualquier esquina. Cada una de las fotos de “Aqui, junto al agua” es la punta de lanza de algo con lo que muchos habrían hecho toda una carrera, pero que Rafa Trobat ha dejado en el cajón de los descartes. Decidir fotografiar de ese modo, emprender ese camino, es como decidir ser cartujo, o astronauta. O vas en serio o no puedes ir.

Me da la sensación de que a Rafa Trobat no le va a resultar fácil abordar y bordar otro proyecto como este. Dieciocho años son muchos para un sólo libro, pero es que esto no es un libro, es un ladrillo de la Historia de Nicaragua y otro de la fotografía española.

Lo único que le recrimino con contundencia es que no tenga una página web donde se pueda ver su trabajo. Os vais a tener que buscar la vida, o que compraros el libro, que es lo suyo.

6 comentarios to “De cartujos y astronautas.”

  1. Alberto Lizaralde Says:

    Vi su exposición en Sevilla foto hace algunos meses. Y, la verdad, creo que Trobat supera con creces en muchas ocasiones a Cristina. Evidentemente no soy yo quién para hablar de ninguno de los dos pero, en el caso de Trobat, es maravilloso cuando se aleja del exotismo y se acerca a esas imágenes enigmáticas que tampoco son de la Rodero.

    Es un inmenso trabajo que entra y sale de la maravilla. Tú le recriminas la falta de web. Yo la elección de la fotografía de portada del libro. No es deudora de lo que te vas a encontrar dentro. Es demasiado dulce. Te engaña.

  2. Israel Nieto Says:

    Puedo jurar y juro que es un LADRILLO, después de que C.S. y T.S. se hiciesen con los dos únicos ejemplares que allí había. Se me ocurrió la feliz idea de acercarme a Kowasa a por el mío. Ya había dejado pasar la ocasión cuando conocí a Rafael Trobat en la inauguración su exposición en Sevilla y no estaba dispuesto a que me volviera a ocurrir. Tan rápido como pude, volví para intentar que el autor me lo firmara pero ya no estaba. Como estaba de turista y me había resultado imposible no doblegarme a los encantos de la mejor de las librerías que en mi vida había visto, termine dedicando la tarde a pasearme por la “ciudat” de Barcelona a 33ºC y con una humedad relativa del 180%. Disfrutando con la idea de llevar en mis manos. En estas bolsas reciclables de papel a las que he decidido apodar cariñosamente “las corta dedos”, un ejemplar del “China Western” de Carlos Spottorno cariñosamente dedicado (Gracias Carlos), un “New York” de Weegee´s, Una “Camara de Pandora” de Joan Foncuberta y un “The Contact Sheet” de Steve Crist y claro esta un Ejemplar del “Aquí, junto al agua. Nicaragua”. Que junto al equipo réflex, su hermanita chica la G9 y el inseparable e imprescindible iPhone terminaron haciendo de mí un infeliz. Pues no me quedaban fuerzas para ver o hacer foto alguna. Todas estaban empeñadas en acarrear los frutos de mis ilusiones, en transportar los ladrillos y aquí no puedo dejar de mencionar el “Nice to meet you” de mi amigo Txema Salvans, con los que he de seguir contruyendome.

    No tengo una moraleja para mi relato pero si como en casi todo lo humano, se da una paradoja. Es como lo del mercadona, pagando un dineral por tener internet en casa sigo cargando con las bolsas de la compra.

    Gracias Barcelona por ser como eres.

  3. Manel Says:

    Hola. Acabo de descubrir tu blog. Se que a partir de ahora volveré con frecuencia.
    Un saludo

  4. Nacho Pastor Says:

    Esto no es el Hablar por Hablar!!! Para contar tu vida vete a otro lao.

  5. spottorno Says:

    Nacho, te ruego que expliques a qué y a quién te refieres. En este blog el único que decide si alguien debe ser expulsado o no, soy yo.

  6. espaliu Says:

    Yo lo vi tambien aqui en Sevilla y me enamore del trabajo, fotografia en mayusculas. Cada imagen es tremenda, por la historia que lleva, por calidad formal y el conjunto es una maravilla. A mi que me perdone Garcia Rodero pero me gusta mucho mas este trabajo que su modo de fotografiar, aunque evidentemente no soy yo el que la voy a juzgar.

    Estoy pendiente de verlo otra vez en la FNAC para comprar el libro.

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