Archive for 27 septiembre 2010

¿Y si pudiéramos no usar cámara nunca más?

septiembre 27, 2010

Los seres humanos somos capaces de transmitir ideas sin necesidad de nada que no traigamos de serie. Abrimos la boca y empiezan a salir las palabras. Algunos con más propiedad, otros con menos. Algunos lo hacen en varios idiomas y otros apenas saben expresarse en el suyo propio. Aquellos que han leído más, o que practican el arte de la conversación a menudo, son más hábiles a la hora de captar la atención de los demás, o simplemente de describir un objeto, persona o sentimiento. Las palabras son una abstracción que nos ha permitido el intercambio de información durante milenios y es, probablemente, lo que nos ha llevado a evolucionar a unos niveles que ningún otro ser vivo ha alcanzado.

Y yo me digo: basta. No quiero seguir evolucionando mi capacidad de transmisión verbal. Empieza a ser hora de desarrollar la capacidad de transmitir imágenes sin necesidad de usar cámaras, imprentas, ordenadores ni nada de nada. Es hora de empezar a ser audiovisuales de verdad. ¿Os imagináis que pudiéramos transmitir imágenes del mismo modo que transmitimos palabras? En vez de aburrir a nuestro interlocutor con decenas de adjetivos, símiles y perífrasis, le pondríamos a nuestra narración una imagen y punto. Se acabaron los retratos robot, las dudas de si algo era gris azulado o azul grisáceo; los niños aprenderían 100 veces más rápido, pero sobre todo, veríamos cosas que hoy por hoy no podemos ver.

Mientras transmitamos fotos a través de cámaras, nunca veremos imágenes desde dentro de un avión cayéndose, ni tampoco sabremos nunca qué pinta tiene el Papa cuando se levanta. Si pudiéramos transmitir imágenes con la mente ¿serían en raw?, ¿las editaríamos?, ¿les daríamos un poco de Photoshop, igual que a veces adornamos las anécdotas? Aquellos que son más brutos y hablan a gritos y con tacos: ¿harían jpgs en baja y muy comprimidos?, ¿se nos escaparían imágenes cuando tomáramos dos copas de más? ¿cómo sería un rumor en imágenes?, ¿la gente más culta tendría imágenes a mayor resolución y profundidad de color?, los que usan película ¿sería como si hablaran en latín?.

Si pudiéramos transmitir imágenes existirían los imaginadores, del mismo modo que hay oradores. Al igual que con el verbo, habría un lenguaje visual coloquial y otro para ser impreso. Igual que con las palabras, el ser capaz de producir una imagen no tendría ningún valor intrínseco.

A veces pienso que estamos en un momento en el que la imagen, los millones de imágenes que se producen en cada momento y lugar, no valen más que las palabras que cada día pronunciamos y que afortunadamente se las lleva el viento. Pienso, una vez más, que lo único que empieza a valer algo es poder construir algo con toda esa materia prima visual. Quizás falten 60 millones de años, pero llegará un momento en el que evolucionaremos, nos convertiremos homo imago-sapiens y seremos capaces de prescindir de esos aparatos que tanto nos gustan y que sin embargo tanto condicionan nuestro mundo visual.

Fianlmente HOY, a las 20:00 haremos la presentación oficial de China Western en la Librería de La Fábrica, Calle Verónica 13, Madrid.

La aristocracia de la fotografía actual.

septiembre 20, 2010

Está en la red, está en el aire, está en boca de algunos. Y sobre todo, ahí está todo fotógrafo puntero de verdad, de los que nos gustan tanto. Es INSTITUTE for Artists Management. Una agencia (si, creo que es una agencia a fin de cuentas) que representa a  fotógrafos como: Robert Clark, Rena Effendi, Lauren Greenfield, Guillaume Herbaut, Rob Hornstra, Nadav Kander, Gerd Ludwig, Zed Nelson,  Simon Norfolk, o a nuestra querida Lorena Ros. Os suena alguno? Si, hombre, son esos que además de hacer grandes historias documentales, también venden sus maravillosas fotos en las galerías más enrolladas del  mundo, las revistas tienen siempre un fajo de dólares de reserva para ellos y además hacen campañas de publicidad. Son la auténtica aristocracia de la fotografía; la crème de la crème, la puntita de la cresta de la ola. Y todo muy bien montado, porque funciona bajo la batuta de Lauren Greenfield, quien después de haber abandonado  VII ha liado a su marido para arrancar con esta nueva idea. Esta impresionante fotógrafa, de no ser fotógrafa, sería dueña de Apple, de Burberrys o de Mercedes-Benz.

Daros un paseo por las features de los distintos fotógrafos de Institute, pero poneros un babero, que aquí hablamos de Beluga. Muchas de estas historias cumplen con dos requisitos tan escasos como imprescindibles para el que escribe: cuentan historias interesantes y además tienen una calidad formal completamente contemporánea. Aquí estamos lejos del fotorreporterismo de Perpiñán. Aquí estamos en cosas más exquisitas, más delicadas. Quizás a veces deslizándose hacia lo esnob y atildado, pero merece la pena. La verdad es que lo bueno es tan escaso que cuando se halla en una concentración tan alta, puede resultar incluso perjuduicial para aquellos que tengan baja la autoestima.

Después de este anuncio gratuito a la competencia, os informo de que el próximo Lunes 27 de Septiembre a las 20:00 haremos la presentación oficial de China Western en la Librería de La Fábrica, Calle Verónica 13, Madrid. Una excusa como otra cualquiera para tomarse un vino en vasitos de plástico.

La parábola de Colón y su misión.

septiembre 12, 2010

Hoy toca historia. Pero de la del colegio.

Colón se embarcó por primera vez a los 14 años. Navegó durante años a lugares por entonces tan remotos como Guinea, Inglaterra e incluso Groenlandia. Durante unos años se dedicó a hacer libros de estampas. Se casó, siguió navegando y empezó a fantasear con “la gran idea”, lo que le llevó a cartearse con el astrónomo Toscanelli, gracias a cuyo apoyo pudo proponerle al rey de Portugal, Alfonso V, que le patrocinase la expedición con la que esperaba encontrar la ruta occidental que le llevaría a Oriente. Alfonso V no le prestó atención. Su sucesor, Juan II sí lo hizo, pero envió a sus propios marinos sin avisar al genovés, en un intento fallido de robarle la idea. Colón viajó a Génova y a Venecia donde también buscó patrocinadores, pero tampoco allí encontró a nadie que le hiciera caso. Desposeído ya de bienes y con un hijo de 10 años, fue a dar con sus huesos al convento franciscano de Sta. María de la Rábida, donde se hospedó durante meses. Contó sus planes a los monjes, quienes estuvieron bastante avispados y le consiguieron una carta de recomendación para el confesor de la reina Isabel de Castilla. Tal confesor tampoco prestó atención a los planes de Colón, quien volvió a ejercer de estampero durante algunos años. Finalmente consiguió que el arzobispo de Toledo le consiguiera una audiencia con los reyes de España. El Concilio de Sabios que asesoraban a los reyes volvieron a desestimar la idea y por poco no le acusan de hereje. El hermano de Colón viajó a Inglaterra, cuyo rey, Enrique VII también hizo caso omiso de los planes del marino. De nuevo lo intentó con Fernando el Católico, pero no le atendió hasta que acabó su reconquista en 1492.

Desde que concibiera su ambiciosa empresa, Colón tardó 18 años en conseguir un patrocinador. Tenía 56 años y había pasado por todo tipo de desilusiones y humillaciones. Cuando finalmente Isabel la Católica decidió que el intrépido marino podía convertir a España en el imperio que finalmente acabó siendo, el ya resabiado Colón no aceptó el dinero sin rechistar. El viejo negociante impuso una serie de fortísimas condiciones, conocidas como las Capitulaciones de Santa Fe. Consiguió muchas concesiones inauditas para alguien que negociara con los mismísimos Reyes Católicos. Pero es que a esas alturas, para Colón era todo o nada.

Y ¿por qué cuento todo esto? Porque creo que puede servir de parábola ilustrativa de cómo son las cosas en la fotografía documental de hoy en día. Llevar a cabo un proyecto no es nada difícil. Lo difícil es primero, tener una buena idea por la que pelear y luego, pelear por ella. Insistir, no desfallecer, ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. No sentirse nunca demasiado viejo. No creer que ya no merece la pena. No dejarse vencer por la humillación de las negativas, arriesgar. Apuntar a lo más alto y esperar al momento adecuado. Cuando estemos en disposición de llevar a cabo nuestro plan,  si hemos sido serios y honestos, estaremos en situación de imponer condiciones a nuestro patrocinador, sea éste una revista, una institución, una empresa o una ONG. Y si no nos las aceptan, no recoger limosnas.

Para Colón los 2 meses de travesía oceánica fueron pan comido comparado con lo que pasó para poder zarpar con 3 barcos pertrechados. Después de 18 años curtiéndose con los desdenes de los poderosos, y siendo ya un anciano, cumplió con lo que más que un sueño podría calificarse de misión. Para nosotros también es necesario encontrar una misión. No lanzarse al primer proyecto que se nos cruze. Los proyectos hay que cumplirlos, por eso sólo merece la pena empezar aquellos por los que estamos dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias.

A ver si vamos llegando a la Tierra Prometida.

septiembre 5, 2010

Debería haber empezado a escribir la semana pasada. Pero estaba en Perpiñán, en el festival Visa pour L’image. Yo lo he pasado muy bien. He tenido muchas cosas que hacer y mucha gente a la que ver. Entre otras cosas, tuvimos la reunión anual de los fotógrafos de Reportage by Getty. Bueno, la primera reunión anual. Una reunión en la que cada uno habla de lo que ha estado haciendo durante el año y se presentan proyectos hechos y por hacer. Conocí mejor a Jonathan Torgovnik, a Tom Stoddart y a Marco di Lauro. Igual que el año pasado, pasé mucho tiempo junto a Walter Astrada y a Álvaro Ybarra Zavala y nos partimos de risa muy a menudo. Se puede decir que casi formamos un pequeño lobby latino dentro de Reportage. Quizás tengamos la suerte de que pronto se nos una alguno más. También estaba Eugene Richards y su fantástica mujer. Con ella estuve hablando un buen rato de cómo sobrevive una pareja si uno de ellos pasa un tercio del año fuera de casa. Durante una cena me explicó que ellos lo que han hecho es unir sus actividades y dedicarse a una sola cosa desde dos flancos diferentes. También me contó que su hijo de 20 años se acaba de graduar en la escuela donde enseña Stephen Shore.

Muchos dicen que Perpiñán es un festival en estado de descomposición, que da soporte sólo a la parte más reaccionaria de los fotógrafos de guerra de toda la vida y que no se adapta a los tiempos. Y en parte es verdad. He visto muchas proyecciones nocturnas abominables y exposiciones aburridas. Yo ya no tengo capacidad para aguantar una exposición con 40 fotos de en tamaño A2, con pies de fotos en tipografía Time en el passpartout. Sobre todo, cuando veo los multimedias que se presentan en la sala de al lado. Porque ahí está el asunto: Media Storm está ahí. Está ahí enseñando lo que hace con y para los fotógrafos de toda la vida. Con su niño de meses y un entusiasmo a prueba de bombas. Enseñando el multimedia que han producido para Walter. Pero no lo veréis de momento, aún hay que acabarlo. Hay quien dice que hasta Media Storm se están haciendo viejos. No tienen ni 4 años y ya están viejos. Entonces, apaga y vámonos.

Tengo que decir que uno de los trabajos que más me han gustado es uno de Rip Hopkins, que probablemente estaría más en su lugar en el Festival de Arles, que es como más para artistas. Un festival en el que prácticamente no se le presta atención a los medios y casi sólo se habla de proyectos personales. Me hubiera gustado ir este año, pero no pudo ser. Es un festival en el que me siento muy cómodo, aunque tengo la sensación de que está muy alejado de la idea de fotografía como medio de vida. Y eso me da rabia. Yo no me he rendido. Yo creo que se puede y sobre todo se va a poder vivir de la fotografía. Veréis por qué.

En la famosa reunión de Reportage estuvimos viendo la nueva App de Getty y analizando la del Time. Ya sabemos que los medios tradicionales (y Time es el decano) están muertos. Pero quizás no hay que enterrarlos aún. Lo cierto es que se están desarrollando tanto las revistas en formato iPad, que puede que estemos frente a un nuevo renacer potentísimo del mundo fotográfico. La verdad, es muy difícil ver un multimedia bien hecho en un iPad y no creer que cualquiera que lo pruebe se va a quedar enganchado. Eso no quita que se estén experimentando maneras nuevas de planificar y financiar proyectos. Maneras como la del  Sochi Project, del inteligentísimo Rob Honstra.  Quizás sea el deseo de que así sean las cosas, pero me da la sensación de que nos estamos acercando al la bendita Tierra Prometida de la fotografía de reportaje y documental. Quizás, los que nos empeñemos en aguantar, tengamos la recompensa de estar en el lugar adecuado cuando todo esto finalmente explote. Yo cruzo mis dedos y sigo yendo a los festivales, que además te lo pasas como cuando eras pequeño.

Acerca del juego que propuse para el verano, os digo que sólo 3 personas me han mandado fotos, así que no hablaré de ello. Si salen más cosas, puede que merezca la pena más adelante.


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