El álbum de cada espiga.

No hace tanto tiempo en realidad, que nos hemos convertido en eruditos de libros de fotos. No sé exactamente cuándo empezó, pero recuerdo que el acontecimiento que marcó el principio de la popularización del fotolibro como objeto de estudio fue la publicación de “The Photobook: a History 1 & 2″ por Gerry Badger y Martin Parr. Tal y como suele ocurrir, todo el mundo pensó “qué casualidad, que coincidencia mágica, ahora que llevo una temporada super concentrado en esto de los libros de fotos, va y aparece un libro que parece hecho a la medida de mis deseos.” Porque así funciona, somos como las espigas en el campo: nos movemos en la misma dirección que el viento, pero nos creemos que somos nosotros los que generamos el viento. Es como cuando de niño creíste ser el primero en comprar el cubo de Rubik, o que fuiste tú el primero que se hizo un llavero con el cable retorcido del teléfono.
Pues bien, si últimamente has empezado a recopilar fotos heredadas de la familia, estás haciendo una maqueta de libro pegando fotos en un cuaderno de espiral o simplemente estás diseñando un librito como si fuera un antiguo album de fotos, enhorabuena! estás en el campo adecuado. Rodeado de otras espigas que también se mueven en esa dirección. Y tal y como ocurrió con el libro de Martin Parr, resulta que una genial visionaria, Verna Posever Curtis, ha leído tu pensamiento y ha decidido publicar “Photographic Memory. The album in the age of photography”, que es un estudio recopilatorio de albums de fotos.

Albums de autores en pleno proceso creativo, o de anónimos aficionados a las fotos de las vacaciones. En cualquier caso, un objeto que certifica definitivamente que tus abuelos en realidad eran diseñadores vanguardistas, adelantados a su tiempo. La obra editorial que recoge el trabajo de maestros y anónimos y los mete bajo el mismo techo, consiguiendo el desesadísimo efecto de que nuestros albums familiares dejen de ser simples albums y pasen a ser objetos magníficamente diseñados.

No dejes que la crisis marchite tu sonrisa, piensa que tienes los cajones llenas de opúsculos potencialmente rompedores y merecedores de estudio. Alegra esa cara, porque vuleve el Pritt y la grapa. Basta de gastar fortunas en autoediciones de tapa dura. Ahora lo que se lleva es el cuadernillo con celo y manchas de café. Yo estoy encantado, porque tengo media docena de incunables. Al igual que las espigas que me rodean, me combo hacia un lado determinado, y hago como si no supiera que el viento son los dioses que soplan hacia donde quieren que miremos.

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2 comentarios to “El álbum de cada espiga.”

  1. larraz Says:

    Muerto me dejas:

    http://larraz.wordpress.com/2012/03/25/trabajando-en-un-libro/

    Suena a campos mórficos y esos rollos poco comprensibles, pero pienso que tienes toda la razón, y que conozco a poca gente que lo sepa expresar como tú.

    Somos espigas. Soy hijo de harinero y sé el valor que eso tiene.

  2. El álbum de cada espiga. Vuelven los álbumes de fotografías analógicos... Says:

    […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos El álbum de cada espiga. Vuelven los álbumes de fotografías analógicos… spottorno.wordpress.com/2012/05/14/el-album-de-cada-espiga/  por nonac77 hace […]

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