Archive for 28 junio 2010

Este libro no cuesta lo que vale.

junio 28, 2010

Hace unos meses entré en una librería de arquitectura de Madrid. Vi que tenían una discreta sección de fotografía, pero ningún libro me pareció tan interesante como para cargar con él de camino a casa. A veces uno está muy exquisito y todo le parece poco. Mientras me dirigía hacia la salida, me crucé con un libro tan impresionante que no tardé ni un segundo en ponérmelo bajo el brazo y comprarlo, sin siquiera preguntar cuánto costaba. Corrí a casa y al tiempo que me ponía una mano bajo la barbilla para impedir que la mandíbula se me desencajara, pasaba las hojas y me preguntaba de dónde había salido esa joya. No comprendía si era algo hecho hoy en día, si era un facsímil o qué demonios era.

No tardé en descubrir que se trataba de una reedición de un libro que publicó la URSS en ocasión de la Exposición Universal de 1939 de Nueva York. Un libro diseñado por Rodchenko y Stepanova, con el que se pretendía demostrar al mundo lo muy avanzada que era la aviación soviética. No sé cuál fue la reacción de quienes vieron ese libro en el año en que empezó la II Guerra Mundial, pero sí sé que mi reacción hace unos meses fue de admiración por lo muy avanzado que estaba el diseño, la fotografía y en general el concepto de libro de fotos en la URSS de entonces. No es algo que no supiéramos ya de sobra, pero hay veces en que realmente las cosas se evidencian más allá de lo habitual.

Porque si, nos gusta hacer fotos, hablamos de fotografía y vemos muchísima fotografía. Pero es viendo trabajos como este cuando pienso en lo muy importante que es una buena edición, y un buen diseño. A mí me gustan los libros sobrios, sin florituras. Pero es que este, a pesar de ser tan sofisiticado, es de una contundencia que me está haciendo reflexionar acerca de cómo será mi próximo proyecto de libro.
Pero además de hablar de diseño y de recordar lo increíble que fue el mundo soviético para el desarrollo de la gráfica y la fotografía, hoy quiero proponer un gran aplauso para la editorial Lampreave, que tiene una discreta colección de título de arquitectura y arte. Si todos están hechos como Soviet Aviation, entonces no todo está perdido. En estos duros tiempos para la edición de libros de arte, seguro que les ha venido de perlas el merecidísimo premio al mejor libro de fotografía que les ha otorgado PhotoEspaña. Un premio otorgado a una reedición. A un libro cuyos autores están criando malvas desde hace décadas. También es cierto que además de la reproducción del libro original hay todo un estudio del caso muy interesante. En definitiva, éste es un libro para gente que hace libros. Pues muy bien, porque los buenos libros son inmortales y hay que tener una voluntad de acero para publicar una obra como esta en un mundo en el que mucha gente considera que pagar un euro por leer un periódico es un atraco.
Como habréis comprobado, este es el primer post de la historia de este blog que tiene más de dos imágenes. Yo creo que este libro lo merecía  y recomiendo, si podéis, gastaros los 75 euros que cuesta, por que esta pieza vale muchísimo más que eso.

El pionero de Afganistán.

junio 21, 2010

Acaban de anunciar el hallazgo de inmensos yacimientos de distintos minerales de altísimo valor económico y estratégico en Afganistán. Ya era hora. Ya era hora de que nos explicaran qué demonios estamos haciendo todos los países occidentales en las estepas centroasiáticas. China ya empezó a comprar concesiones mineras hace años. Concretamente una gran concesión de cobre. Y quién sabe cuántas más. En Kirguizistán se está montando una guerra de tipo balcánica gracias a la herencia de fronteras antinaturales trazadas por el mismísimo Stalin hace casi un siglo. En Kirguizistán; el lugar que alberga la base por la que pasan casi todos los suministros logísticos y militares que abastecen al ejército norteamericano en Afganistán. Ése que retiró a 30.000 soldados de Irak y casi al instante los mandó a patrullar Afgatnistán. Japón, a la chita callando, es el segundo país que más ayuda económica se ha dejado en Afganistán. Ya ya se sabe, donde Japón ocupa un lugar, China lo tiene un poco más difícil.

Total, una preciosa fiesta multitudinaria que está sólamente empezando. De momento están bailando los lentos, pero no va a tardar el rock & roll. Y como en todas la fiestas, cuando la razón ya está nublada del todo y nadie mantiene ni un ápice de cordura, se acaba bailando “la bomba”.

Interesante, ¿verdad? Hay que ir a fotografiarlo. Pero antes de que hagáis las maletas y salgáis todos para allá, os recomiendo que miréis el blog de Steve Mc Curry. Un grandísimo fotógrafo que ha pasado a la historia por el retrato de la niña afgana que ha hecho la portada más famosa de National Geographic. Quizás a su pesar. Publicó hace tiempo un libro que se llamaba “Monsoon”. Un año siguiendo los monzones en Asia. Una epopeya fotográfica de los 80. Hace unos 10 años salió “South Southeast”, luego uno pequeñito de retratos y hace poco otro que se llama “Looking Esat”. Estos últimos libros tienen fotos históricas, pero como libros son un poquito demasiado productos de consumo masivo.

Steve Mc Curry debe haber superado los 60 hace no mucho. Sigue trabajando y además tiene un blog en el que nos cuenta historias de sus viajes y nos enseña muchísimas fotos que no habíamos visto antes. Cuando los grandes cuentan la trastienda descubrimos si eran grandes de verdad o era un poquito cuento. En el caso de Steve Mc Curry yo lo he rescatado de un injusto ostracismo al que le había mandado después de haberle exprimido hace tiempo.

Steve empezó a fotografiar Afganistán en los 70. Es el gran especialista, el gran pionero. Adivinad: hace unos añitos ya que fotografió yacimientos mineros en Afganistán. Steve Mc Curry fue el primero en fotografiar a los muyaidines cuando eran buenos, cuando luchaban contra los rusos. Hoy hay decenas de fotógrafos empotrados a los humvees de los distintos ejércitos que operan en Afganistán. Cuando Steve Mc Curry llegó, hace décadas, era una aventura de las de antes, de las de descubrir lo que no se conoce. Mirad su blog. Por ahí encontraréis mi sombrero, que me lo quité hace tiempo y no me he atrevido a ponermelo de nuevo.

Me pongo a rebufo de este post centroasiático para confirmar que sí, que ya está aquí. “China Western”, el proyecto que me ha tenido obsesionado los últimos 4 años, se ha hecho realidad. Un libro de 188 páginas publicado por La Fábrica, que ya está a la venta el las librerías de fotografía habituales. Si no os queréis mover de casa, también se puede comprar en Amazon y en otras librerías online. Fue duro llegar a hacerlo, pero pensar en empezar otro me está dando vértigo.

Para todos ustedes, desde un  lugar donde conducen por el otro lado.

Una idea tremendamente obvia.

junio 14, 2010

Siempre escribo acerca de las cosas geniales que hacen los demás. Siempre estoy subrayando trabajos ajenos o, como mucho, sacando algunas conclusiones, moralejas o comentarios más o menos acertados. Pero hoy no. Hoy tengo una propuesta seria. Una gran idea. He estado pensando mucho si debía contarla o si podría hacerme millonario con ella. Y he llegado a la conclusión de que no se me ocurre cómo podría hacer dinero con lo que os voy a contar. Así que abandono toda esperanza de fortuna y abrazo la esperanza de la gloria debida a una aportación de transcendencia incalculable para la especie humana.

Y se trata de lo siguiente:  en cualquier empresa, facultad, organismo oficial o ONG, en cualquier agrupación internacional o sindical, en cualquier junta de vecinos, en cualquier lugar en el que una persona debe convencer a otras de que su plan es muy bueno y por lo tanto tiene que ejecutarse, casi inevitablemente en algún momento del proceso hay que tirar de alguna imagen. Un gráfico, unas estadísticas, una foto de los columpios nuevos que queremos poner, un video que demuestra nuestra tesis o simplemente una palabra. Un Power Point, una página web. Qué se yo. Yo diría que es muy difícil hoy en día dar una conferencia sin poner alguna imagen. Y en fin, desde hace muchísimo tiempo se viene rumoreando que una imagen vale más que no sé cuántas palabras.

Bueno, pues hay un lugar en el que todo esto no ha llegado aún: los parlamentos.

Todo país democrático de verdad o aparente tiene un parlamento. Ese lugar en el que se debate, se propone, se explica y se trata de convencer a los demás. Básicamente es como una junta de vecinos. Hay que aprobar unos presupuestos, hay que ponerse de acuerdo en el color de la escalera, y todos creen que tienen la verdad en el bolsillo del chaleco. Pues en los parlamentos no ha entrado la dimensión visual. Como si se tratase de algo poco serio, o relacionado con el entretenimiento, las imágenes, las proyecciones, no se han hecho un hueco en esa arena en la que juegan con nuestra pasta unos señores que van a tener un sueldo vitalicio gentilmente ofrecido por todos nosotros.

Y por más que pienso, no acabo de comprender por qué son así las cosas. Por qué los parlamentos, que deberían dar ejemplo, funcionan con décadas de retraso en lo que se refiere a oratoria y presentaciones. Por qué motivo algo que se supone absolutamente ineludible en todos los otros ámbitos de la vida, es, sin embargo, inimaginable en el foro en el que las vidas de millones de personas dependen de que una buena idea pueda ser bien explicada y entendida.

Le podría venir bien a sus señorías una pantallita para proyectar las cámaras ocultas que se harían unos a otros y poderse insultar hasta el infinito. Estoy seguro de que si los políticos cayeran en el potencial destructivo de una buena presentación malintencionada, tendríamos el mes que viene mismo una pantalla  3D en todos los parlamentos del mundo. Pero no todo va a ser malo. Seguro de que si en el Parlamento se viera el fútbol en pantalla gigante muchísimos temas se resolverían al calor del amor futbolero. ¿O es que no une ver cómo Nadal gana por enésima vez el Roland Garros? ¿Os imagináis al hemiciclo celebrando una victoria de Alonso contra el malvado Hamilton?

Los políticos todavía no saben lo que se pierden, pero estoy seguro de que este pequeño artículo va a correr como lo pólvora y de aquí a nada nuestros admirables políticos se van a poner manos a la obra, dispuestos a actualizarse y a subir un peldañito más en el camino hacia el progreso y la modernidad.

Del edredón al papel de lija.

junio 7, 2010

También hoy escribo desde lejos de casa. Estoy en un país nórdico que se caracteriza por ser quizás, el país más igualitario del mundo. Un pequeño paraíso donde todo es perfecto. Donde la gente trabaja poco, pero le rinde mucho. Parece que no hay pobres y parece que no hay problemas. Todo el mundo parece ser completamente feliz y en sintonía con la naturaleza. Pero no cuento más, porque para eso está mi compañero de viaje. Tampoco es plan de pisarle la historia. Además, estoy deseando ver cómo la cuenta.

Total, que rebuscando rebuscando, he caído en la cuenta de que hay un fotógrafo local que merece la pena ser reseñado. Digo lo de siempre, los que ya le conocen que no rechisten, que aquí, a lo que nos dedicamos es a facilitarle un poco la investigación a aquellos que no lo saben todo.

Como en este lugar en el que estoy todo el mundo es muy feliz y no les falta de nada, parece que Marcus Bleasdale, que es como se llama el fotógrafo al que me refiero,  decidió visitar aquellos lugares donde la gente es más infeliz y donde les falta absolutamente de todo. Kenia, Uganda, Azerbayan, Somalia… los sitios más peligrosos del mundo. Hasta se ha atrevido con Londres o Nueva York. La verdad es que tiene mucho mérito. Mirad en su página web todas sus historias, que están muy bien. Está muy bien que alguien las cuente. Está muy bien que alguien que podría vivir como un pachá malcriado en su país de ensueño, se dedique a ensuciarse las botas en los charcos más sucios del mundo. Su fotografía es muy periodística, claro. Muy clásica; muy de grandes angulares y expresionismo emocional. Cuando leáis su biografía no le tengáis en cuenta el tono ligeramente vanidoso. La autopromoción es un arte muy muy difícil. A Marcus le representa VII, claro está. En la página de VII encontraréis más historias aún. La de la Orquesta Sinfónica Congoleña me encanta. Y en Mediastorm encontraréis el magnífico audiovisual The Rape of a Nation, que aunque ya tiene un tiempito, marcó algunos de los estándares que luego se han seguido utilizando a menudo.

En su página web vereís tambien algunos podcasts, que si bien contienen fotos muy impactantes y llenas de contenido, sin embargo son un poco tostón. Un poquito pase de filminas, como decían los que ya eran viejunos hace 20 años.

Marcus Bleasdale es un fotógrafo que merece la pena ser reseñado se encuentre uno donde se encuentre. Pero estos días, que estoy paseando por su ciudad, viendo cómo viven sus conciudadanos, me apetece dedicarle un pequeño aplauso por haber sido capaz de abandonar en su edredón nórdico y haberse puesto en su lugar, un trozo de papel de lija mojado en agua sucia.


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