Archive for 26 septiembre 2011

Teoría y práctica de la Relatividad Fotográfica.

septiembre 26, 2011

Hace tiempo que lo sabemos: el pie de foto lo es todo. La foto es, o no es, en función de su circunstancia, por decirlo de un modo orteguiano. El contexto determina el significado superficial y profundo de cada cosa en el universo. Una especia de Teoría de la Relatividad, pero  al estilo humanista. Si vemos a una pareja en bañador y bikini en la playa, nos parece perfecto. Es lo suyo, es lo normal. Pero si esa misma pareja aparece un miércoles por la mañana en la sección de ferretería de El Corte Inglés, con el mismo bañador y el mismo bikini, estoy casi seguro de que se montaría un pequeño revuelo.

En estas cosas me dio por pensar el otro día, cuando sentado en un McDonalds, castigando a mi cuerpo con una de sus venenosas pero riquísimas hamburguesas, observé que decoraban las paredes una fotos de manchas de pintura oleosa, o de aceites coloreados. Por todo el local, grandes copias de fotos de macros de dichas manchas viscosas daban color y una cierta alegría al, por otro lado, siempre cutre McDonalds.

Recordé unas fotos que este año premiaron en el World Press Photo. Unas fotos de detalles de las manchas de aceite que se formaron en el Golfo de México cuando la plataforma petrolífera Deepwater se hundió, provocando el vertido de millones de litros de petróleo.

El ser humano -ciertamente- es extraordinario. Somos capaces de otorgarle a las cosas y personas valores añadidos o restados en función exclusivamente de un contexto. De la misma manera que el valor de una obra de arte infinitamente reproducible reposa sobre el certificado de autenticidad que un galerista expende, el valor documental de una foto puede depender casi completamente de un pie de foto. No sé cómo es la teoría, pero la práctica, desde luego, es muy relativa.

 

 

El nuevo mester de juglaría.

septiembre 19, 2011

El debate ya resulta cansino: libros, multimedias, ipads, nuevos y viejos medios, exposiciones o microsites. ¿Cuál es la mejor manera de enseñar un trabajo fotográfico? Porque en el fondo, de lo que se trata es de contar historias. Contar cosas que tengan interés, que signifiquen algo. De verdad que da lo mismo cómo se presenten. Los fotógrafos no somos muy distintos de los juglares medievales. Contamos historias. Si son interesantes, nos dan de comer. Si no tienen sentido para nadie, nos echan del pueblo y nos empluman.

Últimamente, como voy  a impartir algún taller en el que voy  a hablar de todos estos asuntos,  me estoy ejercitando en todas las posibles maneras de comunicar pensamientos. Fotos, vídeos propios y hoy, un montaje que he hecho cogiendo imágenes sin permiso, doblándolas y poniendo música. El ejercicio consiste en pensar una idea básica y llevar a cabo una pieza audiovisual en menos de 3 horas. Con todo incluído: guión, grabación de audio, efectos sonoros o música y por supuesto, la edición del material visual.

De esta manera, cuando les pida a los alumnos que hagan lo mismo, sabré que no les estoy pidiendo algo imposible. Quiero ver la cara que ponen cuando vean que en su flamante taller de fotografía se abre la sesión con dibujos animados.

10 años esperando este momento.

septiembre 12, 2011

Hace 10 años metí algo en un sobre. Este es el vídeo del día que lo abrí.

Haz click en el logo de Vimeo para verlo más grande o a pantalla completa.

Una teoría de la evolución.

septiembre 5, 2011

A todos los fotógrafos tanto documentalistas como reporteros, cuya actividad lleve implícito el viaje a tierras exóticas, debería interesarles y mucho, el trabajo de los difuntos Alexander Buchan y Conrad Martens.

Ambos fueron testigos de épicas aventuras junto a personajes de gran relevancia histórica. Estos dos documentalistas pusieron a prueba su capacidad de sacrificio alejándose de sus casas durante varios años; enfrentándose a horribles privaciones, estrecheces y grave riesgo mortal tanto por factores naturales como humanos. Ambos sobrevivieron al hambre, naufragios, fríos polares, al escorbuto, motines y escaramuzas militares.  Muchos de sus compañeros de aventuras no tuvieron tanta suerte.

Durante sus viajes no utilizaron ningún tipo de aparato electrónico para comunicarse con nadie fuera de su entorno más cercano. Usaron sólo medios analógicos para captar sus imágenes y estuvieron desprovistos de toda posibilidad de volver a sus casas en los momentos de zozobra emocional.

Alexander y Conrad contribuyeron sustancialmente al mejor y mayor conocimiento de la geografía terrestre con sus documentos gráficos. Ambos documentaron lugares y situaciones que nadie antes que ellos habían visto jamás. Los dos, cada uno por su lado, protagonizaron biografías apasionantes.

Alexander Buchan era el dibujante del H.M.S. Endeavour; el barco en el que el Capitán Cook realizó el primero de sus 3 viajes alrededor del mundo, entre 1768 y 1771.

Conrad Martens era el artista topógrafo y dibujante del Beagle, el barco en el que Charles Darwin viajó entre 1831 y 1836 por los mares del sur y en el que concibió su Teoría de la Evolución.

Si, amigos. El documentalismo gráfico empezó mucho antes que la fotografía existiera. “Los fusilamientos de 3 de Mayo” de Goya, “La rendición de Breda” de Velázquez, La Columna Trajana de Roma, los jeroglíficos de la tumba de Tutankamon y hasta las pinturas rupestres de Altamira ya eran documentos gráficos. Como es fácil apreciar, la evolución de las técnicas ha sido contínua y ocasionalmente revolucionaria. Y me juego el pescuezo a que siempre, cada vez que aparecía algo que iba sentenciando a muerte a la técnica anterior, había quien se rasgaba las vestiduras y quien se negaba a adoptar lo nuevo. Y también estoy seguro de que por cada salto evolutivo hubo miles de ensayos fallidos hasta que se iban afianzando las novedades.

Así, del mismo modo que llegó, también se irá o por lo menos se retirará a un lugar un poco más apartado, la fotografía impresa. Nuestra querida fotografía impresa, la imagen solitaria y muda empieza a jubilarse. Y mientras tanto, lo que hoy llamamos torpemente multimedia se llamará sencillamente reportaje, o cuento o historia, sin reparar ni por un segundo en el hecho de que incluye fotos, vídeo, audio y gráficos.

Y quien no esté aún convencido, que se siente un rato a ver y a analizar la pieza “La Zone”, ganadora del Premio Documental para Web en el Festival de Perpignan. Un trabajazo que tiene unos solidísimos cimientos conceptuales, una tonelada de esfuerzo de producción y una elegantísima y sencilla presentación de pequeñas piezas interconectadas entre sí, que configuran lo que, de momento, parece ser la última palabra sobre el tan trillado tema de Chernóbil. Trabajos como este son de verdad inspiradores, porque en realidad están al alcance de casi todos. No es técnicamente muy complejo, ni es desesperantemente interactivo. Unos sencillos clicks, piezas cortitas y distintas entre sí. Unas más conceptuales, otras más al grano. Pero todas con un criterio fotográfico de primera. Ya sé, me diréis que es video. Pues yo os digo que miréis el capítulo Palieska / La terre contaminée.

Ya de paso mirad el resto del catálogo de documentales que hay colgados en Le Monde. Los hay buenos, como Happy World y peores, pero todos son piezas clave para entender cómo será la próxima especie hacia la que estamos evolucionando.


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