Archive for 12 octubre 2010

Me fui, pero de vez en cuando twittearé.

octubre 12, 2010

La hora del recreo.

octubre 10, 2010

Amigos, he empezado a redactar esta entrada por lo menos tres veces en el último semestre: voy a dejar de escribir durante una temporada.

Hace más de dos años que empecé este blog. Desde el principio me propuse escribir un artículo por semana. Cada domingo por la noche me sentaba frente a mi ordenador con una copa de vino a comunicarme con vosotros de esta manera. Al principio eran entradas cortas; escribía de los fotógrafos que me llamaban la atención o que me habían gustado desde siempre. Poco a poco he ido poniendo más opiniones personales acerca de temas, siempre relacionados con la fotografía, aunque cada vez más abstractos. La progresión de visitas ha sido impresionante. En los últimos meses he llegado a convencer a una media de 1600 personas cada semana de que merecía la pena leer lo que escribo. En total, han sido casi 60.000 visitas. Impresionante. Nunca en mi vida lo hubiera imaginado. Yo sólo quería ayudar a algunas personas, que sabía que tenían interés en cierto tipo de fotografía, a comprender mejor esta maravillosa actividad, en este momento revolucionario en que nos encontramos. Ha resultado que muchos estudiantes de fotografía se han aficionado a leerme. Algunos profesores de fotografía han llegado a recomendar a sus alumnos que leyeran mis artículos. Tengo que decir que ha sido una profunda satisfacción comprobar el muy buen nivel de los comentarios que he tenido. El Dios de los blogs me ha librado de los trolls y ciberviolentos en general. Todos los que han pasado por aquí han sido extremadamente civilizados. España quizás no vaya del todo bien, pero no está tan mal como algunos nos cuentan.

En este tiempo que llevo escribiendo, han proliferado mucho los blogs similares a este. Alabado sea el Altísimo. El ciberespacio anglófono ya era un hervidero de blogs sobre fotografía contemporánea y parece que ahora los hispanohablantes nos hemos puesto las pilas. Gente joven, gente que ha comprendido que parte del placer de la fotografía reside también en hablar de ella. Y si de algo me siento especialmente feliz es de comprobar que en todo ese tejido virtual que gravita entorno a la fotografía, no hay espacio para el insulto, las envidias y las mezquindades que sí abundan en otros ámbitos. El nuestro, el de la fotografía, es un mundo vocacional. Un mundo acostumbrado a nadar a contracorriente. Los que nos dedicamos a la fotografía profesionalmente o no, somos observadores naturales. Pasamos mucho tiempo observando cosas y personas con un nivel de intensidad fuera de lo habitual. Quiero creer que eso nos ayuda a desarrollar una capacidad especial para ponernos en el pellejo ajeno y por lo tanto a tratar de comprender, por lo menos en el plano teórico, casi cualquier postura.

Sin embargo ha llegado el momento en que debo tomarme un respiro. Tampoco soy tan listo. No me quedan muchas más cosas que decir, así que hasta que no haya desarrollado nada nuevo, lo voy a dejar. Tengo muchos proyectos nuevos. Proyectos relacionados con la fotografía, por supuesto, que necesitan tiempo. Necesito tiempo para pensar y para actuar. Ha llegado el momento del recreo, necesito centrarme en la planificación de cosas nuevas.

Doy por hecho, que volveré a escribir. Procuraré que mi próximo blog sea más bonito y procuraré que sea también más interactivo. Pero eso será más adelante y sólo si compruebo que hay demanda.

Yo voy a seguir leyendo vuestros blogs y estoy disponible para el que quiera escribirme por el motivo que sea.

Hasta pronto y abrazos.

Carlos Spottorno


RESTREPO. Esto es la guerra.

octubre 4, 2010

Cada vez me gusta más la poesía visual. Me estoy volviendo un poco moñas en lo que respecta a mis asuntos personales. Cada vez me decanto por el lado más literario de la fotografía. Los viajes, las emociones frente a los hechos, los puntos de vista personales. Sí, necesito unos cimientos reales sobre los que reposar mi historia, pero aprecio la visión personal del autor en cada historia. Y otra cosa. cada vez me gusta menos la fotografía de guerra. Y no porque no sea fascinante, que lo es. Caramba si lo es. Ver las desgracias ajenas nos hace empatizar con los que sufren en un 40% y regocijarnos en nuestro confort en un 60%. Y no sé si estoy siendo generoso con lo de la empatía. La foto de guerra es adicitva. Nos hace mal, pero no podemos parar de mirarla. Además, cómo no sentir profunda admiración por los que se la juegan haciendo fotos bajo el fuego real. Otras veces, por qué no decirlo, no me siento tan bien cuando veo fotos tramposas o insensibles. En fotografía de guerra hay mucho francotirador obseso con los premios, eso también es verdad.

Algunos ya lo sabrán, pero para los que no, os anuncio que en breve llegará a España la película documental de Tim Hetherington, RESTREPO. Tim Hetherington es de los fotógrafos más dotados  de la generación posterior a James Nachtwey. No sólo por la increíble calidad de sus imágenes, sino por la contemporaneidad de sus proyectos. El proyecto RESTREPO nos muestra la vida de 15 soldados americanos en un puesto avanzado en medio de Afganistán. Tim y su compañero Sebastian Junger estuvieron un año produciéndolo. Conviviendo con los soldados en su día a día más rutinario, compartiendo juegos y desde luego, en combate. Esto es foto y vídeo. Acción, tiros, entrevistas, bombas, todo lo que se supone que es la guerra. No, perdón, es la guerra. Por lo que se ve en la web, la cosa promete.

Decía que no me gusta la guerra como sujeto fotográfico, por lo que tiene, a menudo, de apología de la violencia. Por lo que tiene a veces de producto manipulador y cómplice. Ahora, en el caso de RESTREPO creo que haré una excepción porque aquí hay un trabajo profundo. Un trabajo  que de verdad parece querer enseñarnos algo sin entrar en sentimentalismos patrioteros ni en denuncias de perroflautas. Es verdad que nos lo presentan como un estreno de ficción, como si estuviéramos ante el trailer de Salvar al Soldado Ryan, pero a eso me refería cuando decía que es contemporáneo. Presentar un documental como si fuera un producto de Hollywood quizás ya no es novedad, pero me sigue sorprendiendo su eficacia. Sólo por el tiempo pasado en el terreno, sólo por la escena dentro de un Humvee mientras estalla una mina su paso, creo que voy a coger un cubo de palomitas y me voy a sentar en el sofá a ver cómo matan y mueren los unos y los otros. Si me esfuerzo un poquito, creo que soy capaz de fingir que no sé que esa gente es de verdad.


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