En Ohio hay un condado que se llama Athens. Y hay una universidad, la Ohio University’s School of Visual Communication, cuyos alumnos producen, desde hace 3 años una serie de proyectos documentales bastante buenos. Ahora que no paramos de hablar de los famosos contenidos y que estamos todos volviéndonos locos por encontrar nuevas maneras de contar historias que se adapten a este medio poliédrico que es Internet, es bueno que le echemos un vistazo a lo que hacen estos chavales.
Han creado algo que se llama Soul of Athens. Es una especie de publicación online en la que se publican (si es que aún se puede llamar así) numerosos trabajos que muestran distintas visiones de la vida cotidiana o no tan cotidiana de ese lugar de cuya existencia yo no tenía la menor noticia hasta ahora, pero que estoy empezando a conocer mejor que Segovia.
Tenemos de todo: la historia de un viejo que nos cuenta su vida desde que su mujer murió. Una mujer cuyo trabajo es guiar excursiones en kayak. Hay un documental sobre la extracción de petróleo en Ohio. Hay una historia sobre una guardería alternativa en el bosque. Una que me gusta especialmente es la del Junkin, es decir, la cultura del mercadillo y la chamarilería.
No todas las historias son buenas, claro. Y no todas están igual de bien hechas. Además, todo gira entorno al condado de Athens, que es de verdad el úlimo agujero del mundo, a juzgar por las hisorias que he visto.
Pero estoy impresionado porque veo que los alumnos de una universidad de pueblo son capaces de crear los famosos y deseados contenidos, de una manera que de momento, en España, ningún medio de comunicación ni de primera ni de segunda, ha sido capaz de empezar siquiera. Mientras los dominicales impresos languidecen por las esquinas, las publicaciones online deberían estar ya ofreciendo historias como estas. Si miráis las presentaciones mulimedia con que nos deléitan las grandes cabeceras españolas, sentiréis algo parecido a la vergüenza mezclada con incredulidad.
Que empiecen a producir bien, por favor. Con actualidad caliente, o con documentales de fondo. Basados en una persona o en una teoría científica. Da lo mismo. Lo importante es que empecemos a utilizar este medio que tanto nos gusta para algo más que para ver gatos bailarines o la enésima ristra de fotos de Brangelina.
En España hay profesionales de sobra par llevar a cabo este tipo de historias. Ahora, lo que hace falta, es que algún medio se decida a dejar de vivir de la renta de la edad de oro del papel. El New York Times ya ha empezado y La Fabrica, como siempre, enciende la primera vela en este sótano oscuro.



