La economía de las fotos.

 

“Estuve 5 años en el Amazonas con los indios Aguarunas”. “Me sumergí en una comuna Amish durante 8 meses”. “Paso 6 meses al año en Liberia y 6 en España”. “Voy todos los años a China a fotografiar a los uigures”.

Si habéis conocido a algún fotógrafo documental, quizás hayáis oído cosas parecidas. Y uno, inevitablemente, se pregunta: ¿Y de qué vive este tío? Buena pregunta. Ahora que los medios impresos son los campeones mundiales de ERE y que robar fotos en Internet es fácil y está tácitamente tolerado, los fotógrafos ya no pueden contar con producciones subvencionadas. Hay premios, becas, la enseñanza, la lotería y los padres. Esas son básicamente las fuentes de financiación de los fotógrafos.

Como la fotografía no es un bien cultural estratégico como el cine, el Estado ni se plantea crear una rama de subvenciones destinadas a la creación fotográfica. A pesar de que editar un libro de alta calidad, con  3.000 ejemplares, cuesta de media, lo mismo que lo que cobra el director de fotografía de cualquier película que se produzca, aunque no llegue a estrenarse ni siquiera en DVD. Un día vamos a poner a Cristina García Rodero de ministra y ya veremos qué pasa.

Y ojo, que tengo buenos amigos en el mundo del cine, pero es que ni ellos entienden cómo es posible que el Estado reparta tanto dinero sin saber muy bien ni a quién ni para qué. Muchos se pellizcan cada día, porque no se lo acaban de creer.

Si, estáis leyendo bien. Estoy dándole un poco de cuartelillo al come come que tengo cuando pienso en lo injusto que es que la fotografía, la producción de libros fotográficos, no reciba ni el 0,00000001 de lo que recibe el cine, el olivo, la pesca, la música e infinidad de otras cosas. Claro que podemos ir a mendigar de modo humillante a instituciones públicas. Me ha pasado hace muy poco. Ya lo contaré cuando toque.  Estas instituciones, como no tienen una cuota específica para estas actividades, simplemente te dicen “Vuelva usted cuando llegue mi sucesor”.

Pero no, se me olvidaba. Claro que tenemos una fuente de financiación. Si es que soy un quejica. Está la publicidad! Ese negocio que también está en la cuerda floja. Ese negocio que no tiene claro si hacer caso a los contadores de clicks que manipulan las centrales de medios, o seguir apelando a la intuición a la hora de llevar a cabo una campaña. Y no es que no se pueda hacer buen trabajo comercial, que sí se puede, sobre todo con creativos que de verdad lo sean. Pero es que estos también están teniendo sus Via Crucis personal.

Para terminar y para que no digáis que no os pongo a un buen fotógrafo, os voy a hablar de Eugene Richards. Uno de los más grandes fotógrafos documentales de nuestros días. Es un fotógrafo a la antigua usanza. Ya sabéis, de los del blanco y negro y grandes angulares; tal y como decíamos en este artículo.

Ha publicado hasta ahora, 16 libros. Dos de ellos están reseñados en el Volúmen II de la Historia de los libros de fotos de Martin Parr. El 2º, Dorchester Days, autopublicado y vuelto a publicar 22 años después por Phaidon.

Eugene ha sido miembro de Magnum y  de VII. Es, sin duda, un fotógrafo de los que ya no quedan. Yo tuve la suerte de oirle hablar hace unos tres años en un seminario en Londres. Mirad su página web. Miradla de cabo a rabo. No es como para disfrutar, pero sí para aprender.

Bueno, pues Eugene Richards, para pasar meses entre yonquis y pistoleros, también hace anuncios de vez en cuando. Así son las cosas. Y así nos las cuenta Eugene Richards.

Imagen 2

 
eugenerichards

4 comentarios to “La economía de las fotos.”

  1. larraz Says:

    Siempre me pregunto eso: ¿de qué vivirán? Los poquitos que se autofinancian con trabajos publicitarios son los grandes afortunados, o no, tal vez los grandes afortunados son los que se lo pagan todo sus padres. Es una pena que los Guggenheim y muchos como ellos no sean españoles.

    ¿Cristina García Rodero ministra? Sí por favor, o Navía.

    El panorama para la creación fotográfica es desolador a nivel económico. Yo vivo de la publicidad; cuarenta horas semanales y suerte de que no falte el trabajo. No da para muchas alegrías. Afortunadamente no me interesa la fotografía documental así que realizo mi trabajo personal en pequeños huecos del día a día, muchas veces en los desplazamientos al estudio. Es la fórmula que he tenido que inventarme.

    Me gusta mucho Eugene Richards y casi todos los fotógrafos que vas mostrando semanalmente, pero tu blog lo sigo sobre todo por lo que escribes, por esa claridad de ideas que siempre transmites. Comienzo a tener la impresión de que tarde o temprano comenzarás a publicar ensayos sobre fotografía.

    Salud.

  2. Neighbour Says:

    Hoy ensalzaba la ministra del ramo a la administración americana por la protección hacía el cine mediante la persecución de las descargas ilegales. De las subvenciones que no otorga , no se le ha escuchado nada.
    Richards, otro descubrimiento de culto.
    Este blog me está empezando a salir muy caro, ya llevo dos libros en Amazon.

    Saludos,

  3. JG Says:

    Hay que ver como abunda la gente que habla y escribe de lo que ignora, y no me refiero a la ministra Sinde.

    Neighbour: 30 de los estados de la Union, mas de la mitad, tienen subvenciones al cine bastante mas importantes que las que da el estado en España. La ciudad de Los Angeles acaba de aprobar hace unos meses un fondo de 500 millones de dólares en apoyos y desgravaciones que complementan los que da el estado de California. Casi todas las peliculas tienen ayudas directas o desgravaciones fiscales. Michigan, donde se rodó Gran Torino, da hasta el 42%.

    Las subvenciones al cine son incentivos industriales, se dan para que exista la actividad y la gente pueda trabajar en ella. Suponen de media alrededor del 24/28% de la inversion, según el año y si tienes en cuenta que el estado recauda el 17% de IVA, el IRPF de los curritos, el impuesto de sociedades de productoras, proveedores, y toda la cadena de valor, creo que es un buen negocio. Eso sin entrar en consideraciones ajenas a lo económico.

    Respecto al post, lo mas demoledor que he leido es la predicción de Simon Norfolk, que supone que en unos años todos los fotógrafos serán aficionados y tendran otros trabajos para financiar su creacion. Tampoco es una gran novedad, desde hace decenios, la mayor parte de los grandes fotógrafos yanquis (Frank, Callahan, etc.) se ganan la vida enseñando. Otros, como Weston, vivieron en la miseria toda su vida. Jones Griffits contaba que habia podido aguuantar un año en Vietnam porque hizo unas fotos de Jacqueline Kennedy tipo paparazzi…

    Dicho eso, suscribo tu lamento y estoy de acuerdo en que el estado podria hacer algo al respecto. Con que hubiese una politica de compra de obra sostenida en el tiempo y algunas ayudas a la edicion, como hay en otros sectores, la cosa mejoraria bastante. Hay un trabajo politico por hacer.

  4. spottorno Says:

    Es cierto JG. No hay que confundir las churras con las merinas. No se trata de que no haya que dar subvenciones al cine. Se trata de que hay que dar subvenciones a otras áreas de la creación. Estoy de acuerdo sobre todo con las ayudas a la edición. Es cierto que hay un trabajo político que hacer. También yo leí el artículo de Norfolk. Es tan cierto como que esta doble actividad de los fotógrafos es antigua y, en realidad, muy conocida.
    Neigbour, gracias por tu aportación, pero JG nos ha ilustrado bien sobre este asunto. Y comprar libros en Amazon no es caro: 1 libro=una cena en un restaurante medio/caro. La cena dura horas y el ibro toda la vida :)

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