Archive for 31 octubre 2011

La receta secreta que todos conocen ya.

octubre 31, 2011

Hace algunos años trabajé en una agencia de publicidad como director de arte.

- ¿Director de qué dices, niño?

- De arte, mamá.

- Pues sí que se asciende rápido en esa oficina…

Pero al margen de la pertinencia del título, lo cierto es que buena parte de mi trabajo consistía en hacer bocetos para lo que luego serían anuncios. Una vez pensadas la ideas, había que presentarlas al cliente lo más parecidas a lo que finalmente sería el anuncio real. Para eso hacíamos búsquedas de fotos durante horas en las montañas de libros que había por la oficina. Google estaba naciendo y la búsqueda de fotos online no funcionaba muy bien, pero había becarios a punta de pala. Yo era uno de ellos. Becario de Director de Arte.

Una vez encontrada la foto adecuada la escaneábamos y la poníamos en lay-out. Pero muy a menudo la foto estaba escaneada de una revista mal impresa, o era muy pequeña. De manera que me labré toda una reputación tratando las fotos con Photoshop para que pareciesen interesantes. Contraste, colores desaturados, una capa en color sobre una en grises, con en modo luz intensa y las esquinas invariablemente oscurecidas. Todas las fotos parecían sacadas del Raygun, la revista de culto de los 90 diseñada por David Carson. Todas parecían sacadas de artículos sobre skaters californianos. Aunque fuese un anuncio para Endesa. No todo el mundo sabía darle es toque a las fotos, así que quien sí sabía hacerlo era una pieza importante en las agencias de publicidad y revistas. Algo así como el que tiene la receta de la salsa especial de la casa.

Pues bien, eso se acabó para siempre.

Y se acabó por inundación. Entre la Hipstamatic e Instagram han conseguido que todo el mundo conozca el secreto de la piedra filosofal del retoque cromático resultón. ¿A que casi cualquier cosa fotografiada con el iPhone sale bien?

No hay revista importante en la que no se haya publicado un reportaje sobre Afganistán o Libia con fotos del iPhone. Los efectos de color que ya todo el mundo sabe aplicar hacen que cualquier foto resulte atractiva. Con esto no quiero decir que todas las fotos de iPhone sean malas, que nadie se cabree antes de tiempo. Lo que digo es que lo que antes era un trabajo casi artesanal de Photoshop, se ha convertido en el estándar. El que hace una foto sosa es porque no sabe que existen todos esos filtros al alcance de su dedo. Una vez más, los que sólo saben poner sal y pimienta quedan al descubierto. Lo que cuenta es el filete.

La semana pasada hablábamos de cómo a veces nos quieren llevar al huerto con el Blanco y Negro extremo, al estilo escuela danesa. Como ha habido alguno que ha replicado que con el color también se puede manipular la percepción de una imagen, hoy añadiremos que al huerto se va de muchas maneras: en blanco y negro, en color y hasta por escrito.

¿Te gusta que te lleven al huerto?

octubre 24, 2011

Cuando hacíamos copias de blanco y negro en papel pasábamos horas haciendo máscaras para quemar o aclarar determinadas zonas de la imagen. Los que sabían hacer bien esto eran cotizados profesionales que trabajaban muy cerca de los fotógrafos. Hay circulando por ahí una hoja de Richard Avedon con instrucciones que siempre me ha impresionado.

Ahora todo esto lo hacemos con Photoshop, o con programas similares. Quemamos y aclaramos por zonas. Exactamente igual.

Lo que ocurre es que ahora es tan sencillo que realmente a veces se nos va la olla con esos ajustes.

Esta primera es la imagen tal y como sale por defecto de la cámara. Es lo que llamo informalmente el “método Associated Press”: cero intervención.

Esta segunda es la misma imagen con algunos ajustes que resaltan zonas, contrastes y saturación. De este modo la imagen es más atractiva.


Y esto es lo que también informalmente, llamo “la escuela danesa”: blanco y negro muy intervenido, grano artificial y cielos muy oscuros. De este modo conseguimos resaltar el dramatismo de modo inmediato e intuitivo y dotarle a la imagen de un aura icónica que ayuda a que el espectador perciba que está frente a una imagen atemporal y por lo tanto, buena.

Y de eso quiero hoy reflexionar hoy un momento. A mí me encanta el blanco y negro. También soy favorable a tratar las fotos para que queden como nosotros queremos. Soy el primero que cuando aún disparaba en película usaba máscaras y oscurecía los cielos a tope.

Sin embargo hoy por hoy, me pregunto si no es una manipulación extrema el privarle a las imágenes de un elemento tan sustancial como es el color. Para mí no es un asunto moral, sino estrictamente conceptual. Cada vez que veo un trabajo en blanco y negro de estas características, no puedo evitar por algún momento, pensar que el autor, de alguna manera, está intentando llevarme al huerto. Otra cosa es que a veces el huerto es justo a donde quiero ir.

Bienvenidos al Prefuturo.

octubre 18, 2011

Quieres hacer un libro? Pues hazlo con Blurb. Bueno, no, que ya huele. Nunca has visto una Fuji X100, pero ya sabes que está anticuada. La X200 está a punto. Hazte una web. Entre que empiezas y terminas, los fabricantes de tabletas han decidido que tu software ya no vale. Vete a Libia. Vuélvete ya, que ahora toca Yemen. Bueno, Somalia. Bueno, Siria. Bueno, en realidad lo que toca es hacer una serie de retratos en plan conceptual. No, mejor un multimedia con mucho vídeo. Acaban de lanzar una nueva agencia de fotos. Acaba de cerrar. Estamos buscando a la nueva generación de fotógrafos para sustituir a la generación de hace 2 años. El 15M ha muerto, viva el 15O, o el OWS.

Bienvenidos al Prefuturo. Bueno, en realidad ya se acabó.

Así están las cosas. Nos corroe la ansiedad no ya de lo que está por venir, sino de lo que vendrá después de lo siguiente. Por algún motivo que aún no acabo de comprender, todo gira en torno a la idea de que hay que estar preparado para un futuro que recurrentemente llega sin que nos demos cuenta y se va antes de que lo hayamos siquiera comprendido. Es una situación casi obsesiva compulsiva generalizada. El hoy no existe, sólo existe el mañana. Hay que coger un buen turno en la cola de la vida, no vaya a ser que lleguemos tarde a algo. El pánico a no estar en el momento adecuado en el lugar adecuado nos hace correr como pollos sin cabeza, cuando en realidad los asuntos serios que configuran la condición humana tardan décadas en moverse milímetros. Pregúntaselo a los refugiados del Sáhara, a los condenados a muerte en EEUU, a los del terremoto de Lorca o a los de la colza. Pregúntate cuánto van a tardar en obligar a pagar impuestos por las operaciones financieras. ¿Cuándo dejaremos atrás el petróleo?. ¿Cuándo conseguiremos un estado laico de verdad?. ¿Llegará el día en que los políticos corruptos devuelvan lo robado?

Pero estamos ocupados con si Justin Bieber se casa o finalmente es gay. Estamos en si Lady Gaga ha denunciado a no-sé-qué-otra-cantante-de-pacotilla que se quiere llamar Lady Goo Goo.

¿Eres un joven fotógrafo y no encuentras proyecto con el que comprometerte? Lo tienes muy fácil: mírate alrededor y pregúntate qué pensarán dentro de 15 años de las fotos que vas a hacer este año. Y date prisa, que hay otro que empezó ayer mismo.

La vida de los otros.

octubre 9, 2011

“Tu tiempo es limitado. No lo malgastes viviendo la vida de otros”

Ya sabes de quién es la cita. En caso contrario, necesitas leer periódicos más a menudo.

En el mundo de la fotografía el “síndrome de la vida ajena” es prácticamente epidemia. ¿Cuántos fotógrafos quieren ser exactamente como James Nachtwey, Helmut Newton, Koudelka o William Eggleston?

Casi todos nosotros tenemos a fotógrafos de quienes estamos enamorados y consumimos nuestras limitadas fuerzas en estudiarlos, analizarlos y tratar de emularlos. En algunos casos particularmente graves se dan lo que de un modo atrevido llamaría “politoxicoenamoramientos”. Un afán, en principio saludable, por querer aprender lo mejor de cada leyenda, que sin embargo nos puede encerrar en una angosta y oscura trampa de frustración.

En vez de seguir nuestro instinto y nuestras tripas dedicamos mucho tiempo a hacer cábalas acerca de lo que deberíamos hacer. Hacemos meticulosos dibujos de nosotros mismos en los que trazamos áreas llenas de nuestro instinto, áreas llenas de lo creemos que los demás quieren de nosotros, áreas llenas de las retos que nos imponemos, áreas repletas de sentido común y hasta una pequeña parte de rebeldía, muy cuidadosamente desaliñada. Pero ¿y si mi vida consiste precisamente en hacer este tipo de cábalas? ¿debo seguir haciéndolas o estoy viviendo la vida de otros? Y si sigo el consejo que encabeza este artículo: ¿no estoy viviendo según el modelo que sugiere el que la escribió?.

Cuando nos cuesta trabajo hacer algo que nos hemos propuesto, es muy probable que estemos haciendo algo que en realidad no queremos hacer, porque en realidad, las cosas que nos emocionan no nos suponen ningún esfuerzo. Si determinado camino se nos hace muy cuesta arriba, puede ser que no sea nuestro camino. Si somos lo bastante valientes, aceptamos que hemos cogido un camino equivocado. Y hace falta ser valiente, porque es muy duro reconocer que hemos estado perdiendo el tiempo.

Pero no todo son malas noticias.  La primera buena noticia es que la vida de los otros a veces es muy interesante. Vivir un poco la vida de los otros quizás no nos lleve a ganarnos una página en la Wikipedia, pero seguramente hará que seamos más empáticos, más comprensivos y hasta mejores personas. La segunda buena noticia es que en realidad nunca perdemos el tiempo. Toda experiencia es capitalizable. La inversión en nosotros mismos acepta todas las monedas del mundo  y hasta pagos en especies. Si durante años has sido informático, quizás acabes haciendo una tienda online de libros de fotos pionera y ejemplar. Si tienes un pasado de publicitario, quizás el mundo multimedia te resulte muy fácil de comprender. Si tu padre te puso la cabeza como un bombo con sus batallitas militares, quizás seas la persona perfecta para ir al frente. Si eres de un lugar pequeño como Puertollano, a lo mejor eres la persona adecuada para ver la España Oculta.

Pero este blog ¿no era sobre fotografía? ¿Por qué tengo que tragarme este tostón filosófico de baratillo?

Porque la fotografía en realidad no se entiende sin un poco de reflexión. Quien se quiera adentrar en la fotografía y lo haga sin dedicarle muchas horas a la reflexión y al autoestudio se está comprando todas las papeletas para sufrir desastres emocionales y económicos. Porque quien no reflexiona acerca de la raíz misma de su actividad está condenado a vivir la vida de los demás para siempre y por lo tanto a encontrarse con muros de goma contra los que no tiene herramientas por la sencilla razón de que no es quien pretende ser.

“Consejos vendo y para mí no tengo” Pues sí, sí tengo. Porque de todo lo citado anteriormente yo tengo mi ración.

Con este blog precisamente estoy intentando, entre otras cosas, encontrar la persona que soy, que sorprendentemente cada día se parece más a la que quería ser. O apunté muy bajo o he recalibrado mi mira. Sea como fuere, aún estoy en ello.

No tienes una historia? No pasa nada.

octubre 3, 2011

Últimamente tengo mucho lío, así que hoy me voy a limitar comentar una pieza que vi hace unos cuantos meses en Vimeo. Se trata de Aral Sea: un montaje hecho exclusivamente con fotos alrededor de no muchos metros cuadrados del Mar Aral. Me interesa esta pieza porque tiene la cualidad de sacar el mayor provecho posible a un material muy limitado. Porque las fotos no dan para mucho, pero la manera en que está montado hace que el resultado final sea interesante.

Normalmente insisto mucho en que si no tienes una historia que contar, no hay nada que puedas hacer para reparar la carencia. Pero quizás las cosas no sean tan estrictas. El caso de Aral Sea es paradigmático de lo contrario. Un trabajo fotográfico mediano que sin embargo rompe las barreras de la narrativa estándar y aborda un tema aparentemente mediambiental de una manera casi diría que poética. El uso del audio y de la música es también bastante bueno. No sé cómo se las ha apañado el autor, pero ha conseguido que lo ponga como ejemplo de cómo es posible contar algo de una manera no lineal, no verbal y casi no lógica. Esta es una manera de comunicar que funciona a través de la percepción no estructurada. Una manera de trabajar que no hay que descartar.

En estos días que estoy inundado de organigramas y estructuras, un poco de caos me viene perfecto.

 


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