El fotógrafo sobreexpuesto.

Hay un fotógrafo que conocí en un conocido festival de fotografía que cada equis tiempo me manda una newsletter en la que me mantiene al día de sus exposiciones, de sus publicaciones, de los nuevos contactos que ha establecido, y de la cantidad de cosas que hace. Estos newsletters están llenos de agradecimientos, de nombres, de fechas, de direcciones y sobre todo, de sí mismo.

Este fotógrafo, cuyo valor artístico no discuto, está aumentando discretamente las líneas que pueblan su currículum, pero a costa de sí mismo. Yo, que al principio recibía sus noticias con expectación, he llegado a sentir hastío cada vez que recibo sus newsletters autopromocionales. Si eres un editor o un galerista, ¡cuidado!, como te pille por banda, la única manera de quitártelo de encima es prometiéndole una exposición o un libro de tapa dura.

La autopromoción es un arma de doble o triple filo. Es muy fácil excederse. La línea que separa la tenacidad con la pesadez es muy fina. Los fotógrafos somos un poco como empresas, como marcas. Tenemos que hacer un gran trabajo y los demás tienen que enterarse de que lo hemos hecho. Tenemos que participar en festivales, participar en concursos, publicar en medios de mucha difusión, tener páginas web actualizadas, blogs interesantes y siempre contestar a los emails, por inoportunos que sean. Por cierto, también tenemos que ganar dinero, porque digan lo que digan, el reconocimiento público no siempre va ligado a la fortuna pecuniaria. Así que tenemos, como poco, tres trabajos: el que nos da de comer, el que nos alimenta y el de mantener encendida la llama que hace que los demás nos vean.

Estoy reflexionando muy seriamente tomarme un año de vacaciones de autopromo y dejar de hacer nada que no sea producir. No más concursos, no más festivales, nada de visitas a editores, nada de copas de compromiso ni nada de nada de eso. Haciendo un cálculo a ojímetro, me sale que ganaría por lo menos un par de meses al año que ahora mismo estoy dedicando a cosas que son periféricas a lo que realmente me interesa. Quizás haga el experimento. Me borro del mapa hasta el año que viene, me dedico a trabajar y ya veremos si he desaparecido o si vuelvo con más fuerza y con mejor trabajo.

Estoy seguro de que no soy el único que siente que ha cedido demasiado tiempo al terreno del automarketing. Una cosa es poner una doble página en el NYT y otra muy distinta es repartir folletos a la boca del metro. El fotógrafo que me manda sus muy enjundiosos newsletters es como esos folletos de Iberia o de Visa que te llegan al buzón. Revistas de papel de 200 gramos y con barniz brillante, pero con dentro la nada más absoluta: promociones, descuentos y quincallería. Este buen artista está sobreexpuesto, desdibujado, lavado. Igual que una foto que ha recibido demasiada luz, el fotógrafo que deja el obturador abierto demasiado tiempo, corre el riesgo de quemarse y perder la esencia de su propia imagen. Y en esto no hay más que modo manual.

8 comentarios to “El fotógrafo sobreexpuesto.”

  1. KarlPeter Says:

    vale, creo que a mí también me suena…

  2. sottoacqua Says:

    A mí también me suena, por desgracia. Lo peor es cuando cogen tu email de unos talleres y empiezan a mandarte autobombo sin que lo pidas. Es como cavar tu propia tumba.
    Yo el trabajo de promoción no lo he empezado… Puede que algún día me ponga con ello…

  3. Javier Says:

    Me encanta la metáfora del obturador. Y personalmente muchas veces pienso que debería hacer más auto-bombo. Será cierto eso que dices: aquí sólo hay modo manual.

  4. lestat546 Says:

    Yo solo diré que a la hora de promocionar su trabajo, cada quien sabe lo que hace

  5. ella Says:

    Hace tiempo que no intervengo, porque en fotografía soy como el niño del anuncio del coche (¿qué coche?) al que quiere hacer una foto, coge los prismáticos y pregunta ¿dónde está el botón? Pero sé apreciar y comprender historias de la vida, que con fotos me gustan más. Y este blog tiene eso, que conecta con el diario y con el no diario. El fenómeno que se presenta hoy es diario, es decir, que dura un día, y lo peor es que día a día va dejando un poso de frustración. Más vale dedicarse a mejorar el trabajo que a molestar(se) por ser reconocido.

  6. larraz Says:

    Hay fotógrafos con mucha Ambición.
    Hay un gran y joven fotógrafo catalán al que he invitado un par de veces a publicar en el blog de Otraciudad y que en lugar de decirme amablemente que no y gracias chato, me manda newsletters.

  7. mireiaredondo Says:

    Estoy estudiando un Máster de fotografia en Lens (Madrid); no hace mucho que he descubierto tu blog y la verdad es que crea un vicio (cultural) bastante fuerte. Los vídeos de Vimeo me parecen de lo más interesantes. Las reflexiones sobre fotografía y el mundo actual son muy contundentes. Felicidades por el blog.

  8. mireiaredondo Says:

    Aprovecho para dejar mi blog: http://www.mireiaredondo.com

    Saludos!

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