De coros y solistas.

Me pasé los 10 primeros años de profesión fotográfica en soledad. Desde que decidí que me dedicaría a hacer fotos hasta hace unos dos años no hablaba con fotógrafos. No iba a festivales, no conocía a nadie que se dedicara a lo mismo que yo. Conocía a algún fotógrafo de moda o de publicidad, pero nunca fui amigo de ninguno.

Es que hace no mucho era muy difícil comunicarse. O te veías en persona, o no había manera de saber qué estaban haciendo los demás. Estabas en tu burbuja intentando adivinar cómo se hacía eso de ser fotógrafo. De pronto apareció Lighstalkers y las agencias empezaron a poner más y más contenidos de su trastienda en sus páginas web. Luego la explosión de los colectivos, los blogs, unida a la proliferación de escuelas, talleres y rondas de porfolios hicieron que miles de fotógrafos más o menos consagrados se pusieran en contacto entre sí. Los principiantes parecían más profesionales y las vacas sagradas que se exponían al público, parecían mucho más humanos.

En estos años de travesía en solitario, movido por la sospecha de que los buenos fotógrafos en realidad tienen varitas mágicas, he trabajado duro para suplir la carencia de mi propia varita mágica por una férrea determinación que me ha llevado a producir por lo menos un buen trabajo.

Me he estado planteando que la era del aislamiento, que hemos definitivamente abandonado, no era del todo mala. Era una manera cruel pero efectiva de poner a prueba la fuerza de voluntad del aspirante a fotógrafo. Hoy, rodeado de colegas con los que comentar cada paso, leyendo en los blogs del mundo cómo hacen las cosas tal o cual fotógrafo, me da la sensación de que uno se siente más arropado, más entre amigos, por lo que la necesidad de romper barreras ya no es tan acuciante. También creo que compartir muchas cosas con mucha gente en los primeros años de actividad tiene la ventaja de proporcionar algunos atajos, pero también puede privar de algunas experiencias que pueden ayudar a darle forma a la voz individual de cada cual.

Hoy hay más coros que solistas en esto de la fotografía, lo que refleja, sin duda, la vida en todos los demás aspectos. La vida se ha convertido en un contínuo compartir. Curiosamente, ha resultado que el avance de internet, que se suponía que nos iba a convertir en seres nocturnos y aislados, nos ha ayudado a ampliar nuestras redes sociales de tal manera que nos cuesta trabajo concentrarnos en dar con lo que realmente nos interesa a título individual.

8 comentarios to “De coros y solistas.”

  1. Antonio Muñoz De Mesa Says:

    Mi humilde opinión es que si ponemos en una balanza los aspectos positivos y los negativos de esta fiebre “compartaria” el resultado es, sin duda, feliz. Sospecho que esta época será recordada como la del amor libre de la fotografía. Estamos en el flower power, en los años sesenta del ISO a 6400! Ya tendrá el sector su Vietnam. En un programa de Punset, un científico muy loco cuyo nombre no recuerdo (y no quiero hacerme el cervantino), dijo que el siguiente paso en la evolución del hombre consiste en asociar sus cerebros en red para conseguir logros que ahora nos parecen impensables. Puso de ejemplo a las hormigas señalando que era el hormiguero el verdadero organismo ejecutor de su civilización y no las hormigas, contradiciendo así a los guionistas de Hollywood que escribieron “Antz” o “Bugs”. Mi conclusión: la individualidad está sobrevalorada. Abracémonos todos con nuestras 5DMKII en mano y dejemos que la siguiente generación se descojone de nuestras págnias de facebook y nuestros blogs de blogger ;) Pero, ¿se puede disfrutar de esta bacanal sin caer en la autocomplacencia? Eso ya… depende de cada “individuo”.

  2. Salva Says:

    Como siempre un interesante post para darle vueltas al tarro.

    Tengo una opinión parecida a la de Antonio, al cual felicito por su estupendo blog, me he pasado un buen rato dándole un repaso.

    En mi caso he crecido en esta etapa de la fotografía y si algo he aprendido de ella, es que a muchísima gente le interesa en general lo a mismo que a mi, y muchos de ellos te lo muestran increíblemente bien. Esto ha hecho, en mi caso, que luche para encontrar mi voz en este panorama, en una “lucha” personal contra mi mismo, en la búsqueda del porque fotografío eso y no aquello. Aparte que todo esto hace que evolucione como persona y me conozca cada día un poquito más.

    Todo esto me hace pensar en nosotros mismos y si realmente somos tan individualistas como nos han educado (al menos a mi) o por lo que veo últimamente la gente es más generosa de lo que me pensaba y yo que me alegro por ello. Quizás pueda haver al final del túnel una verdadera revolución.

    En fín, que me voy de madre… creo que todo esto nos hace avanzar, aunque aparezcan menos solistas y nos sorprendan menos cosas.

    Por cierto Antonio, creo que vi el programa que comentas del Punset y joder era tan bestia lo que decía el tipo que es imposible que lo asimile hoy en día mi cabeza, aunque no pongo en duda que seamos o sean capaces de conseguir eso.

  3. Oscar Says:

    No sé qué decirte. Sí, gracias a la red tenemos la posibilidad de hacer contactos fácilmente. Pero de esto a estar “más arropado, más entre amigos” hay un trecho. Quizá no me sepa mover en este nuevo entorno, pero llevo unos nueve años en esto de la fotografía (a nivel aficionado) y me siento bastante solista, muy a mi pesar. Donde esté un buen apretón de manos y una cerveza que se quite internet.

  4. Javier Says:

    Me sumo a los elogios y añado otro matiz:

    me parece que el trabajo de fotógrafo, con Internet o sin él, es solitario por definición.

  5. Sergio Jaén Lara Says:

    El mundo fotográfico, el constituido, me parece muy peligroso para un fotógrafo joven o no. En el mismo momento en el que veo que personas diferentes empiezan a utilizar el mismo léxico, realizar las mismas apreciaciones y a trabajar de forma similar, me alejo sigilosamente a la esquina opuesta.
    Creo que el fotógrafo debe trabajar solo, en su ambiente fotográfico y adentrarse en ese mundillo de vez en cuando, solo muy de vez en cuando, presentar lo que lleva bajo el brazo y volver a desaparecer.

  6. ella Says:

    Vuelvo a la comparación con el coro. Para que un coro sea bueno, cada cantor debe aspirar a ser solista, aunque renuncie a ello para empastar su voz con las demás voces. Un error muy común del aficionado que se incorpora a un coro es creer que se puede cantar sin esfuerzo, ni estudio, ni gusto en la interpretación, porque en el conjunto su ramplonería “no se nota”. Pero no es así, el coro se resiente de cada desidia individual.
    Para el que le gusta cantar y no tiene opción a ser solista, el coro es un medio muy satisfactorio.
    Os sigo con mucho interés. Ya me gustaría ser fotógrafa… pero ni siquiera hago fotos.

  7. Javi Carrión Says:

    Creo que la opinión de “ella” resume muy bien este asunto, estoy muy de acuerdo.

    Las dos opciones son muy interesantes y como todo en la vida lo importante es saber dosificar. A mi me encanta el jazz, nada como un solo de saxo, pero de vez en cuando una Big Band te puede poner a cien…
    Precisamente hace unos días asistí a mi primer taller de fotografía, y os puedo decir que ha sido una experiencia tremendamente enriquecedora.
    Yo decidí vivir en una zona rural, lo que necesariamente implica el trabajo en solitario. Pero creo que unirte de vez en cuando a una gran banda es, además de divertidisimo muy necesario.
    Creo que es compatible tocar en solitario con tocar en grupo, solo hay que intentar mantener tu personalidad y dejarnos influenciar por lo que verdaderamente nos interese. Saludos a Antonio MDM, fue un placer conocerte!

  8. Luis Belmonte Says:

    Personalmente me quedo con lo positivo que nos ha brindado internet.

    Primero porque nos permite llegar a mucha más información de la que antes hubiera podido imaginar. Tenemos que recordar que no todo el mundo vive en una capital a la que llegan exposiciones, festivales, etc… ni todo el mundo puede comprar libros de fotografía. Sí, lo sé. No es lo mismo verlo en la pantalla del ordenador, pero si no hay otra opción creo que esto es ya mucho.

    La otra cuestión que ya habéis comentado, y a mí me parece fundamental, es la de que permite un diálogo que de otro modo sería imposible. No estoy hablando de que 19 pulgadas de pantalla vayan a suplantar a los colegas para irse de cañas. Hablo de crear canales de comunicación.

    La conversación que tenemos ahora, además de darse en diferido en el el tiempo, no se ve limitada en el espacio. Y, si tuviéramos que comenzar con esta conversación cara a cara, y soy el octavo en participar, sería después de una serie de rituales sociales que condicionarían nuestras intervenciones, además imaginar lo que son ocho personas hablando.

    A lo que me refiero es que las conexiones que se establecen a través de internet, maximizan lo que podemos obtener de las mismas. Lo que comentan Antonio y Salva sobre un científico que vieron en Redes, el programa de Punset, probablemente fuera algún teórico del Conectivismo. Esta teoría defiende que el conocimiento no está en el individuo, sino en las conexiones que estos establecen entre ellos, pero sin que la red de conexiones se pueda considera como un grupo, que al fin y al cabo termina adocenado y aborregado.

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