Un cuerpo celeste entre cometas.

diciembre 3, 2012

Últimamente Madrid es un no parar de presentaciones, inauguraciones, cócteles y demás actos culturales relacionados o no con la fotografía. Mi apretadísima agenda me exige seleccionar sólo aquellos acontecimientos de mayor relevancia, los que marcan hitos en la vida cultural de la capital del reino. Sí, en los últimos días estuvo lo de la de Middel, luego lo de Ivory Press, lo de Fiesta, lo de La Fábrica… qué sé yo. Un montón de naderías (ironic mode on), si se comparan con la presentación de la flamante nueva editorial Dos Sardinas, a cargo de Gregorio Apestegía, colaborador necesario en el maravilloso libro “40” del también maravilloso Alfredo Cáliz.

Y de este es de quien os iba a hablar.

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Muchos sospechan que utilizo este blog como excusa para hacerme amigo de la gente a base de adularles. Y están en lo cierto. Así lo he hecho en alguna ocasión, y ha salido bien. También es cierto que hay otros a los que les busco las cosquillas y vaya si se las encuentro.

En el caso de Alfredo, ni pa ti ni pa mí. Ya éramos amigos de antes. Con esto espero que nos hagamos amigos íntimos, porque es de las personas más interesantes que he conocido en los últimos 5 años. Nada menos.

Veréis, Alfredo es un fotógrafo que ni es de los mayores ultra asentados como podría ser Navia (de quien es discípulo confeso), ni de los jóvenes meteóricos.

Desde su pueblo madrileño y su vida de neorural cosmopolita montaraz, este peso pesado, a la chita callando, es de los pocos fotógrafos españoles que conozco que realmente se dedica a la fotografía. Es decir, vive de hacer fotos tal y como yo soñaba cuando era un chaval. Ni publicidad, ni bodas, ni fellowships, ni talleres. Alfredo ha publicado un centenar de reportajes en El País Semanal, e innumerables idems en publicaciones extranjeras como Time o Newsweek. ¿Y cómo puede ser, si desde España nada es posible? Alfredo forma parte de la agencia Panos, que dicho sea de paso es la que más me gusta con diferencia. Es la única que parece navegar bien entre la tradición y la vanguardia. Su sección de Multimedia es de las mejores que hay, a mi parecer. Pero fijaros bien, en la página web de Panos aparece Alfredo entre los 15 fotógrafos destacados. Una especie de cuerpo de élite dentro de la élite. Y así lleva muchísimo tiempo, lo que supone un mérito, porque para estrella fugaz vale cualquiera, pero para ser un astro fijo y fiable hace falta algo más. Hace falta fotografiar de un modo personal y característico, pero con la claridad suficiente como para ser accesible. La fotografía de Alfredo es la claridad hecha foto: esto es lo que te quiero decir, así que así te lo digo.

Por ejemplo esta foto: ¿otro detalle del descampado de al lado de casa? No, el agujero del que sacaron a Gadafi. Mirad la serie completa, por favor.

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Hace poco Alfredo sacó un libro titulado “40”. Una pequeña obra de arte en al que retrata a varios sujetos y sujetas en la década de sus 40 años. Este es un libro completo, cerrado. Un libro que cuenta algo con lo que me identifico: la estupefacción de verse a sí mismo irremediablemente ya no joven, y con la vejez todavía no enfrente, pero a la vuelta de la esquina. La sopresa del paso del tiempo sobre uno mismo, el mosqueo de reconocer al tío del espejo, sólo porque le ves a menudo. Con “40” Alfredo se ha salido de su vida de fotógrafo de revista y con la facilidad de un virtuoso, ha creado un poema que plantea algo real, de un modo muy elegante y que sale de verdad desde dentro. Además se ha permitido el lujo de sacar dos versiones del mismo libro. Y no sabrái decir si me gusta más la grande, o la versión presuntamente de bolsillo, porque ésta está tuneada de un modo magnífico.

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Sin embargo, me apostaré lo que sea a que este libro no va a estar en las listas de los libros más importantes del año que viene. Y estoy seguro de que así va a ser, porque Alfredo en ese sentido es un poco chapado a la antigua. Utiliza el mail con cuentagotas y una vez probó Facebook y no le gustó. Alfredo opina, como yo, que los autores deberían dedicarse a hacer libros y los editores y libreros a venderlos. Este nuevo mundo en el que el autor tiene que hacer la promoción puerta a puerta, nos resulta pesado e inabarcable. Antiguamente se decía que lo bueno de hacer un libro era que así dabas por cerrado un tema. Ahora la publicación de tu libro supone el principio de la parte pesada de todo esto: la de la promoción del producto.

Yo suelo castigar con mi odiosa indiferencia a los fotógrafos que no tienen página web, porque considero que deberían ponérnoslo más fácil a los demás. Pero en el caso de Alfredo Cáliz hago una excepción. De todos modos en la página de Panos hay ya muchísimo. Daos un vuelta y miradlo. Vais a reconocer muchas fotos que habéis visto publicadas.

Desde aquí mi homenaje y reivindicación de este cuerpo celeste fijo en un firmamento en el que no es fácil deambular si chocar con estrellas fugaces y supernovas.

Arriba: concierto en la presentación de 2 Sardinas.

Esmero: llana ciénaga.

noviembre 26, 2012

1 – Raymond Queneau fue un sorprendente escritor con formación en filosofía, psicología, latín, griego y matemáticas. Fundó el Oulipo (Ouvroir de littérature potentielle – Taller de literatura potencial) y su obra más recordada es “Ejercicios de Estilo”, un libro en que cuenta la misma historia intrascendente sobre un tipo delgado que va en autobús, pero de 99 maneras distintas. Literalmente, un gran ejercicio de estilo.

2 – De joven, cuando comía en casa con mi padre, amenizábamos la comida haciendo el revoltigrama de El País, un pasatiempos que consiste en ordenar las letras desordenadas de una frase hasta poder leerla completa.

3 – De estudiante tuve a un profesor que estaba obsesionado con La Melancolía de Alberto Durero, un grabado alegórico y lleno de significados relativos a la alquimia, sobre el que se han escrito millones de páginas.

4- Rebuscando en una caja que tengo llena de cosas mías antiguas, he encontrado esto escrito en un cuaderno de anillas:

Larga es en el camino

Esmero: llana ciénaga

El Gran Malo es Caín.

Ni el se malogra; se caen.

Mas con él en alegría,

Negra es Melancolía.

Es en el calor mi gana

o elegancia es normal

I no merecen agallas,

I el gen no es calamar.

Ángela: él ni se marcó.

Me recoges en la liana?

En encía grasa, mello.

En el ano, cagar miles

Agencia semanal, oler.

Las frases que acabáis de leer tienen algo en común. Todas parten de la frase Negra es Melancolía. Todas las demás tienen exactamente las mismas letras que esta. Ni una más, ni una menos. Creo recordar que lo que traté de hacer fue un complejo revoltigrama acerca del asunto de la Melancolía de Durero, como ejercicio de estilo, o más bien, como método semiautomático de escritura. La idea era comprobar si era posible crear un poema partiendo de un sistema predeterminado. Y creo que también hay una especie de intento de aunar en una misma actividad, algunos de mis asuntos cotidianos de la época.

El resultado, salta a la vista, es algo ininteligible, plagado de sinsentidos. Sin embargo, necesariamente mantiene una unidad formal, ya que la longitud de las estrofas (si no tenemos en cuenta las sílabas) es siempre la misma, y las letras también.

Viendo esto hoy, 20 años después, busco una manera de relacionar esto con la fotografía y llego a las siguientes conclusiones:

1 – Hay muchas maneras de ordenar un mismo grupo de fotos.

2 – El orden de una serie de fotos puede alterar drásticamente el significado de dicha serie.

3 – Cada posible secuencia es legible, pero sólo una dice lo que quieres decir.

4 – Si usas siempre las mismas ópticas y los mismos colores, puedes crear una ilusión de congruencia.

5 – Si le das las mismas fotos a 10 personas distintas, cada una hará su propia secuencia.

6- Conclusión final: sólo sabiendo de antemano lo que se quiere decir, se puede decir algo.

7 – Epílogo: Quizás no sea tan importante tener algo que decir.

Viendo esto, tengo muchas ganas de hacer un ejercicio de edición semiautomática a partir de una serie de fotos disparadas dentro de un sistema específico.

Cuando termine las 101 cosas normales que estoy haciendo, me pongo.

Artesanía

noviembre 19, 2012

Será un tópico, será un lugar común, será una idea infantil, pero a menudo pienso en cómo sería mi vida si en lugar de dedicarme a la fotografía me dedicase a hacer azulejos pintados a mano, o bolsos de cuero, o tartas de limón muy ricas.

Una amiga de la adolescencia se casó con un luthier, y siempre envidié al luthier por haberse casado con esa chica y por ser luthier. Con el tiempo los amores derivaron a otros brazos, pero los deseos de fabricar cosas con las manos no se movieron y no hacen más que crecer.

Daniel Day-Lewis se convirtió en mi ídolo cuando se retiró a la Toscana para ser aprendiz de zapatero. ¿O era una de esas noticias-trampa fruto de la mente de un buen publicista?

Os acordáis en Único Testigo, cuando los Amish construían una casa de madera todos juntos y en armonía, justo antes de sentarse a una enorme mesa para la merendola?

Eso era antes de que nos enteráramos de que en realidad no son tan santitos.

En cualquier caso, en mi muy idealizada idea de la artesanía, la vida transcurre de buen rollo, sin estrés, sin el peso de la ambición profesional y sin la llovizna permanente de la competitividad. En mi sueño bucólico de Gepetto Hipster siempre es primavera, y cuando no lo es, las cigarras cantan, las hojas caen maravillosas y la nieve siempre se mira desde dentro de una cabaña con un tazón de caldito en la mano. La chimenea calienta toda la casa y nunca siento el deseo de ver a más gente que a mis vecinos de la granja que está a 12 kilómetros.

Cuántas veces me he dicho que quizás todo sería más fácil si desistiese de todo y me dedicase a producir cosas sencillas, sin más ambición que la de tener el reconocimiento que se deriva de una compra normal y corriente. Sin pensar en premios, festivales, editoriales, grupos y camarillas, sin tener en cuenta lo que ha hecho ese chaval tan joven, o lo que aún hace ese tío tan mayor pero tan juvenil.

Hace tiempo me dije que hacer fotolibros sería la manera perfecta de aunar mis dos pasiones, la fotografía y la artesanía. Pero el mundo del fotolibro se ha sofisticado tanto que se ha convertido una rama más del enrevesado y ultraperfumado mundo del Arte. La parte artesanal sigue existiendo, pero el peso de la cosa social es demasiado fuerte. El Gran Palais repleto de fotolibros es la prueba de ello. El fotolibro, auqnue sigue siendo el rey, ya no es la salida idealizada que imaginaba. Es, en gran parte, una fuente de estrés. Que sí, que tiene sus cosas buenas, pero ya no es algo reposado. Está tan imbuido del marketing y la promoción, que cansa solo de pensar en ello.

Será por eso que, al meditar acerca de la evolución de la fotografía como disciplina y como medio de vida he empezado a experimentar como ya saben muchos, en el mundo del video, y sin saber cómo, he centrado mi atención en todos esos videos documentales sobre gente que hace cosas maravillosas con sus propias manos.

Creo que lo que ocurre es que realmente me interesan las cosas que hacen esas personas que entrevisto. Me gusta lo que hacen y quiero participar de sus actividades. Es indiferente si me lo encargan o no. No lo haría si no me interesase genuinamente la gente a la que ruedo. Y aún hay más: la manera de rodar y producir estas piezas, así, solito, al estilo ninja, sin más equipo que el que cabe en una mochila aceptada hasta por Ryanair, se convierte también en una especie de artesanía. Trabajando a ritmo lento, haciéndolo todo yo mismo. Tomándome el tiempo de convertirme en un miniexperto en cada materia. Por ejemplo, ahora sé muchísimo acerca de cómo se hacen los barriles de roble europeo. Del sistema de corte de duelas quartier, de la diferencia entre el roble europeo y el americano, de la diferencia entre una bota y una bordolesa

¿Y el compromiso social?, ¿y el mensaje? Pues no creo que haya mensaje más interesante que el que se desprende de esas personas que producen cosas tranquilamente, sin ínfulas ni burbujas. Creo que los nuevos artesanos pueden ser buenos maestros para los que como yo, se dejan arrastrar por los torrentes de la vanidad.

Quizás la creación de minidocumentales sea una forma de artesanía en sí misma. Habrá que tener cuidado de no convertirlo en un producto industrial ni crear tallas únicas. De momento estoy aprendiendo el oficio y lo estoy pasando muy bien.

La vaca.

noviembre 13, 2012

En fotografía y en general en casi todas las artes visuales se puede abordar cualquier tema de muy distintas maneras. Si uno quiere que todo el mundo entienda lo que quiere decir, procurará fotografiar de la manera más explícita, para asegurarse de que el contenido es bien comprendido por todos.

Si por el contrario lo que se quiere es hacer un alarde de creatividad y restarle protagonismo al contenido, a favor del continente, entonces se ocupará de fotografiar o de editar de manera críptica, alambicada de manera que la mera barrera léxica y semántica discrimine al espectador, dejando fuera a los menos duchos en la comprensión de lo que ven.

Dicho de otro modo: a menudo ocurre que cuendo se tiene algo importante que decir se es directo en la manera de hacerlo, mientras que cuando el tema es menos trascendente se puede tratar de camuflarlo tras florituras formales.

A continuación, una demostración empírica.

Mirando frente a mi, osea, adelante

detrás de un terraplén verde y terroso

observo un animal que no es un oso;

parece, bicolor, un ser rumiante.

Es un detalle, pero es importante,

y raro, extraño; y casi asombroso:

es su pose, su aspecto,  su semblante

de cabeza erguida, porte orgulloso.

Detrás de ese volumen negriblanco

asoma una ciudad mísera entera.

una calle sola, ni un pobre estanco.

Mitad desierto, mitad cementera

lleno de basuras, triste barranco

Dónde estamos? Jerez de la Frontera.

O dicho de otro modo:

Una vaca con el cuello estirado, está sobre la acera en un barrio despoblado de Jerez de la Frontera.

Jerez, a 200.000 people city  has nearly 1000 million € of debt.

Algunos dicen que rebajar el nivel de lo que hacemos o decimos es despreciar la inteligencia del espectador.
Yo opino que es preferible eso a despreciar al público menos instruido.

Citando a George Orwell:

“Nunca uses una palabra larga si hay una corta que diga lo mismo.”

“Si puedes quitar una palabra, quítala.”

“Nunca uses el tiempo pasivo si puedes usar el activo.”

“No uses frases o palabras extranjeras, jergas o palabras científicas, si encuentras palabras corrientes equivalentes.”

Citando  a Nietzsche:

“El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo se esfuerza por ser oscuro.”

Citando a Albert Camus:

“Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro.”

Será lo normal.

noviembre 5, 2012

Hace 10 años tuve la suerte de que una -por entonces- incipiente pero prestigiosa galería de arte se acercara a mí para que iniciáramos una relación de colaboración. El plan era muy sencillo: consistía en empezar a exponer mis fotos en sus propios locales y en las distintas ferias de arte para ir así dotándolas de valor y que todos hiciéramos negocio. Parecía que me hubiese tocado la lotería. Mientras muchos fotógrafos hacían lo imposible para que les atendiesen, a mí me venían a buscar. ¿Qué más se podía pedir? Iría a Basel, la FIAC, PhotoMiami… lo mejor de lo mejor!

Yo, que estaba empezando, no tenía un discurso propio. Hacía fotos profesionalmente, pero no había desarrollado unos intereses míos definidos y desde luego, no había llevado a cabo ningún proyecto como debe ser. Tenía un montón de fotos sueltas, con muy poco nexo, o por lo menos con un nexo tan subterráneo que yo ni lo veía. Quizás cuando sea muy mayor sea capaz de ligar todo ese trabajo y relacionarlo con mis dibujos del jardín de infancia y con mis garabatos de demente senil.

La falta de discurso, a las galeristas les parecía un problema, pero no un impedimento. Me dijeron que era como todos los artistas: “en realidad tú no sabes lo que haces, eso te lo decimos nosotras”. Me pidieron que les enseñara un gran número de fotos y ellas hicieron la selección. Seleccionaron unas 20 fotos y ya estaba lista la primera expo. A mí me gustaban las fotos que seleccionaron, pero no se puede decir que estuviera de acuerdo con el método. Pensé “será lo normal”.

Había que hacer una catálogo, así que llamaron a un reconocido crítico de arte profesional quien recogió el encargo de escribir un texto sobre esas fotos y sobre mí. Lo hizo sin llegarme a conocer. Habló conmigo el tiempo que dura un café. Pensé “será lo normal”.

Las galeristas me dijeron que debía dejar de hacer fotografía comercial ni de ningún otro tipo, porque eso devalúa la obra que se expone en galerías. Les pregunté si me darían un sueldo para vivir entre exposición y exposición, pero me miraron asombradas, como si les hubiera hablado en chino. Pensé “será lo normal”.

Hice cuentas: si hubiéramos vendido toda la obra, teniendo en cuanta que para mí iba un tercio del precio de venta, hubiera recaudado unos 15.000€

No es fácil al principio hacer más de un par de exposiciones al año, y nunca se vende toda la obra, así que hubiera tenido que arreglármelas para vivir con unos 10.000€ al año durante algunos años.

Yo ya tenía 30 años entonces, así que esa opción era inaceptable. Supongo que si me pillan con 20 años y viviendo en casa de mis padres hubiera podido jugar a eso, pero mi realidad de persona adulta no acostumbrada a mendigar, se interpuso en mi camino.

Se hizo la expo. Vinieron a entrevistarme de algún medio de comunicación, salió mi foto en los papeles y tuve que ir a cenar con coleccionistas. Quienes han cenado conmigo saben que no soy de los que comen y callan. Más al contrario, hay que mandarme callar. Pero necesito un frontón, alguien que conteste. Las cenas de coleccionistas eran duras, la verdad. Conversaciones de compromiso, risas de lata y ostentación de poca cosa.

Cuando fui a buscar mi obra al almacén de la galería vi mis fotos envueltas en papel de burbujas apiladas junto a obras de Alan Sekula, de José Manuel Ballester. Ese almacén era tan parecido a la zona de recogida de Ikea que pensé “esto no es normal”.

Supongo que a estas alturas sobra decir que la relación terminó y que nunca he vuelto a buscar un galerista. Me gusta ver mis fotos en grande, pero me da mucha tristeza ver cómo las galerías se llenan el día de la inauguración y luego se pasan un mes en silencio sepulcral, con una persona sentada en una mesa que te dice “hola” cuando entras y “adiós” cuando sales.

Antes de que alguien escriba diciendo que soy un resentido y que lo que pasa es que no me ha ido bien y por eso me meto con las galerías, aclaro: puede que sea así, pero más bien creo que simplemente no he comprendido nunca la sobrevaloración por consensos convencionales de aquello que per se es prescindible.

Vender caro? Si, claro, pero en una escala inteligible.

Digamos que las distintas burbujas que han estallado en los últimos años deberían servir de aviso para la que se avecina en el mundo del arte. Sería lo normal, digo yo.

Saliendo del armario: The Pigs.

octubre 30, 2012

Bueno, ya es hora de darlo a conocer. Llevo más de 4 años recogiendo imágenes de Portugal, Italia, España y Grecia. Los PIGS, como dicen The Economist y The Financial Times.

La semana pasada me dio subidón recibir la noticia de que había quedado entre los 5 mencionados del premio RM que ha ganado Txema Salvans con todas las de la ley, con su magnífico proyecto The Waiting Game.

Como llevo 2 días de retraso en el post de hoy, he decidido compensarlo saliendo del armario y contando mi secreto. Sí, voy a por el segundo libro. y esta vez, de cosas nuestras. Buscando pelea.

A continuación el texto de introducción, una posible portada y alguna foto. Espero que os guste.

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Los mercados financieros y los medios de comunicación han acuñado el término PIGS (cerdos) para referirse a los países más débiles de la eurozona.

Portugal, Italia, Grecia y España son los países suinos a los que se refieren; PIGS es claramente una expresión peyorativa que viene de la esquina anglosajona del ring. Algunos dicen que Irlanda también está, pero ellos hablan inglés y nunca tuvieron imperio. Es otra cosa.

Tasas de deuda excesivas, políticas fiscales desastrosas y burbujas inmobiliarias que fueron alimentadas durante demasiado tiempo por tasas de interés demasiado bajas, han puesto a los PIGS en el punto de mira, como las manzanas podridas de la cesta europea. Algunas voces dicen que la moneda común, el Euro, ha sido un fracaso y es, además, parte del problema. ¿Está en Euro al borde de la desaparición? ¿Están realmente dispuestos los países más ricos a deshacerse de los países “vagos”?. ¿Está el Reino Unido secretamente celebrando el fracaso del experimento del euro? ¿O es simplemente un ataque especulativo cuyo fin es eliminar a Europa de la carrera por el poder global? ¿Es que Alemania quiere hacer una zona de mano de obra barata en Europa para volver a ser competitivos contra China?

Me he preguntado a menudo cómo es posible que mi país esté en tan malas condiciones, depués de haber sido el imperio más extenso de la Historia.

¿Qué pasó con Italia, dueña de una gran parte del Patrimonio Artístico de la Humanidad? ¿Qué es lo que pasó con Grecia, la cuna de la civilización occidental?. ¿Qué llevó a Portugal a perder toda perspectiva de futuro después de haber dominado los mares durante siglos? Yo creo que nuestros problemas empezaron hace mucho tiempo.

España, al descubrir América, se convirtió en una nación de administradores, sin cultura emprendedora ni industrial. Instalar la capital en Madrid en lugar de hacerlo en Sevilla  fue un grave error de Felipe II. La pérdida de las colonias y 40 años de dictadura franquista tampoco ayudaron mucho. Las fuerzas centrífugas son más fuertes de lo que esperábamos.

Portugal también perdió el paso cuando América fue descubierta, aunque de otra manera. El comercio con Asia se volvió obsoleto. Además el terremoto de 1755 arrasó el país en varios aspectos. Las guerras de descolonización de los 70 fueron el golpe final para un país ya pobre.

Italia nunca fue un país realmente. La unificación de Garibaldi fue más una acción política impulsada por los políticos del norte que el deseo real de la gente común. La presencia física de la Iglesia Católica ha desafiado a todo poder político actuando como un Estado dentro del Estado. Como diría el gatopardo, “todo debe cambiar para que todo se quede como está”.

Las escuelas de filosofía griegas desaparecieron en el siglo VI. Después del Imperio Bizantino la idea misma de Grecia casi desapareció bajo la invasión Otomana hasta que 1829 se refundó la Grecia moderna, teniendo que volver a encontrar su identidad perdida muchísimo tiempo atrás.

Los paises donde Europa nació  podrían ser ahora su tumba.

Los PIGS tienen algunos rasgos comunes que pueden arrojar algo de luz sobre sus problemas. Todos ellos creen que sus gloriosos pasados son garantía para tener relaciones privilegiadas con las fuerzas hegemónicas actuales, y un asiento de primera clase en las mesas de tomas de decisiones.

Han llegado a la modernidad sin pasar por procesos de generación de burguesía que favorecieron tanto el protestrantismo como la Ilustración, o las revoluciones industriales. Son países viejos, cínicos, individualistas, con un muy bajo sentido de pertenencia a una comunidad. Los gobernantes autoritarios y corruptos que han guiado a estos países durante siglos han hecho que su población viva de espaldas a la vida política y busque su bienestar desde una óptica individual, lo que supone una ventaja evolutiva en términos de supervivencia, pero una grave rémora para el progreso social.

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Este proyecto no es ni una crítica furibunda ni una sátira ni una reivindicación. Es más bien una especie de constatación. Es tratar de ver cómo nos ven aquellos que nos llaman PIGS y por qué. Es la mirada perpleja e impotente que observa el telón de fondo de nuestras vidas. Un telón de fondo ya muy ajado y al que nos hemos acostumbrado, pero que sigue pareciéndole raro al que nos visita de vez en cuando.

Respuesta a una pregunta complicada.

octubre 22, 2012

Hace pocos días recibí este email:

Hola Carlos, mi nombre es Sergio Azúa, soy fotógrafo de formación y diseñador gráfico de profesión.

 [...] el caso es que me he cogido una excedencia en mi trabajo de diseñador editorial en un medio de comunicación por que veía que me estaba estancando a nivel profesional y personal. La idea [...] es reciclarme como fotógrafo y dedicarme en cuerpo y alma a esta profesión, pero me voy dando cuenta, como bien dices en uno de tus artículos, que los “tiros” quizás vayan más por el mundo multimedia y audiovisual ya que a día de hoy tenemos mucha competencia con la fotografía.

[...]

¿Por dónde tiro? ¿video?, ¿fotos?, ¿motion?… ¿una mezcla de todo?, ¿me especializo en un campo solamente?

El caso es que llevo como cosa de un mes dándole vueltas al “coco” para intantar acertar con la opción que coja pero cada día cambio de idea, no sé por que campo decidirme.

Gracias por tu tiempo, recibe un cordial saludo de Sergio Azúa Vicente

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Le he pedido permiso Sergio para contestarle en abierto, ya que es posible que sus dudas sean compartidas con muchas otras personas.

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Lo primero que te diría, Sergio, es que si sólo llevas un mes dándole vueltas al coco, no llevas mucho. Cuando uno tiene dudas, normalmente las tiene durante toda su vida. Esas dudas suelen ser producto de la curiosidad y del afán por conocer. Hay gente que decide su camino de modo inequívoco, rápido y sin dudarlo. Una vez que han encontrado su área y su nicho dentro del área, se centran en eso y profundizan.

No quisiera darte un disgusto, pero los que llegan a cotas más altas de éxito profesional suelen ser este tipo de personas: los que no ven más que una sola cosa. En una entrevista Leo Messi dijo que a parte de jugar al fútbol, nada le interesa. Todo el tiempo que no juega, procura dormir, para que pase más rápido.

Si te sirve de consuelo, también te digo que aquellos que se la juegan a una sola carta, si no tienen el talento suficiente (y ese es escenario más frecuente) sufren la peor de las frustraciones, porque su rigidez les impide adaptarse a las curvas del camino. Y este camino tiene muchas curvas, no lo dudes.

Que un diseñador quiera ser fotógrafo no es nada infrecuente. Conozco varios casos así. Yo mismo fui director de arte antes de dedicarme a esto. Y antes, estudié pintura.  Creo que llega un momento en que las especialidades se te quedan cortas. Y sospecho que la fotografía se te va a quedar corta también. Si ya estás pensando en vídeo y animación, es que en tu cabeza ya están formándose embriones de ideas que incluyen todo eso. Creo que no tienes que elegir, sino hacer todo eso y más, si tienes tiempo.

Claro, que depende mucho de cuál sea tu carácter. ¿Eres una persona que tiende a controlarlo todo? ¿Te cuesta trabajo delegar? Entonces necesitas ampliar tus horizontes, como ya estás haciendo, y estudiar el mayor número de disciplinas. Por el contrario, si te gusta que los demás terminen tu trabajo, entonces, haz una sola cosa y deja que sea otro el que lo remate.

Por poner otro ejemplo: ¿cómo te ves más, como un solista, o como un director de orquesta? El director de orquesta y el compositor necesitan dominar un amplio espectro de instrumentos, mientras que el solista necesita no ya dominar, sino ser muy superior en una sola cosa. Pero no olvides que la mayoría de los que van para solistas están sentados en la orquesta.

Lo cierto es que si lo que quieres es vivir de ello, ser profesional, hoy en día el mundo favorece no ya a los directores de orquesta, sino a los hombres orquesta. Hoy se trata de que una misma persona haga dibujos, fotos, video, diseño, animaciones, diseño de audio y sea capaz de, por lo menos, gestionar una composición musical ajena, si no componer él mismo, aunque sea en Garage band.

Antes se decía que necesitabas especializarte para poder llegar a algo. Y de algún modo, si estás preparado para tratar de jugar en la máxima liga, así es. Pero si pretendes vivir en algún lugar que no sea Londres, Nueva York o Los Ángeles, y pretendes tener una vida rica de experiencias, en la que haya sitio para el trabajo, para el arte, para la familia, el ocio, la pereza, y cosas más allá de una sola dimensión, te recomiendo que te eduques en todo lo que puedas y te prepares a bailar varias músicas.

Además, ten en cuenta algo: para llevar a cabo proyectos personales, realmente personales, sin la presión de que tengan éxito en los foros donde el éxito se larva, no hay mejor camino que ser económicamente independiente. Se da un poco la paradoja que ya he mencionado en otros posts, de que para ser un  artista verdaderamente libre, no hay nada mejor que podértelo pagar. Mis mejores proyectos han sido aquellos  que han sido más deficitarios. Por algún lado debe haber también una actividad con beneficio.

Tenemos por delante unos años infernales en los que se combina una coyuntura económica miserable, más una revolución tecnológica que va para largo. A menos que tengas un talento y una ambición realmente extraordinarias (y procura no engañarte con eso), opino que ya que tienes la semilla de la multidisciplina, la riegues y en poco tiempo podrás comer de sus frutos.

Para terminar, y a modo de elemento de confusión, ahí va este vídeo en el que no se da ni el caso del hombre orquesta ni el del solista solitario. Digamos que esto representa también nuestra realidad, en la que combinando el trabajo de varios alrededor de un solo asunto, se pueden conseguir cosas sorprendentes.

Suerte y un abrazo

Carlos

Primum vivere, deinde philosophare.

octubre 15, 2012

Esta semana he estado rodando un documercial (100€ para el que encuentre un nombre mejor) sobre una empresa que produce una cosa, en una ciudad de un país.

Como ya he hecho varios y llevo en realidad ya mucho tiempo trabajando por encargo para clientes, empiezo a depurar mis métodos. A simplificar protocolos y a ir más al grano. Ya no me agobio por las dimensiones ni por la presión de la entrega. Me estoy convirtiendo en un buen profesional del documercial (100€ para el que encuentre un nombre mejor).

Por eso no me está faltando trabajo. Para cuando he terminado uno, estoy a punto de empezar el siguiente. Tal y como sospechaba, es un producto con muchísimo mercado potencial y que no necesita de grandes infraestructuras para ser producido. Sólo se necesita un equipo de cámara y ordenador decente, conocimientos y sensibilidad. Creo que dentro de muy poco seré capaz de contratar a realizadores, a transcriptores y puede que hasta montadores. Como veis, soy muy optimista. No puedo evitarlo, los hechos me llevan a serlo.

Pero, un momento, ¡si yo lo que quería era ser artista! ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estoy súbitamente hablando de clientes, de mercados y de todas esas cosas?

Ah, claro, porque son tiempos difíciles y ya no podemos dar por hecho que el mes que viene podremos pagar las facturas. Es por eso.

Cuando a veces tengo tentaciones de dejar la parte comercial y dedicarme sólo a la parte espiritual de la fotografía, me leo un ratito el periódico, miro por dónde anda la cifra de parados y recuerdo por qué sigo dándole a la manivela.

En eso estaba mientras pensaba que esta crisis puede que nos empuje a innovar, a exportar y a ser más eficientes, pero nos va a hacer más difícil la experimentación artística porque el arte es, en esencia, riesgo y hoy por hoy no estamos muy por arriesgar, sobre todos los que somos padres.

Un poco como en la España de los 50. Los grandes fotógrafos españoles de la época de la autarquía, se consideraban a sí mismos más currantes que artistas. Lo de ser artistas se lo encontraron cuando ya estaban más que jubilados. En aquella época se trataba de vivir, más que de filosofar. Sospecho que nos va a pasar más o menos lo mismo, con la excepción de los muy jóvenes, que no tienen presiones económicas inmediatas (o para ser más precisos, no la sienten tan inmediatas) y de los rematadamente románticos y soñadores.

Nos insisten tanto en que debemos ser más eficientes y competir más, que al final no vamos a dar puntada sin hilo. Y a fuerza de ser tangibles, puede que perdamos la capacidad creativa abstracta. O quizás puede que me pase sólo a mí. Puede ser.

Primum vivere, deinde philosophare, decía siempre mi padre. Primero vivir, y luego filosofar.

Alguien más está volviéndose más terrestre con los años, o soy solo yo?

¿Muertos? Puede, pero nos reencarnaremos.

octubre 8, 2012

Desde hace ya demasiados años, todos los días y a todas horas leo acerca de infinitos sinvergüenzas que víctimas de su pésima educación, se dedican a engañar a su prójimo con las peores artes que se le puedan ocurrir a uno. Cada día me sorprendo ante la aparentemente infinita cara dura de algunos seres humanos.

Procuraré no investigar si esta jauría humana se atrinchera en los despachos de los bancos, tras banderas redentoras, bajo los altares del ultramundo o sobre los ya demasiado sospechosos escaños globales y locales. Procuraré no dedicar demasiado tiempo a  saber si estos individuos son malos porque están en entornos corruptos, o si están en esos entornos porque llevaban la semilla del mal dentro de sí.

Porque ¿sabéis una cosa? A mi alrededor hay muy poco de todo esto, y si lo hay, la propia fuerza centrífuga del movimiento incómodo de mi espíritu los aleja poco a poco de mi centro de gravedad.

A mi alrededor lo que hay son personas que pedalean cuesta arriba sin más dopaje que el de sus familias y amigos. Conozco a gente que se la juega en Siria porque cree que debe hacerlo, aunque el mercado les repita tozudamente que sería mejor dejarlo estar. Conozco a majaderos que se empeñan en hacer libros desoyendo el aullido tenebroso de quien supone que ya es completamente inútil. En mi órbita hay empresarios que se bajan el sueldo con tal de no despedir a nadie de su plantilla. Gente que juega limpio, que sortea el campo minado de la austeridad con más valor que medios y con la paciencia de escuchar a los listillos de siempre. Y no es broma. Conozco a gente así.

También conozco a empleados que no saben lo que es el absentismo; conozco a gente que trabaja con sentido de la responsabilidad, con pundonor. Conozco a ilusos que se resisten a escuchar el “NO” estruendoso que cae desde las plomizas nubes que nos están tapando el sol. También conozco a gente que no se cree eso de que ya son demasiado viejos, o de que son demasiado jóvenes. Conozco a gente que hace de mástil para los miembros de su familia que las pasan canutas; a abuelos que vuelven a la carga porque se les necesita. Sé de muchos que se han ido. No se han puesto a llorar. Se han puesto a trabajar donde han podido. Ya volverán y serán bienvenidos. Como lo son también los que salen a la calle a generar el ya famoso griterío, porque aún a riesgo de sucumbir a las temidas dinámicas de masas, lo cierto es que los de la jauría no parecen escuchar otro lenguaje más sutil. Y aunque no os lo creáis, también sé de gente en puestos de poder que trabajan según códigos honorables y sin dobleces.

Cerca de mí lo que más hay son personas que trabajan aún más duro de lo que ellos mismos suponen. Gente que de algún modo está redactando día a día el cuento que sus hijos recordarán con lágrimas en los ojos.

Y como este blog va de fotografía, diré que los que estamos en este pequeño universo nos estamos comiendo nuestra buena ración de incertidumbre y tensión. A fuerza de escuchar que nuestro mundo ya no existe nos estamos convenciendo que estamos abocados a la extinción, pero como venía diciendo, yo sigo viendo cómo los fotógrafos tienen la cabeza bien dura y están apañándoselas para sobrevivir e incluso para inventar nuevas maneras de existir. No nos estamos extinguiendo. Ya nos hemos muerto, pero la buena noticia es que sospecho que nos vamos a reencarnar en algo mejor, porque llevamos acumulada una importante cantidad de buen karma.

Porque si, es verdad: aguantar esta atmósfera rancia y ahumada mientras tratamos de mantener vivas las frágiles flores que son nuestros proyectos, nuestras planes, las ideas constructivas, es muy difícil.

Nos estamos acostumbrando a caminar con la bola de hierro colgando del tobillo, pero lo importante es que seguimos caminando. Esa bola un día desaparecerá y nosotros, súbitamente aligerados, volaremos.

A todos los que estáis haciendo algo más que ladrar o mirar para otro lado, ánimo y muchas gracias.

 

La primera entrevista de A.F. – Juan Valbuena.

octubre 1, 2012

Nos vimos por primera vez en Descubrimientos 2008, pero realmente fue en el curso de edición de libros de Photoespaña en 2009 cuando nos conocimos y desde entonces supongo que se puede decir que somos amigos.

Juan Valbuena acaba de presentar su esperado libro NORAY, después de doce años recorriendo el Mediterráneo, en busca de su “alma profunda y oscura”.

Además de sus propios asuntos, Juan Valbuena se caracteriza por ser un incansable impulsor de iniciativas y proyectos colectivos. La semana pasada también se inauguró la exposición “El Último Verano“, en la que se podían coger unos maravillosos periódicos con todos los posts del blog que han estado haciendo los de Nophoto este verano. Una maravilla. Conseguid uno de esos periódicos, porque ya son historia.

Se me ocurrió innovar en este blog y hacerle una entrevista al respecto, en lugar de decir lo que a mí me parece el libro. La conversación duró una hora. Estuvimos hablando de NORAY y de PHREE, la editorial qué él mismo ha fundado y que se estrena con su libro. De hecho, hablamos mucho más de PHREE que de NORAY.

Quería hacer un resumen, pero sólo he sido capaz de sacar extractos. Si el formato conversación – entrevista os gusta, puede que lo repita, pero procuraré editarlo con más mano dura.

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NORAY

Has tardado 12 años en hacer este libro. ¿Cómo fue?

Si, claro, La cosa empieza con la beca de Fotopres 2000-2001. En el primer viaje me quedé muy insatisfecho y vi que sólo había rozado la superficie de lo que quería contar. Hay gente que utiliza las becas para cerrar proyectos. Yo la utilicé para abrirlo.

Poco a poco fui sumando colaboraciones con instituciones como el Instituto Cervantes; otros viajes me lo pagué yo. Un momento importante fue cuando incorporé Beirut, que está muy lejos, pero es muy importante. Cuando llegué a Orán, tras la sombra de Camus, en el legendario barco de Alicante, me di cuenta que estaba ya agotado. Eso fue en 2009. Estos 3 últimos años los he pasado buscando la manera de hacer el libro como yo quería.

Pregunta de exámen: ¿quién es hijo de una bruja de Sevilla y un marinero de Cornualles?

Corto Maltés.

Hay mucho de Corto Maltés en este libro, no?

Sí, hay mucho de literatura, mucha poesía, muchas mentiras de marinero. Hago muchos diarios de viaje, y añado páginas en el libro, pero las fotos tienen más pretensiones literarias que los diarios, por ejemplo.

Para mí, los libros de viajes son los más bonitos.

Sí. Yo elegí este territorio en el que no hay nada nuevo que inventar. Las primeras fotos de viajes con interés real, son los calotipos que hicieron los arqueólogos en Egipto. Y la primera novela de aventuras, que es la Odisea, también es de este territorio. Qué más vas a añadir. Es como la frase hecha: “descubrir el mediterráneo”.

A mí me hace pensar en “a fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura”, como decía Serrat.

Es un libro que va por capas. Está organizado de la siguiente manera: va desde el amanecer hasta el anochecer. De lo claro a lo oscuro. Empieza luminoso, pero la cosa se empieza a torcer. Empiezas a ver cosas raras, barcos torcidos, peces decapitados… pues eso, que empiezas bien, pero por la noche el mismo callejón está lleno de malos. Es un viaje que se va tornándose oscuro oscuro. Un poco como bucear a pulmón. Se coge aire al principio y se va hacia abajo, y cada vez con menos aire.

¿Y los videos? Yo no me hubiera atrevido a meter los fotogramas en el libro. Tengo dudas.

Son fotogramas de unos pequeños videos, mini documentales. Pensaba que las fotos son como puntos en el mapa,  quería hacer recorridos en el mapa y que los los recorridos fueran videos. Empecé a grabar conversaciones y navegaciones. Lo hice en Cádiz, en Tanger y en Orán. Esos videos se pueden ver el la web de nophoto.

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PHREE

Estás siempre en todos sitios. Tú tienes este impulso de enredar con todos, ¿no?

No lo puedo evitar. Lo que más me gusta es jugar al fútbol y siempre hago de organizador. Me voy colocando. Cuando eres pequeño, tú no sabes por qué eres el capitán del equipo, pero lo eres. Y yo siempre he sido el capitán del equipo. En un cierto punto, alguien tiene que llevar el mapa, y a mí me gusta llevar el mapa. Yo creo que es que tengo menos miedo al fracaso.

¿Y PHREE? ¿No hay suficientes editoriales de libros de fotos ya?

Editoriales como esta, no hay ninguna. Por un lado están las editoriales grandes, que no tienen línea editorial, como La Fábrica, que el 80% de lo que hace son servicios editoriales. Tampoco la tienen Actar ni Blume, que lo mismo tiene jardinería como conflictos… y luego las pequeñas como Fiesta o Bside Books, que tienen un punto de grapa, guerrillero, a veces lo barato por lo barato. Yo quería hacer algo diferente. Que si un libro tiene que ser grande y de tapa dura, que sea posible.

¿Pero tú vas a ser capaz de conseguir la cantidad de dinero que cuesta hacer un libro grande, de tapa dura y fuera de formato?

Habrá que verlo; el próximo libro que vamos a hacer va a ser un libro grande, de tapa dura.

¿Y En qué consiste la línea editorial de PHREE?

La idea de PHREE es: fotografía documental, pero de proyectos personales. Proyectos basado en el mundo real, en los que los fotógrafos han hecho un esfuerzo de interpretación de tipo personal. No sólo nos enseñan lo que pasa, sino que están ahí dentro. Que veas que el fotógrafo domina un tema y ha hecho una aportación significativa al género.

¿No corres el riesgo de hacer los libros de tus amigos, y que cuando se te acaben los amigos ya no tengas más contenidos?

Sí, se corre ese riesgo. Lo bonito serán los primeros claro, pero si lo hacemos bien, creo que nos llegarán propuestas de gente a quien no conocemos, que no sabemos en este momento lo que están haciendo.

Si yo tuviera un proyecto de libro y pudiera decidir publicar con una editorial grande o con PHREE, qué argumento tendría para publicar con PHREE en lugar de con la grande?

Yo creo que con PHREE posiblemente sería mejor libro en términos de calidad de producción, pero se vendería menos y tendría menos visibilidad.

Y eso conviene?

Eso lo tiene que valorar el autor, claro. Y PHREE garantiza que tu nivel de decisión es superior. Conmigo el autor va a tener más posibilidades de ganar en las discusiones que pudiéramos tener.

Cambiando de tercio, a mí siempre me ha parecido que las listas de los mejores libros de fotos las elaboran media docena de personas, que las hacen al alimón, ¿no?

Así es. La lista de Photoeye, que es la más importante, se elabora preguntando a unas 20 personas influyentes. Las editoriales tiene que hacer, eso sí, una buena estrategia de comunicación. Tienen que asegurarse de que equis personas clave conocen sus libros en cuestión. El de los libros es un universo muy pequeño. Mundial, pero muy pequeño. En los festivales, basta con ir dos veces para saber quién es quién. Se reúnen en Arles y en Kassel. Por ejemplo, Dalpine han hecho ese proceso en tiempo record. Ya son referencia mundial en el libro de las fotos y venden más fuera de España que dentro. Hablamos de libros muy independientes, con tiradas muy pequeñas; objetos de colección.

Yo siempre me pregunto si esto no es demasiado estrictamente endogámico. Todo es autoreferencial y homenajes. ¿No te gusta más cuando el público general tiene también alguna posibilidad de participar? Es que yo creo que la gente de fuera del mundillo no entiende nada de nada.

Tienes razón. Phree tiene una posibilidad mayor de conexión con públicos generales que las colecciones infinitas de libros independientes, que no dejan de ser colecciones de chorradas, como tú dices, no?

Bueno, no digo exactamente eso, pero es verdad que a veces me recuerdan a los que coleccionan figuritas de plomo de la Guerra de las Galaxias. Un mundo un poco demasiado friki para mí.

El reto de Phree es que el libro, el fotógrafo y el público se encuentren. Es difícil, porque los libros de foto cuestan mucho hacerlos, y no pueden ser baratos.

¿La clave no está en el contenido?

Sí, debería estar ahí. Contenido con intereses más allá de los mismos fotógrafos. PHREE tiene vocación de salir del coto del coleccionismo. La idea es llegar a otros públicos más generales, y creo que el género documental tiene ese potencial.

El género documental, vale, pero es que a veces se hacen documentales sobre cosas tan personales, que uno se pregunta a quién le pueden interesar, además de a su propio autor. 

Ah!, nunca sabes… a veces un tema personal puede conseguir que mucha gente se identifique con él. En la literatura pasa mucho.

Oye, otra cosa: ¿no estaremos creando micro editoriales para editar los libros que las editoriales que ya existen no quieren?

Si, en parte sí. La idea de Phree es otra, pero en parte sí. Allan Poe se autoeditó.

Y Whalt Whitman.

Hay quien se compra un coche, y quien se hace un libro. Que uno se pague su libro no le quita valor. Las grandes editoriales están pidiendo dinero a los autores, ¿sabes?

Si, si, ya lo sé. Pero creo que no basta con eso, ¿no?

Hagamos la prueba, mandemos una mierda con mucho dinero a una editorial y veamos si la publican.

Bromas aparte, no tengo nada en contra de los libros de encargo. En PHREE también habrá una división de libros por encargo, que se llama OPH, que es para este tipo de cosas.

Entonces, de aquí a 10 años te ves como Alberto Anaut?

No, yo me conformo con hacer 2 ó 3 libros al año. Esa es mi perspectiva para los próximos 5 años.

A veces veo que todo esto es un universo de reinos de Taifas, y muy amateur. Veo muchos libros que no tienen la entidad suficiente como para ser libros, ¿no te parece?

Lo que pasa es que el libro, dentro de que se ha democratizado, gracias a la tecnología digital y los nuevos medios de distribución, ya es accesible. Pero siguen teniendo un punto de prestigio de cuando no lo era, entonces todo el mundo quiere hacer un libro, y a veces lo hacen demasiado pronto.

Esta conversación se nos ha ido de las manos. Lo dejamos y ya veré qué saco.

Pues ahora te toca oirtela de nuevo. Buf!

No pasa nada, me la oigo en el tren.

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Juan Valbuena parece haber dado con la Piedra Filosofal: es capaz de convertir el plomo en oro. La crisis en “El Último Verano”, es capaz de redescubrir el Mediterráneo y de convertir el desierto cultural en terreno fértil para plantar algo como PHREE.

Tiene razón. Alguien tiene que llevar el mapa, y parece que a él se le da muy bien.


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