Archive for 29 junio 2009

Nutella a cucharadas.

junio 29, 2009

Leyendo el artículo de la semana pasada, cualquiera pensaría que la fotografía publicitaria es una maldición inevitable que los fotógrafos sufren en silencio y con paciencia. Pero no siempre es así. Para nada. Hay miles de grandes fotógrafos comerciales que, al igual que los grandes artistas del pasado, son capaces de desplegar grandes cantidades de talento, por extraño e incomprensible que sea su cliente. Cuando además el anuncio es bueno, los resultados pueden ser muy espectaculares. En Alemania, no sé por qué, hay muchos buenos fotógrafos publicitarios. Será porque ahí hay un gran mercado de publicidad impresa que alimenta esta actividad. Será porque tienen mejores escuelas, o será simplemente porque son alemanes y todo lo hacen bien.

Achim Lippoth es un fotógrafo alemán, como íbamos diciendo, que ejemplifica perfectamente aquello de lo que estoy hablando. Tiene una página web tan bonita como complicada, pero una vez que se le coge el tranquillo, se disfruta mucho de lo que se ve. También tiene sus pequeños deslices, pero pocos. Os doy pistas: la barra del menú, cuando desaparece, vuelve a aparecer si se hace click en una línea horizontal gris que casi no se ve. El vídeo del principio desaparece si se hace click encima.

Recomiendo mirar, precisamente, lo que hay en Advertising, en Editorial, Travel y en Fine Arts. el Showreel, es decir, los spots que ha rodado, también son bonitos. Lo demás, claro, tampoco está mal. Una vez que estás, te lo ves todo.

Así es; de vez en cuando el ojo pide más que las entendederas. Y si, démosles a los ojos algunas alegrías, que es muy cansado ver el mundo tal y como es.  Con fotógrafos como Lippoth, uno se siente como cuando se toma la Nutella a cucharadas. Y sin engordar. Mejor que mejor.

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La economía de las fotos.

junio 21, 2009

 

“Estuve 5 años en el Amazonas con los indios Aguarunas”. “Me sumergí en una comuna Amish durante 8 meses”. “Paso 6 meses al año en Liberia y 6 en España”. “Voy todos los años a China a fotografiar a los uigures”.

Si habéis conocido a algún fotógrafo documental, quizás hayáis oído cosas parecidas. Y uno, inevitablemente, se pregunta: ¿Y de qué vive este tío? Buena pregunta. Ahora que los medios impresos son los campeones mundiales de ERE y que robar fotos en Internet es fácil y está tácitamente tolerado, los fotógrafos ya no pueden contar con producciones subvencionadas. Hay premios, becas, la enseñanza, la lotería y los padres. Esas son básicamente las fuentes de financiación de los fotógrafos.

Como la fotografía no es un bien cultural estratégico como el cine, el Estado ni se plantea crear una rama de subvenciones destinadas a la creación fotográfica. A pesar de que editar un libro de alta calidad, con  3.000 ejemplares, cuesta de media, lo mismo que lo que cobra el director de fotografía de cualquier película que se produzca, aunque no llegue a estrenarse ni siquiera en DVD. Un día vamos a poner a Cristina García Rodero de ministra y ya veremos qué pasa.

Y ojo, que tengo buenos amigos en el mundo del cine, pero es que ni ellos entienden cómo es posible que el Estado reparta tanto dinero sin saber muy bien ni a quién ni para qué. Muchos se pellizcan cada día, porque no se lo acaban de creer.

Si, estáis leyendo bien. Estoy dándole un poco de cuartelillo al come come que tengo cuando pienso en lo injusto que es que la fotografía, la producción de libros fotográficos, no reciba ni el 0,00000001 de lo que recibe el cine, el olivo, la pesca, la música e infinidad de otras cosas. Claro que podemos ir a mendigar de modo humillante a instituciones públicas. Me ha pasado hace muy poco. Ya lo contaré cuando toque.  Estas instituciones, como no tienen una cuota específica para estas actividades, simplemente te dicen “Vuelva usted cuando llegue mi sucesor”.

Pero no, se me olvidaba. Claro que tenemos una fuente de financiación. Si es que soy un quejica. Está la publicidad! Ese negocio que también está en la cuerda floja. Ese negocio que no tiene claro si hacer caso a los contadores de clicks que manipulan las centrales de medios, o seguir apelando a la intuición a la hora de llevar a cabo una campaña. Y no es que no se pueda hacer buen trabajo comercial, que sí se puede, sobre todo con creativos que de verdad lo sean. Pero es que estos también están teniendo sus Via Crucis personal.

Para terminar y para que no digáis que no os pongo a un buen fotógrafo, os voy a hablar de Eugene Richards. Uno de los más grandes fotógrafos documentales de nuestros días. Es un fotógrafo a la antigua usanza. Ya sabéis, de los del blanco y negro y grandes angulares; tal y como decíamos en este artículo.

Ha publicado hasta ahora, 16 libros. Dos de ellos están reseñados en el Volúmen II de la Historia de los libros de fotos de Martin Parr. El 2º, Dorchester Days, autopublicado y vuelto a publicar 22 años después por Phaidon.

Eugene ha sido miembro de Magnum y  de VII. Es, sin duda, un fotógrafo de los que ya no quedan. Yo tuve la suerte de oirle hablar hace unos tres años en un seminario en Londres. Mirad su página web. Miradla de cabo a rabo. No es como para disfrutar, pero sí para aprender.

Bueno, pues Eugene Richards, para pasar meses entre yonquis y pistoleros, también hace anuncios de vez en cuando. Así son las cosas. Y así nos las cuenta Eugene Richards.

Imagen 2

 
eugenerichards

Un fotógrafo y una duda.

junio 15, 2009

Este fin de semana ha sido largo y lleno de emoción. No me encuentro muy filósofo. Como mucho, estoy para hacer una sencilla presentación, así que voy a presentar a un magnífico fotógrafo. Un joven fotógrafo que ha estado en lugares tan tranquilos como Pakistán, Irak, el Chad o Líbano. Bueno, como mucho otros reporteros, claro. Sin embargo Christoph Bangert me llama más la atención, por lo mismo que me llaman la atención aquellos que me llaman la atención. Por su capacidad de fotografiar con un ojo en la realidad y otro en la imaginación. Christoph es capaz, siempre, de dedicarle un segundo más a su encuadre. Se nota con claridad que no dispara apresuradamente. Se ve que observa, estudia la situación y encuentra su lugar un rato antes de disparar. Una manera de trabajar que me encanta. Una manera reflexiva y que va más allá de la descripción. Es muy bueno aprovechando la luz y no se deja llevar por impulsos repentinos. Ojo, no digo que estemos frente a un genio único en su especie, pero no es justo escribir sólo acerca de fotógrafos que ya están en las enciclopedias. Christoph es un auténtico reportero, pero con una visión apenas moderna y sofisticada. Un equilibrio muy raro y difícil de encontrar.

La página web de Christoph Bangert es muy sencilla, pero muy efectiva. Fácil de navegar y con un diseño que favorece la lectura de las fotos. Este fotógrafo es alguien en quien fijarse, porque hace todo un esfuerzo de comunicación, digno de ser estudiado. Tiene un blog en la misma entrada de su página, en el que dice en cada momento dónde está y a qué número se le puede llamar. Hizo un larguísimo viaje por África en Land Rover que fue contando en un blog específico. También hay una presentación multimedia en la que habla de sus fotos. Merece la pena verlo, es muy interesante.

Como decía, hoy no me encuentro muy filósofo. Como mucho, llego a preguntarme si merece la pena dedicarle tanto tiempo a escribir, en vez de estar por ahí haciendo fotos. Eso sí que me ha estado dando vueltas por la cabeza, mira.

Joint Operation Iraqi and American Army

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En ascensor, con cinturón de seguridad.

junio 8, 2009

He aquí un tema que no me quita el sueño, pero que merece una pequeña reflexión.

 Cuando empezaron a popularizarse las cámaras digitales compactas, empezaron a salir también impresoras cada vez más pequeñas y baratas. Yo veía aquello con algo de escepticismo y me decía “el día menos pensado van a inventar la Polaroid”.

Pues bien, ya ha llegado ese día. Después de haber casi desparecido del mapa, Polaroid se ha reinventado y va a sacar una cámara con impresora incorporada. Acabáramos. Así que al final sí que nos gustaba lo del papel. Parece que no es suficiente con tener un millón de fotos que nunca volveremos a mirar en el disco duro. Parece que el soporte más antiguo y duradero, que es el papel, no estaba muerto. Estaba de parranda.

Y esto me hace reflexionar acerca de lo muy especiales que eran las Polaroids. Una categoría en sí mismas. Unas fotos genuinamente irrepetibles. Y no importa si eran de las profesionales o de las de andar por casa. Cada vez que veías aparecer el color de la nada, era auténtica magia. Además, no había una hoja de contactos en la que elegir el mejor disparo. A razón de, por lo menos 5 segundos entre cada disparo, no había manera de hacer ráfagas. 

¿Sabéis que hay unas cámaras Polaroid que hacen fotos de 60 X 50 cm? Hay pocos fotógrafos que las usen, y ninguno hace nada que me guste demasiado, pero la cámara en sí es preciosa.

polanewton

 

Hace tiempo compré un libro de polas de Helmut Newton. Cada vez que lo miro me digo que una sola de esas polas, una sola de esas pruebas utilitarias, sería más emocionante de tocar que una gran copia enmarcada y numerada que puedas comprar en una galería de Berlín.

La humilde Polaroid, ese soporte que no servía más que para jugar o como prueba para corregir la iluminación en una sesión de estudio, realmente responde a uno de los principios más profundamente arraigados en la psique humana: el principio de la unicidad. Un principio que ha supuesto durante siglos la base de casi todo comercio artístico y que sin embargo, en los últimos años, ha pasado, a un claro y extraño segundo plano.

La fotografía ha tardado en ser considerada una arte de galería, precisamente porque no cumplía el principio de irreproducibilidad. Sin embargo hoy, que es posible hacer infinitas copias totalmente idénticas entre sí,  ese ha dejado de ser un requisito imprescindible. La promesa de un galerista de no aumentar la tirada, un certificado de autenticidad y el aval de una firma con rotulador indeleble, son las bases sobre las que se asienta el siempre sofisticado mundo de la fotografía artística. Este es un asunto un tanto espinoso, que no vamos a resover en este breve artículo, así que no le daremos más vueltas.

Total, que han se han tirado a la piscina y han reinventado la Polaroid, aunque guardando la ropa a la vez, porque no deja de ser una cámara digital que imprime, por lo tanto, ya no produce copias únicas. En realidad es un producto bastante artificial, que responde, eso sí, a un deseo de fisicidad, aún muy poderoso para casi todos nosotros, pero sin el vértigo de lo irrepetible. Con todas las garantías. Estoy seguro de que tendrá mucho éxito. Así son nuestros días. Pronto iremos con cinturón de seguridad hasta en el ascensor.

Enfriamiento Global.

junio 1, 2009

Hace unos años concí a un fotógrafo de origen griego, Geroge Georgiou, que hacía ensayos documentales y sociales. Su temática era muy de la época: los Balcanes, Chipre,  hospitales psiquiátricos… temas de los 90, duros y comprometidos. Sus fotos eran en riguroso blanco y negro, tal y como se hacían las cosas entonces. La mayoría de los fotógrafos trabajaban todavía muy aferrados al estricto blanco y negro, a la imagen impactante, envolvente, con diagonales fuertes y grandes angulares que demostraban el compromiso del fotógrafo, al exponer la necesaria cercanía fisica con los fotografiados. Una manera de fotografiar al estilo Magnum de toda la vida, que era casi necesaria si se quería publicar, ganar premios y ser considerado. El color, para mucha gente, era cosa del National Geographic, por lo tanto, edulcorado y benevolente.

georgou-1

Pero pasan los años. Se da el boom de la fotografía artística a color. Las galerías se llenan de fotos a mitad de camino entre lo documental y lo artístico. Proliferan los libros de fotos y sobre todo, a través de Internet, de blogs y de comunidades, se difunde una manera de fotografiar mucho más fría, más estructurada y analítica. La fotografía documental adquiere el hábito, hasta entoces muy característico de la fotografía artística, de planificar, tomar distancia y observar lo acontecimientos desde una perspectiva más elejada de la acción pero con más información periférica. Se llena de contextualización. Y claro está, de color.

Pero ahora veamos al George Georgiou de hoy en día.

georgou-2Veamos los ensayos Fault Lines: Turkey East West, Invisible: London o Georgia: Living under the shadow of the bear. La temática es más abierta y las imágenes más frías. Mucho más distantes y formalmente más cartesianas y gráficas. A George, le conocí en una cena y estuve un buen rato charlando con él. Esto ocurrió en el 2003 y nada presagiaba lo mucho que iba a cambiar. Pero así ha ocurrido con muchísimos fotógrafos. Se ha producido, en los últimos años, un enfriamiento global de la imagen documental. Supongo que nadie está a salvo de dejarse arrarstrar, aunque sea durante algún tiempo, por la corriente. Una corriente tan grande y lenta que no te das cuenta que está ahí y precisamente por eso, no luchas ni un segundo por salir de ella.


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