Archive for 27 junio 2011

1 tema, 2 aproximaciones, 3 conclusiones.

junio 27, 2011

Uno de los temores a los que se enfrenta cualquiera que emprenda un proyecto que implique la narrativa de un acontecimiento o situación, al margen di si es real o ficticia, es que otra persona lo esté haciendo al mismo tiempo en otro lugar. Temor sólo superado por la posibilidad de que ese otro proyecto paralelo sea mejor que el propio. Para terminar de rematar la tensión, cabe la posibilidad de que ese otro proyecto sobre nuestro mismo tema, que está haciendo alguien mejor que nosotros, salga a la luz antes que el nuestro.

Pues no sé exactamente cuál salió antes, pero he aquí el caso de dos piezas audiovisuales hechas exactamente en el mismo sitio, sobre exactamente el mismo asunto, ambas producidas en 2009.

Por un lado, el ganador de 3 Visa d’Or, una beca Eugene Smith, 2 World Press Photo y muchos otros galardones además de autor de 2 libros, el muy reconocido miembro de la prestigiosa agencia Noor, Philip Blenkinsop. Autor de The Fires Within: the burning coalfields of Jharia, un trabajo sobre un lugar en India donde la explotación del carbón tiene nefastas consecuencias en la población local.

Haz click aquí para ver The Fires Within

Por otro lado, los ganadores de un Magnum Expression Award y un Emmy, pero sobre todo fundadores de la maravillosa productora de audiovisuales documentales (nombrada desde este momento, el faro que ilumina el camino) Bombay Flying Club, los no tan reconocidos, Poul Madsen y Brent Foster coautores de Wasteland, un trabajo sobre un lugar en India donde la explotación del carbón tiene nefastas consecuencias en la población local.

Haz click aquí para ver Wasteland.

No es mi intención hacer de esto una comparativa para decir cuál me gusta mas, pero no me queda más remedio. Lo voy a hacer.

El trabajo fotográfico de Philip Blenkinsop está a más o menos a la altura de sus muchos otros trabajos. No olvidemos que estamos hablando del autor de impresionantes reportajes como el de las guerras tribales de Borneo o el de la guerra olvidada de los Hmong. Su magnífico blanco y negro clásico, su cercanía con el sujeto y su mirada siempre tan cruda están por encima del resultado de la pieza audiovisual producida. En el audiovisual de Philip Blenkinsop no hay ni un segundo de video. La narración la locuta el propio fotógrafo con voz grave y seria y un poco impostada. No aporta mucha credibilidad. Más bien al contrario. La música de piano es poco más que un colchón musical sobre el que reposa este pase de diapos. Este audiovisual no es muy bueno. Yo diría que a Philip, fotógrafo de vieja escuela, a pesar de su relativa juventud, este lenguaje no le llama demasiado. Este capítulo del proyecto de agencia,  el por otro lado impecable, Consequences, no acaba de alcanzar la potencia que tienen sus trabajos más personales hechos a la antigua, simplemente con fotos.

Sin embargo el trabajo de Bombay Flying Club, Wasteland, es un ejercicio de visrtuosismo audiovisual. Es un magnífico equilibrio entre imagen estática y video. Los encuadres, el uso sombrío del blanco y negro y la inquietante banda sonora hacen que nos metamos en la historia mucho más de lleno. Con Wasteland yo entiendo mejor lo que ocurre y empatizo más con los afectados. Será porque quien me habla son personas que viven ahí, personas directamente implicadas en el asunto. Será porque me dejo atrapar por la perfección formal de los encuadres, el uso medido de las profundidades de campo y en general el cuidado preciosista de su producción. Su ritmo, aún siendo pausado, mantiene una tensión latente hasta el último segundo. Este trabajo es muy cinematográfico; es el trabajo de alguien que sabe cómo empaquetar el material en bruto. Además la presentación gráfica es mucho mejor y añade contenido en forma te textos y mapas. Porque no nos engañemos, el buen paño en el arca se vende, pero si se saca del arca y se pone en un buen escaparate, es que te lo quitan de las manos.

Que no se cabreen los de Noor, su trabajo es obviamente uno de los principales referentes en fotoperiodismo del mundo en estos días, pero este asunto de los multimedias es muy peliagudo y hay mucha tela que cortar.

Y de aquí saco 3 conclusiones:

1- Cualquier tema puede hacerse un número indefinido de veces. Sólo hay que hacerlo distinto, o mejor.

2- La calidad de un multimedia depende en gran medida de cuántos multis sean esos medias.

3- Hay una nueva generación de autores que desde lugares no tan visibles están marcando las pautas del futuro.

Terminado de editar en una ciudad del norte de Europa donde uno de los gemelos ya no golpea nada.

En busca del Santo Grial Multimedia.

junio 20, 2011

Extra!, Extra! Últimas noticias! Al parecer ha sido inventado un sofisticado sistema con el cual es posible presentar imágenes tanto en movimiento como estáticas, música y sonidos en una pantalla. Fuentes autorizadas confirman que de no haber sido por los últimos adelantos tecnológicos relativos a internet y más específicamente los iPads, este singular hallazgo no hubiera sido posible. Expertos de todo el mundo están inmersos en el estudio en profundidad de las ventajas e inconvenientes de estas increíbles nuevas novedades.

Hacia el final del párrafo anterior, si has estado atento a lo que leías, habrás empezado a fruncir el ceño en plan: “pero de qué va…?”

Pues así llevo yo como una década.

Hace años asistí a un seminario de fotografía que impartían los miembros de esa famosa agencia cuyo nombre es un número romano. Recuerdo cómo me iba retorciendo en mi asiento cuando escuchaba a varios de los muy prestigiosísimos miembros hablar de las piezas audiovisuales como si acabaran de descubrir el agua caliente.

El lenguage audiovisual creo que tiene ya más de 100 años, ¿no? O sea: está inventado. Está ya tan depurado y ha sido experimentado durante tanto tiempo que podemos considerarlo ya un lenguaje propiamente dicho, con sus convenciones, sus sobreentendidos, con sus normas y sus normas para romper las normas. Es un lenguaje muy complejo, con muchísimos dialectos. Si comparamos “2001: una odisea en el espacio” con “Águila Roja” nos damos cuanta al instante de a qué me refiero. No es un lenguaje monolítico. Es un lenguaje muy articulado en el que cabe casi de todo.

En los últimos años, debido al declive de los medios impresos, equivalente al crecimiento de los medios de pantalla, se habla mucho de los benditos “multimedia”. Llamamos multimedia a piezas audiovisuales que contienen fotos, video, música, texto hablado, texto escrito y animaciones. Antes se llamaba documental, pero eso ya quedó anticuado. Otra modalidad es el vetusto pase de diapos, que ahora llamamos en inglés slideshow y mola más. Hay multimedias lineales (o sea, de darles a play una vez) y multimedias interactivos, que son los de hacer click y pasar de un nivel narrativo a otro.

Como la transición digital aún no se ha hecho y como todavía no está claro para qué sirve todo esto, está todo el mundo como loco tratando de encontrar el Santo Grial Multimedia. Esa pieza que no es ni demasiado corta, ni demasiado larga. Esa pieza que informa, pero no aburre. Que no es ni un pase de diapos ni un anuncio ni un videoclip. Una cosa que sea más que periodismo, pro menos que ficción. Nadie sabe cómo va a acabar la cosa. Pero lo que sí sabemos es que el futuro de la comunicación de masas pasa por una pantalla de entre 4 y 40 pulgadas. Sabemos que vamos a vivir online casi todo el tiempo y que vamos a consumir audiovisuales a punta de pala.

Por eso empiezo una nueva etapa de este blog con título nuevo: Asuntos fotográficos. El viejo título Fotógrafos y fotografía se me quedó corto. Ahora hay más cosas que me interesan. Voy a ver si a fuerza de escribir y quizás con vuestra ayuda, conseguimos en el plazo de unos meses encontrar respuestas a las muchísimas preguntas que tanta gente del mundo de la fotografía se está haciendo.

Y para no perder las buenas costumbres, voy a seguir recomendando trabajos que veo por ahí. Ya os aviso: todavía no he visto nada que me guste en su totalidad.

La pieza A life Alone, de Masie Crow es muy emotiva y su autora lo ha hecho todo ella: rodaje, audio y montaje. En contra: ritmo un poco cansino. Abusa de la entrevista y la música y textos brillan por su ausencia. Os lo pongo un poco para ir viendo cómo están las cosas más o menos hoy en día.

 

 

Este otro, William and the windmill de Randy Risling ya es un poquito viejuno, pero sigue siendo un buen referente en cuanto a ritmo y el uso de varias dimensiones auiovisuales. Es una bonita historia, contada con alegría en todos los sentidos.

 

 

Que tengáis buen lunes y allá vamos.


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