Archive for 28 mayo 2012

Carta a los corintios en la sombra 13.1

mayo 28, 2012

Hay un texto que leen los curas en casi todas las bodas religiosas. La famosa carta de San Pablo a los Corintios, que dice así:

” Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. 

 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 

no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,

no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá.”

Últimamente he estado hablando con algunos fotógrafos acerca de las similitudes que unen al mundo de la fotografía con las religiones. No me atrevo aún a profundizar en ese espinoso asunto, pero sí que me voy a servir de San Pablo para explicar mi conclusión del taller que Donald Weber impartió este sábado en un lugar secreto de una ciudad secreta.

Donald Weber es un magnífico fotógrafo documental, que sin embargo, puede que acabe siendo más conocido por los talleres que imparte acerca de cómo presentarse a becas y ganarlas.

Durante unas horas, te enseña cómo ha hecho él para ganar casi 200.000 $ en becas en 5 años. Te enseña su currículum, las distintas presentaciones, textos, estructuras narrativas, maneras de hacer presupuestos, psicología de jurados… muchas cosas que ya todos conocemos, pero obviamente no muy bien, si tenemos en cuenta el número de becas que hemos ganado a lo largo de nuestra vida. Nota: si has ganado más de 5 becas importantes, este artículo no te incumbe.

Donald es muy inteligente, porque además de haber descifrado la manera de penetrar en los corazones de los jurados de las becas más importantes, también ha identificado el hecho de que la mayoría de los fotógrafos se sienten inseguros acerca de sus cualidades de presentación y promoción. Y ahí ha encontrado una mina de platino.

Y tal y como suele ocurrir con la gente que hace bien las cosas, no le cuesta nada enseñarnos sus trucos mágicos. Y no le cuesta nada, no porque sea un franciscano, desprendido de todo bien material. Más bien al contrario. Donald es una fierísimo competidor. Casi diría que es un depredador curricular, un cazador de méritos. Pero no se guarda ninguno de sus presuntos secretos, por la sencilla razón de que el verdadero secreto es imposible enseñarlo ni transmitirlo. Nada de todo lo que Donald enseña sirve para nada si no existe previamente una idea.

Y aquí está finalmente la conexión con la carta a los Corintios:

 ” Aunque yo conociera todos los trucos de presentación del mundo, si no tengo una idea, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todo lo que los jurados quieren saber, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo una idea, no soy nada. 

 Aunque repartiera todos mis trucos para ganar becas y entregara mis cuadernos de notas, si no tengo una idea, no me sirve para nada.

Quien tiene una idea es paciente, es servicial; quien tiene una idea original no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 

no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,

no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 

Las ideas todo lo disculpan, todo lo creen, todo lo esperan, todo lo soportan.

Una buena idea no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá.”

Donald es, sobre todo, una fábrica de ideas. Si alguna vez habéis sentido que habéis tenido una idea sólida, un proyecto original, sin fisuras, sabéis a lo que me refiero. Nada te hace más generoso que saber que lo único que te puede hacer sombra es una idea original; y en ese caso, se aplica lo de que “a quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”

La santa indignación de las ursulinas.

mayo 21, 2012

He viajado en coche miles de kilómetros sin cinturón de seguridad; he conducido bajo los efectos del alcohol, he ido en moto sin casco durante años. He viajado en autoestop con 16 años y he follado sin condón, cuando ya se sabía que no era una buena idea. Empecé a fumar con 15 años, lo dejé con 30 y ahora fumo cuando comparto alguna caña con otros fumadores, lo que hoy por hoy es un acontecimiento digno de ser destacado. Hoy, como mi casa es mi oficina, la ley dice que no podría fumar en mi casa si quisiera. Bueno, la ley también dice que tengo que hacer un simulacro de incendio al año e indicarme a mí mismo dónde está la salida de emergencia. Sobre la montaña de leyes incumplibles que nos gobiernan, podemos hablar otro día.

El caso es que hace poco caí en la página de Frieke Janssens, una fotógrafa belga que se dedica principalmente al mundo de la publicidad, por cierto con muchísimo talento y capacidad. Domina la puesta en escena, la composición, y es muy muy buena con el uso de la luz. Es una gran fotógrafa publicitaria.

Pero no es eso lo que quiero destacar hoy. Lo que me ha llamado la atención es un proyecto personal que se llama Smoking Kids y que va de… sí, de niños fumando.

Y claro, me ha parecido bastante provocador. Me ha producido un rechazo inmediato, pensando en mi pobre Pablito ya dándole al cigarro.

Al tiempo que sufría esta reacción negativa, una voz interior me decía “no te preocupes, Carlos; esto no es más que otro habilidoso truco de  photoshop hecho por una auténtica experta. No te preocupes. Esos niños no han fumado para la foto”

Pero mira tú por dónde, cuando llego al making of , resulta que sí, que los niños han sostenido en la mano verdaderos cigarrillos, aunque sean de hierbas medicinales.

Y de nuevo, mi voz puritana se alarma y reacciona indignada, al mismo tiempo que mi yo del pasado me grita al oído que “no pasa nada, hombre, que tampoco los niños van a morir por simular un paseo por el lado salvaje durante un rato”. Mi voz del pasado, superviviente de los peligrosos 80 me dice que quizás nos hemos convertido en ursulinas amojamadas, y que no estaría de más aflojar un poco la mano. Mi yo del pasado convence al yo del presente de que en realidad, le envidio a Friecke el valor de exponerse al escarnio público, y la capacidad de provocar en mí una reacción que contiene más de una dimensión y que transciende a la fotografía misma.

Y a vosotros, qué os parece, ¿merece la pena hacer del tabaco algo atractivo para un niño con tal de montar un poco de lío, o nos la cojemos con papel de fumar?

El álbum de cada espiga.

mayo 14, 2012

No hace tanto tiempo en realidad, que nos hemos convertido en eruditos de libros de fotos. No sé exactamente cuándo empezó, pero recuerdo que el acontecimiento que marcó el principio de la popularización del fotolibro como objeto de estudio fue la publicación de “The Photobook: a History 1 & 2″ por Gerry Badger y Martin Parr. Tal y como suele ocurrir, todo el mundo pensó “qué casualidad, que coincidencia mágica, ahora que llevo una temporada super concentrado en esto de los libros de fotos, va y aparece un libro que parece hecho a la medida de mis deseos.” Porque así funciona, somos como las espigas en el campo: nos movemos en la misma dirección que el viento, pero nos creemos que somos nosotros los que generamos el viento. Es como cuando de niño creíste ser el primero en comprar el cubo de Rubik, o que fuiste tú el primero que se hizo un llavero con el cable retorcido del teléfono.
Pues bien, si últimamente has empezado a recopilar fotos heredadas de la familia, estás haciendo una maqueta de libro pegando fotos en un cuaderno de espiral o simplemente estás diseñando un librito como si fuera un antiguo album de fotos, enhorabuena! estás en el campo adecuado. Rodeado de otras espigas que también se mueven en esa dirección. Y tal y como ocurrió con el libro de Martin Parr, resulta que una genial visionaria, Verna Posever Curtis, ha leído tu pensamiento y ha decidido publicar “Photographic Memory. The album in the age of photography”, que es un estudio recopilatorio de albums de fotos.

Albums de autores en pleno proceso creativo, o de anónimos aficionados a las fotos de las vacaciones. En cualquier caso, un objeto que certifica definitivamente que tus abuelos en realidad eran diseñadores vanguardistas, adelantados a su tiempo. La obra editorial que recoge el trabajo de maestros y anónimos y los mete bajo el mismo techo, consiguiendo el desesadísimo efecto de que nuestros albums familiares dejen de ser simples albums y pasen a ser objetos magníficamente diseñados.

No dejes que la crisis marchite tu sonrisa, piensa que tienes los cajones llenas de opúsculos potencialmente rompedores y merecedores de estudio. Alegra esa cara, porque vuleve el Pritt y la grapa. Basta de gastar fortunas en autoediciones de tapa dura. Ahora lo que se lleva es el cuadernillo con celo y manchas de café. Yo estoy encantado, porque tengo media docena de incunables. Al igual que las espigas que me rodean, me combo hacia un lado determinado, y hago como si no supiera que el viento son los dioses que soplan hacia donde quieren que miremos.


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