Archive for 29 marzo 2010

El ocaso de los iconos.

marzo 29, 2010

“Cuando uno anda escaso de ideas, lo que tiene que hacer es mirar las esquelas”.

Y como sigo muy ocupado y escribiendo un poco a contrapelo, tiro de esquelario y me acuerdo de que acaba de morir Jim Marshall. ¿Quién? Si, hombre, el fotógrafo de las estrellas. ¿Lachapelle? No, Jim Marshall.

El fotógrafo responsable de buena parte de la iconografía Rock & Roll de los 60, 70 y 80. A mí no es que me encante, pero entiendo que hizo su trabajo y no le salió mal. Hace un par de años compré un libro suyo que se llama Proof y que consiste en un recopilatorio de sus fotos más famosas en la página derecha y la hoja de contactos correspondiente a la izquierda. Sólo por ese gesto de generosidad ya merece un agradecimiento. Es interesante ver fotos icónicas y todas aquellas que pudieron haberlo sido pero no lo fueron. Lo curioso no es que en los contactos veamos fotos mejores que la seleccionada. La sensación, más bien es de que la seleccionada no es tan especial y su singular efecto icónico queda inmediatamente reducido a escombros por culpa de la cercanía de otras fotos que contextualizan al icono fotográfico. Y eso es peligrosísimo. Hay muchas fotos de las que, si llegáramos a saber en qué contexto y condiciones se hicieron, les perderíamos todo el respeto. Esto ocurre con el libro Proof de Jim Marshall. Es muy intreresante para estudiarlo, pero le hace un flaco favor a su autor. Una foto icónica parte de la premisa de la exclusividad, de la unicidad. En cuanto vemos los disparos que se hicieron inmediatamente antes y después, la foto icónica pierde su unicidad. Se convierte en una porción de una acción, no en un momento histórico.

Esto me hace pensar en que realmente, la edición es el 50% del trabajo del fotógrafo. Reconocer una buena imagen en medio de una paella de medianías requiere de un criterio y una sangre fría a prueba de bombas.

Otra cosa en la que pienso es que como ahora la gente casi ni edita, sino que  lanza al ciberespacio toneladas de megapixeles, es casi imposible que se produzcan fotos icónicas como las de antes. Ahora toda foto va acompañada de otras decenas de fotos muy parecidas hechas por su mismo autor o por otros y que en definitiva, contaminan de cualquierismo a toda foto aspirante a icono.

Y una vez más, se demuestra que si el contenido de una foto es único, si el sujeto de la foto es observado por un solo autor, existen muchas más posibilidades de llegar a crear una imagen perdurable.

Lo que me gusta de este oficio.

marzo 22, 2010

He negociado con mis secuestradores y les he convencido de que no es necesario añadir mis fotos en este blog. Me han liberado, a condición de que sólo hable de fotógrafos de primerísima línea.

Así que hoy os presento a una que hace muchísimo tiempo que debí haber mencionado. Hay fotógrafos que visitan asilos para enfermos mentales en Liberia, otros que viajan por Corea del Norte haciendo fotos a escondidas. Hay fotógrafos que conviven con las mafias mexicanas o con los mismísimos talibanes. Pero sólo hay una fotógrafa que haya fotografiado de manera tan profunda tal cantidad de temas tabú como Stephanie Sinclair. Lo último, una historia sobre polígamos en Norteamérica. Antes, ablaciones de niñas en Indonesia, bodas de viejos con niñas en Afganistán o vientres de alquiler en India. Ya véis, temitas sencillos, de los de hacer en un fin de semana.

Stepahnie lleva ganados tal cantidad de premios y reconocimientos que uno deja de leer su biografía antes de acabar y aún así se queda conmocionado. A la chita callando, mientras cientos de guerreros-fotógrafos de todo el mundo, borrachos de testosterona han fotografiado masacre tras masacre en las calles de Irak (por donde también ha patrullado nuestra invitada de hoy) soñando con unirse a la legendaria agencia VII, esta chica de poco más de metro sesenta, se ha hecho con un merecidísimo espacio en ese Shangri-La de la fotografía periodística, a base de pura contundencia inapelable. Sus reportajes, además de contar historias que se ocultan en lo más espeso de la realidad humana, tienen una calidad fotográfica apabullante. Composiciones renacentistas, tan rigurosas que la Proporción Áurea a su lado, más que áurea parece bañada en oro. El color, los matices, la riqueza de tonos. Fijaros en que todas sus fotos son perfectas. Nunca una demasiado contrastadas, nunca oscuras, nunca quemadas. Parece como si tuviera de ayudante a Janusz Kaminski. Y no es fácil, eh? que cuando uno está bajo presión, no siempre rinde lo que debiera. Y lo interesante del caso no es el alarde técnico o estético. Lo que ocurre es que esa manera de mirar le otorga a estos reportajes una categoría anti morbosa, basada en el respeto y la empatía con sus sujetos, que se percibe con total claridad.

Stephanie Sinclaire es un rarísimo caso de equilibrio perfecto entre forma y contenido. Los dos de matrícula de honor. Si la tienes al lado, ni la ves. No hay nada en ella que te llame la atención. Una mirada transparente y aspecto de ir a por pan. Una manera de entender la fotografía que a mí me acelera el corazón y me recuerda qué era lo que me gustaba de este oficio.

Gracias Cachuli. Te lo debo todo.

marzo 14, 2010

En las últimas semanas hemos hablado de cómo muchos fotógrafos están dedicándose, desde hace tiempo a fotografiar paisajes. Paisajes naturales o urbanos. Grandes o pequeños. Casi bodegones del exterior. Hemos apuntado algunas posibles explicaciones, pero se me ocurre por lo menos otra.

Los fotógrafos ya no somos bienvenidos.

Ya nadie parece tener el menor interés en ser fotografiado. El prestigio que hayan podido tener los fotógrafos en épocas pasadas, se ha desvanecido bajo los escombros de los paparazzi de Lady Di, la telebasura, la impertinencia omnipresente de los móviles y  Facebook. Esta situación no es ajena al derrumbe de la imagen del periodismo en general. Cuando la gente que más número de veces pronuncia la palabra “periodista” para autodefinirse es Karmele Marchante, se desdibuja el significado real de la palabra. El telespectador no piensa en Hemingway ni en Werner Bishof. Piensa en esos idiotas que persiguen a Belén Esteban con un micrófono en la mano.

Estoy de nuevo de periplo fotográfico por el sur de la península. El otro día en Montoro, cuando llevaba un par de horas dando vueltas por el pueblo, un tipo se asomó desde dentro de un bar y me gritó: “¿periodista o turista?” Yo, que ya estoy avisado, contesté “turista”. El tipo dijo: “aah, bueno!” y volvió a entrar en el  bar tranquilizando a sus compañeros. Y da igual si yo soy periodista o no, que no lo soy. Lo que importa es que hacer fotos de gente en Europa se ha convertido en una actividad muy desagradecida y desagradable. La verdad, para que te vayan insultando por ahí, no sé si merece la pena. Sale uno a la calle a hacer fotos ya con una nube negra en la cabeza. En serio, es muchísimo más fácil hacer fotos en Xinjiang que en Ciudad Real. Por eso los fotógrafos buscan temas remotos.

Estando las cosas como están, muchos se han replegado a contar cosas a través de reflejos, a través de las huellas de las personas en vez de las personas mismas. Y de hecho a menudo es muy interesante afrontar los proyectos de esta manera.

Yo sigo intentando, aunque me cueste, fotografiar a la gente. Estoy desarrollando una manera de hacerlo sin que me tiren piedras. Al final, puede que acabe por tener que agradecerle a Cachuli si consigo tener una manera personal y reconocible de fotografiar.

Descubrimientos: tutti frutti y caza mayor.

marzo 8, 2010

Ya está publicada la lista de fotógrafos que han sido seleccionados en Descubrimientos de Photoespaña este año. Y de nuevo podemos comprobar que sí, que este festival es de los buenos. De nuevo podemos comprobar que  incluso en el año de la Nueva Gran Depresión la gente está dispuesta a venir a Madrid para conocer a editores, comisarios (no curadores), galeristas, críticos y sobre todo, a otros fotógrafos.

La lista es larga; son 70. Pues yo me los he visto todos y he encontrado trabajos que me han gustado y os voy a decir cuáles son. Desde luego, esta es una opinión estrictamente personal. Si alguien está entre los Descubrimientos, pero no en mi selección, que no se apure. Mi criterio se basa en la más estricta subjetividad. Vale lo que valen unas palabras digitales en una pantalla.

Hay fotógrafos de los que no he llegado a saber nada porque no tienen página web. Otros tienen página, pero está en construcción (como Sebastián Conejo, y sus mezquitas, que está bien pero no se puede ver). Se ve que no esperaban ser seleccionados. Hay fotógrafos que me gustan, pero se han hecho páginas tan fatales que me acaban por desesperar. Hay una web en húngaro y sin fotos. Un misterio. A veces los textos de introducción escritos por el autor, pero en tercera persona, juegan en contra de sí mismo. También hay currículums muy exhaustivos que dan más información de la que le conviene a su autor. De fotógrafos perfectos, ni hablemos. Hay unos cuantos.

Pero ahí van los que me han gustado:

Darin Mickey tiene una historia que se llama Human Resources que me hace recordar mis tiempos de oficina. Da en el clavo. Es como si viera The Office, pero en más cutre. Esta serie me hace pensar en las personas como si fueran impresoras o sillas ergonómicas. Me da escalofríos.

Livia Corona tiene una bonita historia sobre la burbuja inmobiliaria en Mexico. Como es un tema que nos toca de bastante cerca, me siento identificado. Además su web es al mismo tiempo original, pero navegable.

Jo Jankovski, que hace unos días me había recomendado T.S. es un fotógrafo de los que ya no hay. Doctor Honoris Causa en Blanco y Negro, con una visión clásica y emocional de las cosas. Una especie de Kurt Kobain de la foto, un maldito, un tío que me recuerda que últimamente la fotografía parece estar dirigida por ingenieros y diseñadores. Mirad Intimate y Myself. ¿Exhibicionista? Quizás, pero me dan ganas de beberme una botella de absenta. Y eso me gusta.

Georges Pacheco tiene 3 proyectos en los que hace que los modelos se fotografíen a sí mismos. Un grupo de ciegos, un grupo de disminuidos psicofísicos y gente a la que les pide que lloren. Si, lo de los autorretratos no es nuevo, pero leed los textos (traducirlos con google translator si queréis) y mirad las fotos. Es un pedazo de curro.

Rafal Milach tiene una buena historia sobre taxidermistas. Pone los pelos de punta y nos enseña algo que no conocíamos. No está mal, a estas alturas del partido. Su libro sobre el Mar Negro, Black Sea of Concrete no me gusta ni la mitad que lo de Vanessa Winship.

Nelli Palomaki Hace unos retratos muy intrigantes y maneja un surrealismo que a veces desconcierta, pero tiene un clarísimo aroma a Club del Gourmet. todo parece estar bien hecho. Muy elegante, muy evocador. También tiene una serie de autorretratos hechos por los mismos modelos, pero no tan buenos como los de Georges Pacheco.

Fernando Maquieira avanza en su camino hacia la excelencia. Un fotógrafo silencioso que parece que fotografía en latín. Todo lo que hace suena a muy serio. La serie Ánima parece fácil, pero no lo es. Ruta 40 me hace retomar un proyecto que adopto y descarto cada semana.

Guido Manuilo hace muchas cosas, pero su reportaje Necro es muy destacable. A mí siempre me maravillan los que consiguen convencer a según qué gente para que les hagan fotos de según qué manera. Cuidado, puede dar pesadillas o hacer llorar.

Reinaldo Loureiro tiene varias historias buenas. Hothouse, que va de los invernaderos de Almería, es buena buena. Hace unos retratos maravillosos. Su trabajo About El Alto tiene un punto Jan Banning o incluso Pieter Hugo, que me gusta siempre mucho. Un trabajo limpio, transparente. No os perdáis su blog; cuenta un montón de cosas interesantes acerca de lo que hace y por qué lo hace.

Alberto Lizaralde, que nos honra con su presencia en este blog con cierta frecuencia, sigue imparable su particular búsqueda. Enhorabuena, te va a gustar.

Philip Toledano, de quien ya hablamos aquí hace tiempo, es cada vez más sorprendente. La historia Bankrupt es un golpe bajo muy pertinente. Así están las cosas y así nos las enseña Mr. Toledano.

De Vanessa Winship hablamos un poquito hace 3 semanas. Aquí está con sus maravillas georgianas, del Mar Negro y turcas. Ya lo dije: fotografía de la que parece desde ya que no se va a resentir por el paso del tiempo.

Como véis, si alguien todavía piensa que Descubrimientos es para principiantes, que recapacite. Aquí hay caza mayor.

7.7: un local extraño, pero con muy buen menú.

marzo 1, 2010

Últimamente tengo la suerte de recibir escuetísimos emails de T.S. con los que he descubierto a fotógrafos muy interesantes. Pero no, no estoy pidiendo que me mandéis recomendaciones. Si queréis, sigue en pie la sección “El link del lector”. Me mandáis un link y yo lo pongo.

El caso es que he recibido ya de parte de más de una persona un link a 7.7. Una revista digital que los más enteraos ya conocen, pero los que no están tan puestos, van a descubrir en cuestión de segundos.

7.7 es una iniciativa del colectivo catalán RUIDO. Salen al aire trimestralmente y presenta varios reportajes en cada número. El diseño no es muy navegable. Bueno, es casi desesperante, para qué nos vamos a engañar, pero sí es verdad que algunos contenidos son muy buenos.

Por ejemplo en el número que hay ahora mismo online hay una espectacular historia de un enterrador, fotografiada por Jesús Pastor. Un pequeño “proyecto sombra” como los que hace Juan José MIllás en EPS, en el que se muestra el día a día de un enterrador español. La foto 11 es histórica.

Otra que me ha encantado es “Al son del Punk”, de Josu Trueba, sobre punks en Cuba (!). Sorprendente. Es como si fuera el infierno de los punks, a quienes normalmente asocio al frío y la lluvia londinenses. Están muy fuera de lugar, como atestigua la foto 14. Pero es una historia peculiar, no hay duda.

En la sección Nuevos Formatos hay una pieza de Richard Caesar que se llama Insight. Está hecha con fotos de más de una veintena de fotógrafos ucranianos. También este vídeo es difícil de poner en marcha, poco intuitivo, pero merece la pena. Es una extraña mezcla de foto-video-3D, que puede ser un poco sosiña, pero tiene valor en la medida en que experimenta con las posibilidades de la comunicación multimedia.

Los de RUIDO – 7.7, Como son jóvenes y modernos, están bastante interconectados a través de Facebook, blogs y otros enlaces imaginables de manera transoceánica.

Lo que me gusta de lo que veo en 7.7 es que hay contenidos. Me gusta que me están contando cosas que no conocía. Me gusta que los fotógrafos se abren camino, pero de verdad, a base de buscar historias nuevas.

Quizás las fotos no son precisamente “nouvelle cuisine”, pero ahora que El Bulli procede a no servir más comidas, aunque no cierra (?), es el momento en el que nos planteamos casi como un ritual cíclico, que de toda la vida de Dios, en la buena cocina, la materia prima es lo primero.


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